Protección Solar & Bronceadores
Compra y vende protectores solares y autobronceadores en Panamá.
En Panamá casi todo el mundo le dice bloqueador, y el frasco que termina a la venta suele ser el segundo que se metió en la maleta para un fin de semana en Pedasí o en Bocas del Toro y volvió sin abrir. A su lado aparecen los bloqueadores faciales coreanos que mucha gente ya usa a diario, las barras y los sprays de playa, el gel de aloe y los autobronceadores en mousse o en gotas que se compran para una boda. En algo que te pones antes de salir al sol, la fecha impresa y el sello intacto pesan más que la etiqueta.
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Bloqueador para la cara, para el cuerpo y para la bolsa de playa:
la primera división es dónde se aplica. Los faciales vienen en tubos pequeños, en fluido, gel o crema con color pensada para ir debajo del maquillaje, y los que llevan color se cruzan con las bases de maquillaje. Los corporales vienen en frascos más grandes de loción, en spray de aerosol o de bomba y en barra. Las fórmulas minerales, con zinc o titanio en la lista de ingredientes, son más espesas y pueden dejar una capa blanquecina; las demás se sienten más ligeras y se absorben sin dejar rastro. El gel de aloe para después del sol va aquí; la crema de diario está en cremas y lociones corporales.
Los bloqueadores faciales coreanos y el índice PA:
buena parte del bloqueador facial que se usa en Panamá ya viene de Corea, y sus etiquetas suman al SPF de siempre un índice PA que se marca con signos de más. Más signos indica el grado más alto de esa escala. Estos geles se compran por la textura: son finos, secan enseguida y aguantan debajo del maquillaje con el calor. También son los bloqueadores que más se copian. Para el cuerpo, escoge por formato: loción para un día largo de playa, spray si tienes que llegar solo a tu espalda, barra para la cara y las orejas dentro del agua. Si surfeas o haces snorkel, fíjate cuánto tiempo promete una etiqueta resistente al agua.
Autobronceadores, de la loción gradual a la mousse y las gotas:
en Panamá se venden mucho menos que el bloqueador y casi siempre se compran antes de una boda o unos quince años. La loción gradual va dando color a lo largo de varios días y es la que más perdona en un primer intento. La mousse o espuma da el color de una vez y se aplica con un guante, que muchas veces viene en el set. Las gotas se mezclan con tu propia crema. El aceite que mucha gente aquí también llama bronceador es otra cosa: es para broncearse al sol, no en lugar del sol, y suele llevar un SPF bajo o ninguno.
Un bloqueador facial coreano sellado y lo que vale al revenderlo:
un tubo pequeño cuesta entre unos $15 y $30 nuevo en Panamá, más por mililitro que cualquier loción de playa, así que uno sellado guarda casi todo ese valor cuando se revende. Abierto vale poco: nadie puede saber cómo se guardó, así que solo le interesa a quien ya conoce la fórmula.
La fecha de vencimiento en un frasco de bloqueador:
es la línea que hay que leer antes que nada. La mayoría de los bloqueadores traen impresa la fecha de vencimiento, y el empaque suele mostrar el dibujito de un pote destapado con los meses que dura después de abrirse. Un tubo coreano sin fecha impresa, con la tapa de otro color o acabado, o con la letra borrosa, es la señal típica de una copia. Por dentro, la crema debe verse pareja. Si se separó en líquido aceitoso y pasta, se puso granulosa, cambió de color o huele fuerte, pasó tiempo al calor, casi siempre en un carro o en la bolsa de playa. La arena en la tapa te dice dónde estuvo. Un autobronceador que se oscureció dentro del frasco o huele mucho más fuerte de lo normal ya se pasó, y una mousse que sale aguada va a dejar manchas.
Fecha, guardado y sello en un anuncio de bloqueador:
son las tres cosas que hay que dejar por escrito. Fotografía de cerca la fecha y el lote, el sello y el frasco a contraluz para que se vea el nivel. Di dónde estuvo guardado, sobre todo si viajó en el carro hasta la costa, y si llegó a ir a la playa. Publica el frasco sellado mientras le quede bastante fecha, porque uno a punto de vencer cuesta venderlo a cualquier precio. En un set de autobronceador, aclara si el guante ya se usó. Quien venga desde La Chorrera a buscarlo va a querer leer la fecha y revisar el sello ahí mismo, así que no toques la tapa hasta entonces.