Celulares Android
Compra y vende celulares Android en Panamá.
En Android cabe el Moto G que alguien compra como primer celular, el Galaxy A que se escogió por la cámara, un Redmi Note con más memoria de la que su dueño va a llenar y el Galaxy Z Flip que se dobla y entra en el bolsillo de la camisa. Hay equipos nuevos y usados, desde cajas selladas hasta teléfonos con varios años de uso diario. En Panamá, la prueba que más pesa en cualquiera de ellos es muy práctica: que Yappy y la app de tu banco se instalen y funcionen antes de pagar.
La versión de Android y los parches de seguridad:
deciden cuánto tiempo sirve un celular mucho más que el procesador. Todo Android muestra la fecha de su parche de seguridad en Ajustes, dentro de Acerca del teléfono o Información de software, y una fecha reciente quiere decir que el fabricante todavía le manda arreglos. Los Galaxy S de Samsung y los Galaxy A de mejor gama, igual que los Pixel de Google, siguen recibiendo actualizaciones años después de salir. Un Moto G o uno de los Redmi más baratos recibe muchas menos, así que uno con algunos años encima puede estar congelado en el Android con el que vino, y Motorola publica en su sitio de soporte el mes en que cada modelo deja de recibir parches. Los plegables Galaxy Z Flip y Z Fold van aparte: software de gama alta, pero una bisagra y una pantalla interior blanda que envejecen más rápido que cualquier celular normal. Lo de Apple está en celulares iPhone.
Yappy, la app del banco y el pago con NFC:
conviene probarlos antes que nada, porque son más exigentes que el resto de las aplicaciones. Las apps bancarias suelen rechazar un teléfono rooteado o con un Android muy viejo, así que en un celular usado instala Yappy y la app de tu banco, y entra con tu usuario, antes de cerrar el precio. Para pagar acercando el teléfono con Google Pay hace falta NFC, y muchos modelos económicos no lo traen; búscalo en los ajustes de conexiones en vez de fiarte de lo que dice el anuncio.
Galaxy Ultra y FE de un par de generaciones atrás:
son los usados que hacen dudar a quien iba por un gama media nuevo. Un Galaxy A o un Redmi Note de gama media cuesta nuevo entre $330 y $450, y un Galaxy S Ultra o FE de dos o tres años cambia de manos por entre $250 y $350. El gama alta viejo sigue teniendo mejor cámara y mejor pantalla. Lo que ha perdido es capacidad de batería y parte de las actualizaciones que le quedaban, y en un Ultra el S Pen tiene que venir incluido.
Líneas verdes, bisagras cansadas y Samsung rooteados:
son fallas que una mirada rápida no detecta. Algunos Galaxy S21 y S22 empezaron a mostrar una línea vertical verde después de una actualización, así que revisa la pantalla en blanco y en gris con el brillo al máximo. En un Z Flip o un Z Fold, ábrelo del todo bajo buena luz: el pliegue debe sentirse parejo, la bisagra tiene que aguantar a medio abrir sin cerrarse sola y la lámina de fábrica de la pantalla interior debe seguir puesta, porque quitarla puede dañar la pantalla de abajo. Un Samsung rooteado deja Knox disparado para siempre: Samsung Wallet y la Carpeta segura no vuelven a funcionar aunque se restablezca, y las apps de banco suelen correr la misma suerte. También circulan réplicas de Galaxy Ultra hechas para pasar en fotos, otra razón para tener el equipo en la mano y abrir sus ajustes en persona.
La pantalla de Acerca del teléfono y tu cuenta Samsung:
son lo que hay que dejar listo antes de publicar. Haz captura de Acerca del teléfono con el modelo y el almacenamiento, y de la pantalla de software con la versión de Android y la fecha del parche. Di si alguna vez se rooteó o se le cambió el sistema y si la pantalla es original, y en un plegable sube una foto de la pantalla interior abierta del todo. Antes de restablecerlo, quita tu cuenta Samsung además de la de Google, porque el bloqueo de reactivación de Samsung sobrevive al restablecimiento de fábrica igual que el de Google. Si el cover, el cargador o un S Pen de repuesto no van con el teléfono, pueden ir en accesorios para celular. Llévalo cargado y en la pantalla de bienvenida, con los datos compartidos de tu propio celular encendidos, porque el comprador necesita conexión para entrar con su cuenta de Google e instalar Yappy antes de pagar.