Electrónica

Compra y vende celulares, computadoras y televisores en Panamá.

Panamá usa la misma corriente de 120 voltios y los mismos enchufes de patas planas que Estados Unidos, así que una laptop o un PlayStation traído de un viaje se conecta sin adaptador. Otra cosa es que funcione con la señal de televisión y las redes de celular de aquí, y eso es lo primero que hay que aclarar con cualquier equipo comprado afuera. Nuevo o usado, un celular, una laptop o una consola se juzga bastante bien desde el anuncio; un televisor grande o un dron es más difícil de evaluar por una foto. Pide verlo encendido: un equipo usado se ve funcionando, con su propio cargador, antes de que se mueva un dólar.

La electrónica según dónde se usa:

primero lo que se lleva encima. Los celulares se juzgan más por la batería y la cuenta que por cómo se ven, y un smartwatch solo tiene sentido junto al teléfono con que se empareja: un Apple Watch no se configura sin un iPhone. Las tablets y libros electrónicos quedan entre el celular y la laptop, y un Kindle es de los pocos aparatos cuya batería dura semanas y no horas. Para trabajar y estudiar, las laptops y las de escritorio están en computadoras. En la sala, el televisor de televisión y cine casi siempre termina conectado a una barra de sonido o un receptor de audio y a una consola de videojuegos y consolas. Y está el equipo que sale al aire libre: cámaras y lentes en vídeo y fotografía, y drones y carros RC en control remoto.

Celulares y televisores traídos de Estados Unidos:

el mismo voltaje y los mismos enchufes esconden dos diferencias. Panamá transmite la televisión digital abierta con el estándar europeo DVB-T, y los televisores hechos para el mercado estadounidense traen sintonizador ATSC, así que uno comprado allá no agarra nada por antena. Con cable o streaming da igual, y por eso casi nadie lo menciona; pregunta si tú ves la señal abierta. La segunda son los celulares. Uno vendido por una operadora de Estados Unidos puede seguir bloqueado a esa red y rechazar un chip panameño, así que pregunta si está liberado y prueba tu propio chip antes de pagar. En una laptop, mira también el teclado: el de distribución estadounidense no tiene ñ.

Bajones de luz y el televisor usado que solo prende la lucecita roja:

los apagones y las variaciones de voltaje son parte de la vida en buena parte del país, y en lugares como Capira la gente pierde aparatos cuando vuelve la luz. El golpe lo recibe la fuente de poder: un televisor que prende la luz de espera pero nunca da imagen, una consola que se apaga sola, una computadora de escritorio que no arranca. Pregunta si estaba conectado a un regulador de voltaje o a un UPS, y pruébalo en el tomacorriente del vendedor hasta que se caliente, no solo unos segundos.

La cuenta bloqueada que deja inservible un celular usado:

un iPhone que sigue con el iCloud de su dueño, o un Android amarrado a una cuenta de Google, no lo puede configurar nadie más después de restablecerlo. Pide que el vendedor cierre la sesión y lo borre delante de ti, y comprueba que arranque en la pantalla de bienvenida. Mira la salud de la batería en los ajustes, prueba el puerto de carga con tu propio cable y pon una imagen gris lisa en una pantalla OLED para ver si tiene quemado. Las falsificaciones apuntan a lo pequeño y caro: audífonos que pasan por AirPods, cargadores y tarjetas de memoria que dicen tener más capacidad de la real. El precio va con la batería y las actualizaciones. Un iPhone o un Galaxy de gama alta cuesta $1,300 o más nuevo aquí, y uno de un año en buen estado se vende por unos cientos de dólares menos. Un celular de cinco o seis años baja de $250, porque la batería está gastada y se le acaban las actualizaciones.

Una foto de la pantalla de ajustes vende un celular o una laptop usada:

el comprador quiere pruebas de que funciona, así que fotografía la pantalla donde se ven el modelo, el almacenamiento y la salud de la batería, y la etiqueta con el número de modelo atrás o abajo. Di si se compró en Panamá o afuera, si el celular está liberado y qué cargador, control, mandos o caja lo acompañan. Menciona cualquier reparación, aunque sea un cambio de pantalla. Cierra la sesión de iCloud o Google antes de la entrega y queda en un lugar con tomacorriente: quien viene desde San Miguelito por un televisor va a querer verlo dar imagen antes de subirlo al carro.