Temporada
Compra y vende adornos y disfraces de temporada en Panamá.
En Panamá los adornos de temporada no se acaban en Navidad. En un apartamento de Punta Pacífica sale la januquiá para las ocho noches de Janucá, en las casas que celebran Thanksgiving la asadera del pavo se usa una vez al año, y los fondos de corazones y las letras luminosas se montan un solo fin de semana alrededor del 14 de febrero. Después casi todo pasa el año guardado en un clóset, y por eso tantas cosas de temporada aparecen usadas y casi nuevas, junto a otras sin estrenar. Lo que las vende es el momento: un anuncio publicado semanas antes de la fecha llega a quien todavía está planeando.
Adornos de temporada del 14 de febrero al 31 de diciembre:
el año arranca con San Valentín, el Día del Amor y la Amistad, cuando restaurantes y decoradores de fiestas montan letras luminosas y fondos de corazones para un solo fin de semana y después quieren el espacio de vuelta. Pascua cae dentro de la Semana Santa, que en Panamá es más feriado largo que fecha para decorar, así que lo que cambia de manos es poco: canastas, huevos plásticos, un mantel de colores. El tramo fuerte va de finales de octubre, con los disfraces de Halloween, pasa por Thanksgiving y Janucá y llega a Navidad, donde el arbolito artificial y el nacimiento son las piezas que vuelven cada año, para cerrar con lo de la noche del 31 en Año Nuevo.
Asaderas de Thanksgiving y januquiás para las casas que las usan:
Thanksgiving no es un feriado panameño. Lo celebran expatriados estadounidenses y familias con raíces en la antigua Zona del Canal, de Clayton y Balboa a los jubilados de Las Tablas, y el cuarto jueves de noviembre todos buscan lo mismo: una asadera con rejilla, un juego para trinchar, una bandeja donde quepa el pavo entero. Una asadera pensada para una estufa norteamericana puede quedar demasiado ancha para el horno compacto de un apartamento, así que mide el tuyo por dentro antes de ir a buscarla. La comunidad judía de Panamá es la más grande de Centroamérica y vive sobre todo en la capital. Janucá sigue el calendario hebreo, así que cae en fechas distintas entre finales de noviembre y finales de diciembre. La pieza que importa es la januquiá, el candelabro de nueve brazos: ocho luces y el shamash que las enciende. Casi todas usan las velas estándar que vienen en caja; las de aceite llevan vasitos de vidrio y mechas, y un vasito perdido cuesta igualarlo. Revisa que todos los brazos estén derechos y que el plateado no se haya gastado hasta dejar ver el bronce.
Inflables, figuras con luz y disfraces después de un año guardados:
las cosas de temporada se dañan en los once meses de clóset, no en las pocas semanas de uso. Abre el compartimiento de las pilas de todo lo que prende o canta: las pilas AA olvidadas adentro se sulfatan y se comen los contactos, y una figura sulfatada muchas veces ya no tiene arreglo. Infla el inflable antes de pagar y escucha el ventilador; si lo doblaron húmedo, le sale hongo en las costuras y ese olor no se quita. Los disfraces aguantan bien, pero a los niños les quedan chicos en una temporada, y por eso las tallas infantiles vuelven a aparecer casi sin uso. Lo de metal, vidrio y resina es lo que mejor guarda su valor, siempre que no esté despostillado. El precio lo pone el calendario más que el estado. El inflable que cuesta conseguir la semana antes de la fecha vale una fracción al día siguiente, cuando el único comprador es alguien dispuesto a guardarlo un año, y ese comprador le descuenta el espacio que le va a ocupar.
Las piezas de temporada y las semanas antes de su fecha:
un anuncio falla mucho más por tarde que por caro. Publica lo de San Valentín en enero y los disfraces de Halloween a principios de octubre, y revisa en qué fechas cae Janucá ese año antes de anunciar una januquiá. Fotografía cada pieza armada, prendida o inflada, y da su tamaño y el de la caja donde se guarda. Di lo que falta, sea el shamash, un vasito o la máscara del disfraz, y si funciona con pilas o con enchufe. Para lo de Thanksgiving, pon «Thanksgiving» y «turkey roaster» en el título además del nombre en español, porque mucha de la gente que lo busca escribe en inglés. Quien venga por una januquiá la semana antes de la primera vela la quiere completa y brillante, lista para ir directo a la ventana, que es donde esas luces se encienden para que se vean desde la calle.