Hobby
Compra y vende instrumentos, coleccionables y material de arte en Panamá.
Todo pasatiempo deja cosas atrás: la guitarra del colegio, el acordeón de botones que se compró para tocar típico, una caja de zapatos llena de cartas Pokémon, media gaveta de pinturas acrílicas. Aquí cabe todo eso, nuevo y usado. Hay piezas que valen más por haberse tocado mucho y otras por no haberse tocado nunca, y saber distinguirlas es casi todo el oficio. En Panamá hasta un frasco de monedas sueltas puede ser una pequeña colección, porque las monedas de balboa circulan junto a las de Estados Unidos desde hace más de un siglo y algunas merecen una segunda mirada.
Equipo de hobby que se toca, se guarda o se gasta:
las tres ramas se desgastan de formas opuestas. En música e instrumentos el valor está en cómo suena y responde, así que una guitarra con trastes gastados pero bien calibrada puede ser mejor compra que una impecable que nadie ajustó. En coleccionables el valor está en lo que no le ha pasado a la pieza: ni manoseo, ni sol, ni reparaciones. Los materiales de arte y manualidades se consumen, y valen lo que queda en el tubo o en la madeja.
El acordeón de botones de la música típica:
es un acordeón diatónico de tres hileras, no el acordeón de teclado que muchos imaginan. Desde los años cincuenta le fue quitando al violín el puesto de voz principal del conjunto típico, y los Hohner alemanes son la referencia con la que casi todo acordeonero compara un instrumento. Los afinadores suelen cambiarle el tono a un acordeón para acomodarlo a un cantante, así que pregunta en qué tonos está y cuándo se afinó por última vez. Un Hohner nuevo cuesta desde unos $800 en la gama de entrada hasta cerca de $2,000 en la profesional. Uno usado en buen estado conserva buena parte de ese valor, porque el dinero está en las voces; lo que baja el precio es un fuelle que pierde aire o una afinación completa pendiente. Sin apretar ningún botón, trata de abrir el fuelle: uno sano casi no se mueve y uno con fuga cede.
Dónde se gasta el equipo de música usado:
siempre en los mismos sitios. Mira el mástil de una guitarra a lo largo desde la cabeza, buscando curvatura o torcedura, revisa si los primeros trastes tienen surcos y fíjate si la tapa se levanta o se raja detrás del puente. En un teclado o piano digital, toca cada tecla suave y luego fuerte, porque una tecla muerta o dispareja es la falla más común. Un controlador se gasta en los jog wheels y el crossfader: muévelos despacio con audífonos puestos y escucha si hay chasquidos o cortes.
Monedas de balboa revueltas con el cambio en dólares:
casi todas valen exactamente lo que dicen. Las monedas panameñas se han acuñado casi siempre con el mismo tamaño y peso que las estadounidenses, así que en una gaveta suelen mezclarse las dos. Los coleccionistas buscan las grandes monedas de plata con Bolívar de los años setenta, el balboa de 1999 por la reversión del Canal y los sets proof. Nunca limpies una moneda antes de venderla: una superficie pulida le quita valor. La originalidad también fija el precio de las cartas coleccionables: una carta Pokémon o deportiva falsa se delata junto a una auténtica, con el holográfico plano, letras raras o una cartulina delgada. Casi todas las figuras Swarovski de las últimas décadas llevan un pequeño cisne grabado, y la caja y el certificado originales suben el precio.
Tubos abiertos y madejas a medio usar en un lote de manualidades:
son la mayor parte de lo que se mueve, y valen mucho menos que lo sellado. Aprieta los tubos de acrílico antes de pagar, porque el acrílico se seca y endurece una vez abierto, mientras que el óleo aguanta años. Un pincel mojado debe volver a hacer punta en vez de abrirse. Las mejores compras son los kits completos de alguien que dejó la afición, vendidos en un solo lote.
Un instrumento que se oye funcionar y una colección pieza por pieza:
en un instrumento, un video corto tocándolo vale más que cualquier foto. Suma acercamientos de los trastes, las esquinas del fuelle o las teclas, y di si se ha calibrado, reparado o afinado. En coleccionables, fotografía reversos, marcas y cajas además del frente, detalla el set pieza por pieza y aclara si lo separas; da las fechas de las monedas y di si alguna se limpió. Un acordeonero que viene desde Guararé a probarlo querrá tocarlo a fuelle abierto un buen rato, así que queda donde el ruido no moleste, no en un apartamento de paredes delgadas.