Bicicletas Para Niños

Compra y vende bicicletas para niños en Panamá.

Antes de los diez años, un niño suele pasar por tres bicis: una de balance sin pedales, una primera de 16 pulgadas con rueditas y luego una de 20 con frenos de mano. Las deja chicas mucho antes de gastarlas, y por eso las usadas de Huffy, Rali o Strider aparecen junto a las nuevas. Los domingos en la mañana, la Recreovía de la Cinta Costera se llena de niños que se tambalean en su primera bici de dos ruedas. Con la talla correcta, una usada en buen estado cumple igual que una nueva; con la equivocada, hasta la nueva termina recostada en la pared.

De la bici de balance a la rueda de 24 pulgadas:

las bicicletas infantiles se venden por el diámetro de la rueda, y cada tamaño corresponde a una etapa. La de balance, o bici sin pedales, tiene ruedas pequeñas y no lleva cadena: el niño se impulsa con los pies y aprende a inclinarse y a dirigir, que es lo difícil, y muchos de los que empiezan así nunca usan rueditas. Las de 14 y 16 pulgadas son las primeras con pedales, casi siempre de una velocidad, con marco de acero y rueditas en la caja. En 20 pulgadas el camino se divide entre la bici de paseo para el barrio y la BMX con pegs y rotor para que el manubrio dé la vuelta completa. Con 24 pulgadas ya es una bici de adulto en pequeño, muchas veces con cambios. Si todavía no pedalea, puede empezar con los scooters para niños; los carritos de batería están en vehículos y RC, y los trampolines y columpios, en juego al aire libre.

La talla de una bici infantil va por la pierna, no por la edad:

sienta al niño con el asiento en lo más bajo: en la primera bici con pedales debe apoyar los dos pies planos en el piso, y en una de balance tocarlo con las rodillas un poco dobladas. Comprarla una talla más grande «para que le dure» sale mal con una bici de acero pesada, que cuesta más dirigir, frenar y levantar después de una caída. El peso también cuenta: una infantil de aluminio de Trek o Specialized pesa bastante menos que una de acero económica, y un niño pequeño prefiere montar la liviana. Las bicis chicas suelen frenar con contrapedal, pedaleando hacia atrás, porque a una mano pequeña le cuesta apretar una palanca; los frenos de mano llegan con ruedas más grandes, aunque no en todos los modelos. Los cambios importan menos de lo que se cree: la Calzada de Amador es plana y ahí basta una sola velocidad, mientras que en las subidas de Boquete los cambios empiezan a ganarse su peso.

Una bici de 16 pulgadas usada frente a una nueva:

la bici económica de acero que está en la tienda marca el techo. Nueva, una de 16 pulgadas de marca masiva cuesta entre $70 y $110, y una usada en buen estado debería venderse por $30 a $50. Ese descuento cubre las llantas, la cadena y los puños que va a gastar el próximo niño, y el hecho de que el mismo modelo se sigue consiguiendo nuevo. Las de balance conservan mejor su valor: no tienen cadena que se oxide y las llantas de espuma de una Strider no se pinchan, así que una limpia pierde poco más que sus rayones.

Ruedas, frenos y bielas de una bici infantil usada:

levanta cada rueda y hazla girar: debe ir derecha, sin bailar ni rozar el marco o las zapatas. Con contrapedal, pedalea hacia atrás con fuerza y la rueda trasera tiene que bloquearse; con frenos de mano, aprieta las dos palancas y empuja la bici hacia adelante. Mueve una biela de lado, porque si golpea, los rodamientos del eje central están gastados. Busca óxido en la cadena y los tornillos, grietas en los costados de las llantas y soportes de rueditas doblados, y después sube el asiento a la altura de tu hijo para ver que la marca de inserción mínima del tubo quede escondida dentro del marco. El casco usado, mejor dejarlo: no hay forma de saber si ya recibió un golpe.

Publicar la bici después del estirón:

pon el tamaño de rueda en el título, que es como buscan los papás; si no lo sabes, viene impreso en el costado de la llanta. Agrega la marca, si el marco es de acero o aluminio, el tipo de freno, si incluye las rueditas y cuánto medía tu hijo cuando todavía le quedaba. Fotografía el lado de la cadena, los dos frenos y el dibujo de cada llanta, y di claro qué necesita arreglo. Propón que el comprador venga con el niño a recogerla: sentarlo un momento en el estacionamiento resuelve la talla mejor que cualquier tabla.