Impresoras
Compra y vende impresoras en Panamá.
En los escritorios panameños mandan las impresoras de tanque, que muchos llaman de tinta continua: la Epson EcoTank, la HP Smart Tank o la Canon serie G, que se rellenan con botellas. A su lado están las láser compactas de Brother y HP que imprimen solo en negro y las de cartucho, baratas de comprar y caras de mantener. Las hay nuevas en su caja y usadas, salidas de una oficina en casa o de un negocio que cambió de equipo. Ojo con un detalle: muchas impresoras llegan en la maleta de un viaje a Estados Unidos, y HP numera sus cartuchos por región.
La forma en que se alimenta una impresora:
decide casi todo lo que cuesta tenerla. La de tanque trae depósitos que se rellenan con botellas, así que, una vez pagada la máquina, cada página sale casi regalada. La de cartucho, como una HP DeskJet Ink Advantage o una Canon Pixma, es barata para llevar a casa y cara para mantener, y sus cartuchos se secan si pasa tiempo sin usarse. Una láser monocromática de Brother, HP o Canon saca texto negro rápido y nítido, y su tóner es un polvo que no se seca, así que aguanta a quien imprime un montón una semana y nada el mes siguiente. Paga por el alimentador automático de documentos solo si escaneas contratos o facturas por tandas, y por la impresión a doble cara si imprimes documentos largos. Si la impresora se cae del Wi-Fi cuando mandas a imprimir desde el celular o una de las laptops, casi siempre está lejos del router, y un cable o un nodo mesh de redes informáticas lo resuelve.
Cartuchos HP en una impresora traída de Estados Unidos:
HP vende muchas de sus impresoras de cartucho con números distintos en Norteamérica y en Latinoamérica, y la máquina se queda con su región cuando le ponen los primeros cartuchos. Una OfficeJet Pro comprada allá puede dejarte buscando un cartucho que aquí no se consigue. Antes de comprar una HP usada, pregunta dónde se compró y qué cartuchos ha estado usando.
La pieza gastada fija el precio de una impresora usada:
nuevas, una de tanque básica y una láser monocromática compacta rondan entre $150 y $220 en Panamá, y una de tanque con alimentador de documentos y doble cara se va más bien a $300 o $400. Pesa más el desgaste que los años. Una de tanque que pasó meses parada puede necesitar un cabezal que se come buena parte de lo que cuesta una nueva, y una láser al final de su tóner y su tambor pide comprar ambos antes de imprimir limpio. Si en el trato vienen botellas llenas o un tóner nuevo, eso suma de verdad.
Un patrón de inyectores impreso delante de ti:
en una sola hoja se ve si los cabezales están sanos, así que pide que lo imprima mientras miras. Si salen huecos o falta un color, hay inyectores tapados que una limpieza puede o no destapar. En una HP Smart Tank o una Canon serie G los cabezales se sacan y se pueden cambiar; en una Epson EcoTank el cabezal va fijo, así que si se muere, se acabó la impresora. Las Epson además llevan la cuenta de la tinta de desecho que absorben sus almohadillas internas y en algún momento se detienen con un aviso de servicio: pregunta si ya salió. Mira los tanques: tinta turbia o un color en el depósito equivocado delatan un rellenado descuidado. Una de cartucho con mangueras que salen hacia unas botellas tiene un sistema continuo adaptado en casa, que funciona hasta que gotea. En una láser, imprime la hoja de configuración para ver el contador de páginas y fíjate en rayas grises o en una copia tenue de la imagen más abajo en la hoja, señales de un tambor gastado. Pásale unas hojas: los rodillos de arrastre gastados jalan dos páginas a la vez o ninguna.
Una hoja de prueba, el nivel de tinta y una impresora que viaja parada:
fotografía un patrón de inyectores o una página de prueba recién impresa junto a la máquina y, si es láser, la hoja de configuración con el contador. Di dónde se compró, cuánta tinta o tóner le queda, si siempre usó tinta original y qué botellas o cartuchos van incluidos. Restablece la red para que deje de buscar tu Wi-Fi. Una de tanque debe ir con las tapas bien cerradas y el seguro de transporte puesto si el modelo lo trae, o la tinta termina regada por dentro. Casi todas las impresoras que sobran salen de negocios pequeños que pasaron a una copiadora alquilada, y una que se entrega en Bethania llega mejor a casa en su caja, parada en el asiento de atrás y con las botellas en una bolsa aparte.