GPS & Radar

Compra y vende GPS y radares náuticos en Panamá.

Entra a Guna Yala guiándote solo por el plotter y puedes ver tu línea de rumbo atravesar un arrecife que vas bordeando: las cartas de esa costa salen de levantamientos viejos y algunas posiciones están corridas. Por eso aquí se navega mirando el agua, y en botes más grandes se monta un radar que dibuja las islas donde de verdad están. Los equipos nuevos llegan en caja; los usados salen de embarcaciones que se reforman o se venden, así que el soporte y el cable que los acompañan cuentan tanto como la pantalla. La marca pesa más que de costumbre: un radar solo se entiende con pantallas de su propia familia.

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Un plotter fijo en la consola y un GPS portátil en el bolso:

el plotter toma la posición de su propio receptor GPS y la dibuja sobre una carta electrónica, en una pantalla que se lee a pleno sol. Casi todos los plotters Garmin, Raymarine, Simrad y Lowrance hacen de sonda con un transductor, y esos equipos combinados están en ecosondas. Un portátil como el Garmin GPSMAP anda con baterías, aguanta un chapuzón y es el respaldo cuando se va la corriente a bordo. La antena GPS externa, ese disco pequeño conectado a la red, le da la posición a un plotter instalado bajo cubierta. Radios y equipos AIS están en electrónica marina.

Cartas que ponen los arrecifes de Guna Yala en otro sitio:

Navionics y C-MAP cubren Panamá, pero en la costa de Guna Yala es normal ver la línea de rumbo cruzando arrecifes que el casco nunca tocó, porque los sondeos y las posiciones de esa zona vienen de levantamientos viejos. Quien conoce esas islas navega con la capa satelital encendida, los croquis de una guía local junto al timón y alguien en la proa con buena luz. Escoge entonces un plotter que muestre la capa satelital, con una tarjeta de cartas que cubra Centroamérica y no solo las aguas del país donde se vendió.

Radar de domo o de antena abierta, magnetrón o estado sólido:

el radar de domo guarda la antena en una cúpula sellada sobre el T-top, el arco o el mástil, y le sirve a casi todo bote costero. La antena abierta gira al aire sobre un pedestal: separa mucho mejor los blancos cercanos y ve más lejos, pero pesa más, agarra viento y pide una embarcación grande. Los de magnetrón calientan antes de transmitir, y el magnetrón se gasta con el uso. Los de estado sólido, como el Garmin Fantom, el Raymarine Quantum o el Simrad Halo, arrancan al instante y consumen menos, algo que cuenta en un velero fondeado con paneles solares. En todos los casos la antena solo trabaja con pantallas de su fabricante: un domo Garmin pide pantalla Garmin, y un Halo funciona en Simrad, Lowrance o B&G.

En qué se va la plata con un plotter y un radar de domo:

un plotter táctil de 7 pulgadas anda entre $1,200 y $1,400 nuevo en Panamá, y un radar de domo arranca cerca de $2,000 sin la pantalla que pide. Usado, un domo solo le interesa a quien ya tiene pantallas de esa marca, lo que achica el mercado y baja el precio; con el magnetrón cansado vale menos todavía, mientras que los de estado sólido, sin una pieza que se gaste igual, sostienen mejor su valor. Un plotter usado se vende más fácil con su tarjeta de cartas, porque la de la región comprada aparte suma unos cientos de dólares.

Un domo usado tiene que dibujar el rompeolas:

préndelo en el muelle y mira que también aparezcan los botes amarrados y la orilla donde corresponden. En un radar de magnetrón, entra además al menú de diagnóstico y revisa las horas de transmisión. Mira que la cúpula no esté opaca, rajada o amarillenta, sin marcas de agua por dentro ni tornillos corroídos, y fíjate en el conector donde entra el cable. Saca el plotter al aire libre, deja que encuentre su posición, arrastra la carta por cada esquina de la pantalla y comprueba que los contactos de la ranura de la tarjeta no estén verdes.

Entregar un radar con todo su cable:

los cables de radar son largos, propios de cada marca y muchas veces se quedan metidos en el arco o el mástil cuando se baja el domo, así que aclara si el cable va incluido. Fotografía la pantalla de diagnóstico con las horas de transmisión, el domo por todos lados y el plotter encendido con posición y la tarjeta a la vista, y di en qué pantallas ha trabajado el radar. Un capitán que maneja hasta Linton Bay rumbo a Guna Yala querrá ver el radar dibujar el fondeadero y el plotter agarrar posición antes de cerrar un precio, así que ofrece encenderlo todo a bordo o con una batería en la marina.