Lavadoras

Compra y vende lavadoras en Panamá.

En muchas casas panameñas todavía se lava en una doble tina, llenándola con manguera y pasando la ropa a mano a la centrífuga, mientras que en los apartamentos más nuevos la lavandería tiene una automática de carga superior o una frontal. Nuevas o de segunda, van desde una doble tina de 7 kg hasta una inverter de 23 kg pensada para las toallas de toda la familia. La capacidad se anuncia en kilos con las libras al lado: una de 40 libras y una de 18 kg son del mismo tamaño. Pide que la dejen conectada para verla llenar, botar el agua y centrifugar antes de subirla al carro.

Lavadora de doble tina o automática:

en Panamá la decisión empieza por el agua que llega a la pluma. La semiautomática de doble tina se llena con manguera o con balde y no necesita presión, por eso sigue siendo la lavadora de muchas casas donde el agua va y viene. La centrífuga es más pequeña que la tina de lavado, así que una carga completa se exprime en dos tandas. Fíjate si es con bomba o sin bomba: con bomba sube el agua hasta un fregadero o un tubo de desagüe en la pared; sin bomba desagua por gravedad y necesita un tragante en el piso, más bajo que la máquina. La automática se llena sola con una válvula eléctrica, así que pide presión estable. Las de carga superior llevan agitador, el poste alto que restriega fuerte, aguanta la ropa de trabajo y enreda las camisas, o impulsor, un disco bajo que trata mejor la tela, deja más espacio y gasta menos agua y le deja menos trabajo al planchado. La frontal voltea la ropa en un tambor horizontal; lava más suave todavía, pero exige detergente HE de poca espuma y un piso firme y nivelado. Las lavadoras secadoras todo en uno secan bastante menos de lo que lavan; si hay espacio, una frontal con una de las secadoras encima termina antes.

El tamaño del tambor y la marca en la tapa:

a una pareja le alcanza con 12 a 16 kg; una casa que lava sábanas y toallas cada semana está mejor con 20 kg o más. En las automáticas de las tiendas panameñas se repiten LG, Samsung, Whirlpool, Mabe, Frigidaire y Hisense, y en un apartamento vale la pena pagar el motor inverter de transmisión directa, más silencioso y sin faja que patine. Las de doble tina también llegan de marcas más baratas como Sankey o Nisato, que lavan bien, pero en una usada pregunta dónde se consiguió el último repuesto.

Una doble tina de $100 frente a una automática de $600:

nueva, la doble tina va desde unos $100 la pequeña sin bomba hasta cerca de $300 la más grande, y una automática inverter de 20 kg o más anda entre $450 y $650. Entre una doble tina nueva y una usada la diferencia es corta, porque la nueva ya es la lavadora más barata que hay; la usada gana sobre todo si está a pocas cuadras. Con la automática sí se ahorra: una de pocos años que completa el ciclo sin fallas suele pedir entre $150 y $300, y el descuento refleja que los rodamientos, la transmisión y la tarjeta son las reparaciones que todavía tiene por delante.

Rodamientos, empaque y suspensión en una lavadora usada:

pide ver un ciclo corto completo: llenado, desagüe y centrifugado. Si no bota el agua, toca cambiar la bomba de desagüe o destapar un filtro: arreglo barato, pero razón para ofrecer menos. En una de carga superior, empuja hacia abajo el borde de la tina vacía. Debe rebotar suave, y si golpea el gabinete al centrifugar, las varillas de suspensión están cansadas. En una frontal, levanta el tambor por arriba: un golpe seco, o un rugido cuando acelera, son rodamientos, la reparación que puede costar más de lo que vale la máquina. Dobla el empaque de la puerta y busca cortes y moho negro, y comprueba que la puerta trabe y suelte cada vez. En una doble tina, abre la tapa de la centrífuga mientras gira: la canasta tiene que frenar en segundos.

La placa, las mangueras y los pernos de transporte:

la primera foto es la placa de datos; después, el tambor, el empaque o la tapa y la parte de atrás. Indica los kilos, el tipo (doble tina con o sin bomba, agitador, impulsor o frontal), si es inverter, cuántos años tiene y qué se le ha cambiado. En una de carga superior da el alto con la tapa abierta, que es lo que choca con la repisa. Déjala instalada hasta que llegue el comprador e incluye las mangueras. Si es frontal, busca los pernos de transporte que le quitaron por detrás al instalarla: quien venga desde Penonomé o Tocumen los necesita puestos antes de que el tambor viaje en la parte de atrás de un pickup.