Empresas & Industria
Compra y vende equipo de restaurante, maquinaria y muebles de oficina en Panamá.
Cuando cierra una fonda en Bella Vista, un contratista termina un proyecto de viviendas en Penonomé o una finca cerca de David cambia a un tractor más grande, el equipo que queda casi siempre sigue funcionando. Aquí pasa al siguiente negocio: nuevo, de proveedores, y usado, de quienes lo trabajaron, desde una nevera de puerta sólida o un archivador hasta un montacargas o un minicargador. El tamaño define buena parte del trato: una mesa de acero inoxidable cabe en un pickup, pero una retroexcavadora necesita cama baja y un sitio parejo donde subirla.
Equipo de restaurante, maquinaria de obra, finca y oficina:
a cada uno llega un comprador distinto. El equipo de restaurante es la parte de atrás de una fonda o un hotel: refrigeración, línea de cocina y las mesas y sillas del salón. Construcción va de los materiales y los andamios a las herramientas eléctricas que una cuadrilla carga a diario. Máquinas y equipos pesados recoge todo lo que tiene motor de combustión, horómetro o alimentación trifásica, de plantas eléctricas y compresores a montacargas y excavadoras. Agrícola reúne el alimento para animales y los remolques ganaderos, y oficina son escritorios, sillas y suministros, que suelen salir en juegos iguales cuando una empresa se muda de piso.
Motores trifásicos y la placa de datos:
léela antes que nada. Los locales comerciales grandes reciben servicio trifásico de 208 o 480 V, y muchos locales pequeños no lo tienen. Un equipo trifásico, sea compresor, soldadora o lavavajillas industrial, no arranca con servicio monofásico sin un convertidor o sin pedir un servicio nuevo a la compañía eléctrica, y ese costo entra en la cuenta antes de cerrar el precio. Si la placa dice 400 V y 50 Hz, el equipo se hizo para Europa o China: aquí, con una red de 60 Hz, necesita transformador, y sus motores giran más rápido de lo previsto.
Horas, no año, en montacargas, minicargadores y plantas eléctricas:
una máquina con motor se gasta por hora. Un Bobcat de cinco años que trabajó a medio tiempo en una sola obra puede salir mejor que uno de dos años que hizo doble turno en un contrato de carretera, y el horómetro pesa más en su valor que el año de los papeles. Por eso dos máquinas del mismo modelo se anuncian a precios tan distintos. Revisa que el horómetro cuadre con la máquina: asiento roto, pedales pulidos hasta el metal y pasadores flojos en el balde no van con una lectura baja. Los horómetros se cambian y se desconectan, así que si las horas y el desgaste no coinciden, pregunta por qué.
Revisar una excavadora, una nevera o un compresor usado:
el motor debe estar frío cuando llegues y la refrigeración, ya encendida. Un arranque en frío lo dice casi todo: un diésel que cuesta prender, que bota humo azul o que golpea hasta calentarse tiene una historia detrás. En las máquinas hidráulicas busca mangueras y vástagos mojados, y fíjate si la pluma baja sola cuando la dejas levantada. Una nevera se juzga por si llega a temperatura, y por eso conviene que la prendan el día antes. Sea lo que sea, compara la placa de serie con la factura de compra, pregunta si estuvo en leasing o financiada y pide la documentación que la acompaña.
Vender equipo de una obra, una cocina o una finca:
publica cada máquina o aparato por separado, con fotos claras de la marca, el modelo y la placa de serie, del horómetro o de la placa de voltaje, y di en qué pueblo o ciudad está. Un video corto del motor arrancando en frío convence más que un párrafo de descripción. Aclara si se puede cargar donde está y si tienes rampa, muelle o montacargas a mano, porque quien escribe desde David o Colón calcula la cama baja antes que la máquina. Guarda juntos los recibos de mantenimiento: en una máquina usada, un historial de servicio en una carpeta vale más que una mano de pintura fresca. Y si el negocio cierra y lo vende todo, los anuncios separados dejan que la freidora se vaya con un comprador y las sillas del comedor con otro.