Camas

Compra y vende camas en Panamá.

En Panamá la cama se compra por la medida del colchón, y las tiendas siguen usando los nombres de siempre: la twin es la 3/4 y la full, la 4/6, mientras la queen y la king conservan su nombre en inglés. La cama de madera de carpintero, la queen tapizada con cabecero alto y el camarote para el cuarto de los niños se publican juntos, nuevos y usados. Antes de fijarte en el estilo, averigua para qué colchón se hizo la cama. Una queen hecha en Colombia lleva un colchón más ancho y más corto que la queen que se vende aquí, y eso solo se nota con la cama ya tendida.

Camas de madera, box springs y camarotes:

lo primero es qué sostiene el colchón. La cama de madera con rieles y tablillas lo aguanta sola, y la cama plataforma cambia las tablillas por una base sólida. El box spring es una base tapizada con patas cortas que mucha gente usa con un cabecero suelto y sin cama. Las camas tapizadas forran la estructura y un cabecero alto en tela o terciopelo. En el cuarto de los niños, el camarote, que son dos camas 3/4 una encima de la otra, y la cama auxiliar que sale rodando de debajo de una sencilla ahorran piso. Los nocheros del mismo juego están en mesas auxiliares, y el ropero que hace juego, en armarios. Dentro de cada tipo, el material decide cómo envejece la cama: el pino es barato y liviano, la madera dura pesa y dura, el metal se desarma rápido pero acaba rechinando, y el aglomerado para armar es el que peor sobrevive a una mudanza.

Medidas de cama en Panamá, donde la twin es 3/4 y la full 4/6:

las tiendas trabajan con medidas de colchón estadounidenses, pero las rotulan a la antigua. La twin y la full miden 190 cm de largo; la queen, 152 × 203 cm, y la king, 193 × 203 cm. La trampa es la cama o el colchón traído de Colombia, donde la queen mide 160 × 190 cm: mismo nombre, pero más ancha y más corta, así que un colchón queen de aquí baila a los lados y se sale por los pies. En una cama usada, mide por dentro entre los rieles en vez de fiarte de la etiqueta, y recuerda que una queen o una king necesita un larguero central con pata, o el colchón se hunde en el medio.

Camas 3/4 de pino frente a queen tapizadas:

una cama 3/4 de madera sencilla ronda los $130 nueva, y con ese precio a una usada de pino le queda muy poco margen antes de que el comprador prefiera encargar una nueva. Una queen tapizada con cabecero alto va de unos $750 a $1,000 nueva y es la que más cae al revenderse, porque la tela guarda cada mancha y al comprador le preocupan las costuras que no puede ver por dentro. Las camas de madera dura son las que mejor aguantan: los rayones se lijan y las uniones se vuelven a encolar.

Tablillas, pata central y costuras del cabecero en una cama usada:

empuja de lado los pies de la cama. Si se tuerce, las uniones están flojas o los huecos de los tornillos ya se ovalaron. Busca tablillas rajadas o repuestas con otra madera, y en una queen o una king revisa que siga la pata central. Las camas de aglomerado casi nunca aguantan un segundo armado porque los herrajes se barren del tablero, así que pregunta cuántas veces la han mudado. En cabeceros tapizados y box springs, pasa una linterna por las costuras y por debajo buscando los puntitos oscuros y las mudas claras de las chinches; debajo de una cama de madera, el polvillo que parece arena es comején. En un camarote, la baranda debe cubrir todo el largo de la cama de arriba, la escalera tiene que quedar firme y las tablillas de arriba, fijas en sus soportes.

Anunciar una cama que vas a desarmar:

da el ancho y el largo por dentro entre los rieles, y escribe la medida de las dos formas, 3/4 o twin, para que nadie llegue con el colchón equivocado. Di de qué está hecha, si va con colchón o box spring y qué edad tienen, y si ya está desarmada. Toma fotos de las uniones, las tablillas y la parte de abajo, que es lo que pide ver un comprador cuidadoso antes de venir desde Colón o Penonomé. Antes de quitar un solo tornillo, marca cada riel con cinta y mete todos los tornillos en una misma bolsa. Una cama que llega rotulada se vuelve a armar en una tarde; una que llega como un montón de madera suelta muchas veces se queda así.