Videojuegos & Consolas
Compra y vende videojuegos y consolas en Panamá.
Una consola casi nunca se vende sola: viaja con sus controles, una pila de juegos y a veces un visor de realidad virtual, y en una PlayStation, una Xbox o una Nintendo Switch usada muchas veces son esos extras los que más pesan en el precio. Nueva o usada, hay un detalle local que decide cuánto vale un juego después. Nintendo no tiene eShop para Panamá, así que quien tiene Switch registra su cuenta en otro país y apuesta por los cartuchos, que siempre se pueden revender. PlayStation, en cambio, sí tiene tienda propia para Panamá: comprar en digital es fácil, pero no deja nada que revender.
Elegir consola según dónde juegan tus amigos:
las partidas en línea, el chat de grupo y la biblioteca guardada se quedan dentro de una sola marca, así que casi todos terminan en la que ya tienen sus amigos. Nintendo es la que sale de la casa: la Switch o la Switch 2 se juega en el televisor y se saca del dock para el fin de semana en el interior, con Mario, Zelda y Pokémon como gancho. PlayStation tiene los grandes exclusivos de historia y a la mayoría de los que juegan fútbol y shooters. Xbox apuesta menos por exclusivos y más por Game Pass y por juegos que también corren en una PC. La realidad virtual va por dos caminos: un Meta Quest funciona solo y sin cables, y un PlayStation VR2 no sirve de nada sin una PS5.
El lector de discos decide cuánto vale un juego después:
la PS5 Digital, la PS5 Pro y la Xbox Series S vienen sin él, así que cada juego es una descarga atada a una cuenta y nada vuelve a salir de la casa cuando te aburres. Las versiones con disco permiten comprar juegos usados y pasarlos a otro. Los cartuchos de Switch siempre se han podido revender, y en Panamá eso pesa más que en otros lados: como no hay eShop local, los dueños de Switch registran su cuenta en un país que sí la tiene y la recargan con tarjetas eShop de allá. Muchas cajas de Switch 2 traen una tarjeta llave y no el juego completo. Desbloquea una descarga y tiene que quedarse en la ranura para jugar, así que se revende como un cartucho, aunque la primera vez pide internet.
La consola de la generación pasada sigue teniendo su lugar en la sala:
una consola de la generación actual anda entre $500 y $600 nueva, según traiga lector de discos o un juego incluido. Una PS4 usada con sus controles y unos cuantos discos se consigue entre $120 y $250, según cuántos controles funcionen; los discos sueltos de PS4 salen entre $5 y $20 cada uno, una fracción de lo que cuesta un lanzamiento. Para una familia que juega sobre todo fútbol y Fortnite todavía cumple, y una PS5 con lector lee la mayoría de esos discos más adelante.
Probar una consola usada en un televisor antes de soltar la plata:
empieza por preguntar si alguna vez la modificaron. Una Switch que se vende chipeada y cargada de juegos muchas veces está baneada de los servidores de Nintendo: sin juego en línea, sin actualizaciones, y en una Switch 2 las tarjetas llave también dejan de funcionar. Después deja correr un juego un buen rato: fíjate si el ventilador ruge o si se apaga sola, mete un disco si tiene lector y mueve el cable HDMI, porque el puerto flojo es una reparación común en la PS5. Mueve cada stick despacio en un menú, y si el cursor se desliza solo, eso es drift, la falla conocida de los Joy-Con y los DualSense. Los “juegos incluidos” digitales en la cuenta secundaria de otra persona pueden desaparecer el día que el dueño cambie la contraseña.
Entregar la consola sin entregar tu cuenta:
respalda tus partidas, cierra sesión en PlayStation Network, en tu perfil de Xbox o en tu cuenta Nintendo, y restablécela de fábrica. En una PS5 desactiva además Compartir consola y jugar sin conexión, o tu biblioteca digital seguirá funcionando para el próximo dueño. Fotografía la consola, la etiqueta del modelo, cada control y los puertos, e indica si es versión con disco o digital, cuántos controles incluye y si alguno tiene drift. Si la abriste o la modificaste, dilo. Separa los juegos físicos que entregas de los digitales, que se van con tu cuenta, y toma la foto del menú principal después de restablecerla: quien vio una biblioteca llena en tus fotos y la enciende vacía se va a sentir engañado.