Bolsos Para Mujer

Compra y vende bolsos para mujer en Panamá.

En Panamá el bolso se llama cartera, y la billetera es otra cosa: la de las tarjetas. Se anuncian carteras nuevas y usadas, desde la cruzada que mantiene el cierre a la vista entre la gente hasta el tote de oficina donde cabe la laptop. Las marcas de mall como Aldo, Guess y Michael Kors tienen su lugar junto a la chácara, la bolsa de fibra que tejen a mano las mujeres ngäbe y buglé en la comarca y en los alrededores de San Félix, en Chiriquí. Escríbele a quien vende para pedirle medidas o quedar en ver la cartera antes de pagar.

Carteras cruzadas, de hombro, totes y clutches:

la correa y la abertura deciden casi todo. La cruzada, que en las tiendas de Panamá aparece como cartera crossbody, va delante de ti con la correa larga, te deja las dos manos libres y mantiene el cierre donde lo ves. La de hombro carga más, pero se resbala cuando te inclinas sobre un mostrador. El tote es el que se lleva la laptop y el almuerzo, y es tan seguro como su cierre: un tote abierto entre la gente es mala idea. El clutch aguanta celular, llaves y un labial, y nada más. Las billeteras están con los demás accesorios para mujer, y si buscas una cartera que combine con unos tacones, zapatos de mujer queda al lado.

La chácara, anudada con pita y cabuya:

en ngäbere se llama kra, y las mujeres ngäbe y buglé la hacen desde antes de la Colonia. Las hojas de pita y cabuya se cortan, se raspan y se tiñen, y la fibra se anuda a mano, más holgada o más apretada según la bolsa, en franjas geométricas de color. La pita da la fibra más suave, por eso las chácaras de diseño fino son de pita. Hoy también se hacen con hilo sintético, y hay bolsas que se venden con ese nombre tejidas a crochet con hilaza de algodón. Las dos se terminan más rápido, y ninguna guarda su valor como una de pita.

PU, cuero y Saffiano, y lo que vale una cartera usada:

muchas carteras de mall son de cuero sintético de poliuretano (PU). Nueva, una cartera de una marca de mall como Aldo o Guess anda entre $70 y $90. El PU pasa por cuero hasta que la capa se cuartea en las asas y los cantos pintados, y cuando se pela ya no tiene arreglo. Por eso una de PU usada se vende por el estado de sus asas y no por la marca, y en una fracción pequeña de su etiqueta: quien compra sabe que el mismo modelo vuelve a la vitrina la próxima temporada. El cuero genuino se limpia e hidrata durante años y conserva mucho más su precio; el Saffiano de Michael Kors, con su textura cruzada, además aguanta bien los rayones. Una chácara de pita de tamaño de hombro cuesta entre $15 y $30, y una grande con diseño complejo, $80 o más.

Una Michael Kors o una chácara usada, revisada a mano:

empieza por las esquinas, el fondo y las asas, que es donde una cartera se gasta primero, y luego ábrela y huele el forro. Si huele a guardado hay hongo, y en un forro de tela casi nunca sale. En una Michael Kors, Coach o Guess, los herrajes deben pesar, el logo grabado debe verse nítido y profundo, no borroso, y las costuras deben ir rectas y parejas. Una etiqueta interior con código de producción ayuda, pero sola no prueba nada, porque las copias también la traen: juzga la cartera completa. En una chácara, pasa la mano por el tejido buscando hebras rotas o adelgazadas, mira dónde se une la tira, la kra mukä, y aprieta el fondo, que es el que carga el peso.

Fotos y medidas de una cartera o chácara en venta:

fotografíala con luz de día por delante, por detrás y por la base, y luego las esquinas, las asas, el forro y la etiqueta interior: son las fotos que te van a pedir antes de quedar. Da ancho, alto, fondo y caída de la correa en centímetros, porque en foto todas se ven más grandes, y copia marca, modelo y material de la etiqueta. Las peladuras, manchas de tinta o arreglos, menciónalos tú. Si es una chácara, di si es de pita, de cabuya o de hilo sintético, y si sabes de qué comunidad viene o quién la tejió, escríbelo: en una pieza hecha a mano, el nombre de quien la hizo suma.