Cunas

Compra y vende cunas en Panamá.

Basta recorrer un par de mueblerías en Panamá para ver cunas de todas partes: modelos americanos junto a colombianos y brasileños, cada uno con su medida de colchón y sus propios herrajes. Las cunas van desde la cuna fija de madera hasta la convertible que termina en camita y la cuna evolutiva, que arranca como moisés con ruedas, nuevas y usadas. Casi todas tienen una base que baja de nivel cuando el bebé ya se agarra para pararse. Antes que el color, averigua dónde se fabricó la cuna, porque de eso depende qué colchón y qué tornillos de repuesto le sirven.

La cuna evolutiva arranca del tamaño de un moisés:

los primeros meses rueda al lado de la cama de los papás, después se abre en cuna completa y más adelante queda como camita baja, así que un solo mueble acompaña desde recién nacido hasta la edad del prekínder. La cuna fija hace una sola cosa y tiene menos piezas que perder. La convertible queda en el medio: se le quita el frente y sigue como cama, aunque la pieza para convertirla muchas veces se vende aparte y bastantes familias terminan comprando una de las camas infantiles. Escojas la que escojas, busca una base que baje de nivel cuando el bebé ya se sienta y luego se para. Esa base regulable vale más que cualquier cabecera tallada.

Pino macizo o MDF laqueado debajo de la pintura de la cuna:

el acabado esconde de qué está hecha la cuna, así que pregunta. La madera maciza, pino en las más baratas y maderas más duras en las de arriba, aguanta que la desarmen y la vuelvan a armar para un segundo hijo. El MDF laqueado se ve bonito y cuesta menos, pero los huecos de los tornillos se aflojan cada vez que se desarma y los bordes se hinchan donde le entra agua, algo que pesa en un piso de baldosa que se trapea todas las mañanas. Dónde se fabricó la cuna importa tanto como la madera. Las americanas llevan el colchón estándar americano, mientras que muchas colombianas y europeas usan medidas en centímetros, así que mide por dentro antes de escoger el colchón para cuna o las sábanas de cuna. Un tornillo o una escuadra de la base que se pierde en un modelo importado casi siempre hay que pedirlo al fabricante afuera, y por eso conviene la cuna que viene con todos sus herrajes.

Lo que vale una cuna sencilla cuando ya no hay caja:

una cuna de madera sencilla arranca en unos $250 nueva, y una usada en buen estado se vende por unos $90 a $140, muchas veces con el colchón incluido. Por una cuna fija se paga poco porque su vida útil es corta y ya no le queda hacia dónde crecer. Una cuna evolutiva con su etapa de moisés y las piezas de conversión completas conserva mucho más de su precio, porque justo esas son las piezas que se extravían entre un bebé y el siguiente.

Los ganchos de la base cuentan la historia de una cuna usada:

saca el colchón y mira la base y las escuadras de donde cuelga en cada altura. Ganchos doblados, una tablilla rajada o una base que queda más baja en una esquina indican que la forzaron o que un niño brincó encima, y esa es la pieza que sostiene al bebé. En MDF, revisa la parte de abajo de las patas por si está hinchada o con la lámina levantada, y cada hueco de tornillo por si se desmorona. En madera maciza, pasa el dedo por la veta cerca de los pernos buscando rajaduras. Fíjate en que los tornillos sean iguales: una cuna armada con tornillos sueltos de ferretería perdió los originales en algún momento. En una cuna evolutiva, traba cada rueda y empuja. Después voltea el marco y busca la etiqueta del fabricante con el nombre del modelo, que es lo que vas a necesitar para conseguir una pieza que falte.

La base en cada altura antes de desarmar la cuna:

fotografía la cuna armada y luego sin colchón, para que se vean la base y sus escuadras, y di dónde se fabricó, de qué material es y qué medida de colchón lleva. Enumera las piezas que van con ella, como el moisés, la baranda de conversión, las ruedas y el manual, y aclara si el colchón va incluido. Menciona los golpes con honestidad y di si pasó tiempo guardada en un depósito húmedo, porque el MDF no lo olvida. Y déjala armada hasta que llegue el comprador. La mamá que viene desde Vacamonte quiere ver la base bajar un nivel y el marco desarmarse frente a ella, porque es la única clase que va a tener para volver a armarla en su casa.