Accesorios Para Mujer
Compra y vende accesorios para mujer en Panamá.
El Día de la Madre es feriado nacional en Panamá y un gran día para regalar relojes, aretes y lentes de marca, así que unos cuantos de esos regalos vuelven a salir después todavía en su caja, porque la talla no era o no iban con ella. Junto a ellos aparecen las piezas de diario, nuevas y usadas: una correa de cuero ya amoldada al hueco de siempre, una pañoleta de seda, una pulsera de chaquira comprada en una feria artesanal. En una foto un accesorio pequeño engaña con facilidad, así que antes de quedar pide un acercamiento del sello o del logo, y la factura si la hay.
Dónde se separan relojes, lentes de sol, sombreros y joyas:
cada uno se juzga por algo distinto. Un reloj vale por su maquinaria y por la caja y los papeles que conserve, como se explica en relojes para mujer. En las joyas manda el metal, oro macizo o plata de ley frente a enchapado y acero, en joyería para mujer. El sombrero depende del tejido y del ala, desde un pintao de Coclé hasta un bucket plegable, en sombreros para mujer. En los lentes de sol para mujer pesa más el lente que la montura: protección UV completa y si es polarizado o no. Las carteras y billeteras van por su lado, en bolsos para mujer.
Correas de cuero, pañoletas de seda y pinzas de acetato:
la versión barata se ve igual en la foto y se delata en la mano. Una correa con el sello “genuine leather” es de un grado inferior al cuero plena flor, y el cuero reconstituido, retazos pegados sobre una base, es el que se descascara por el canto. La seda se siente fresca y enseguida tibia contra la piel, y cae sin rebotar; el poliéster sigue resbaloso y guarda las arrugas. En un carré de Hermès el dobladillo va enrollado a mano hacia el lado estampado, con puntadas pequeñas a la vista, y un dobladillo plano de máquina es la señal más clara de copia. Las pinzas de acetato pesan más, tienen el color en todo el grosor y un resorte de metal; las de plástico moldeado se parten en la bisagra.
Cajas del Día de la Madre que nunca se abrieron:
conviene tenerlas en la mira. Un segundo reloj, un anillo de otra talla, unos lentes que ella nunca usaría: el regalo que no acertó reaparece a las pocas semanas del feriado, sin estrenar, con su bolsita y a veces con la factura, y suele pedirse por él casi el precio de nuevo. La caja sola prueba poco. Las cajas y bolsitas de marca se venden vacías, y las copias de charms de Pandora, relojes Michael Kors y lentes Ray-Ban llegan con empaques convincentes; la factura dice más. Con un anillo regalado, piensa en el ajuste antes de pagar: un aro liso de oro o plata se agranda o se achica, uno con piedras alrededor o enchapado casi nunca queda bien.
Baño gastado, lentes rayados y el hueco preferido de la correa:
un accesorio usado envejece donde roza: el baño se va primero por debajo del anillo, en el poste del arete y en el borde del broche, y una mancha opaca o color cobre ahí quiere decir que ya se gastó. El sello de quilates o de plata orienta pero no prueba, y el “oro” sin sello necesita la prueba de un joyero antes de cobrarse como oro. Mira los lentes de sol contra una ventana. Los rayones finos en el centro y el espejado que se pela en los bordes no se pulen. Los Ray-Ban originales llevan unas pequeñas iniciales RB grabadas junto a la bisagra del lente izquierdo. En una correa, revisa el hueco más usado y el doblez detrás de la hebilla: las grietas ahí avanzan, y un hueco ovalado indica cuero adelgazado.
Cómo fotografiar un anillo, una hebilla o unos aretes:
con luz de día sobre una tela lisa y sin flash, que iguala el color del oro, la plata y el enchapado. Agrega un acercamiento del sello, el logo o el número de serie, y da la medida que decide si queda: la talla del anillo, el diámetro interior de la esclava, la correa desde la hebilla hasta el hueco en uso. Si no sabes el metal, dilo, y aclara si los aretes se usaron. Un joyero entero se separa antes de anunciarlo: el oro y la plata cada pieza por su cuenta, la bisutería junta en un lote. Quien venga desde Santiago o Colón por un anillo o un reloj va a querer probárselo y leer el sello bajo una lámpara: mejor una mesa de café con buena luz que una entrega por la ventana del carro, y con la caja y la factura si todavía las tienes.