Cuidado De La Piel

Compra y vende productos para el cuidado de la piel en Panamá.

En Panamá, las cremas para la cara que cambian de manos casi llenas suelen salir de dos lugares: el mostrador de dermocosmética de la farmacia, donde una crema cuesta varias veces lo que su prima del supermercado, y el kit que una clínica dermatológica manda a la casa después de la consulta. Los limpiadores faciales, los sérums y las cremas de noche comparten espacio con las lociones de cuerpo y el bloqueador de todas las mañanas. Lo sellado es la compra fácil. Lo abierto se juzga por el lote, la textura y la franqueza con que el vendedor cuenta cuánto tiempo lleva usándolo.

Cuidado facial, del limpiador a la crema de noche:

casi todas las rutinas se arman con las mismas piezas. Los limpiadores vienen en gel y espuma para la piel grasa, en leche o bálsamo para la seca, y como agua micelar para quien quiere quitarse el maquillaje sin enjuagar. El sérum es el paso concentrado, en un frasquito con gotero o bomba, y el más caro de la rutina por mililitro. Las hidratantes se dividen en crema de día, crema de noche más espesa y contorno de ojos en su propio tubito. Los exfoliantes con granitos, los exfoliantes líquidos y las mascarillas de arcilla o de noche se usan pocas veces por semana y muchas veces aparecen casi llenos. Las lociones de manos y cuerpo tienen su lugar en cremas y lociones corporales, y el bloqueador y el autobronceador, en protección solar y autobronceadores.

Gel, gel-crema o crema en la etiqueta:

la textura es lo que más pesa y donde más se equivoca la gente. Las hidratantes en gel y gel-crema se absorben rápido y le van a la piel grasa y mixta; las cremas ricas y los bálsamos son para la piel seca y en cualquier otra se sienten pesados. La caja dice para qué tipo de piel está hecho el producto, y conviene buscar “oil-free” o “no comedogénico” en la etiqueta si te salen espinillas con facilidad. Sin fragancia es lo más seguro para la piel sensible o para lo que no puedes oler antes. Empieza con limpiador, hidratante y bloqueador, y suma un sérum a la vez: si algo no te cae bien, sabrás cuál fue.

El mostrador de la farmacia, el estante del súper y el kit de la clínica:

una hidratante en gel de marca de supermercado cuesta unos $10 a $12 en Panamá; las líneas dermocosméticas del mostrador de la farmacia piden $30 a $40 por un pote del mismo tamaño, y una rutina armada por una clínica dermatológica, vendida como kit de varios pasos, puede pasar de $150. Por eso lo sellado de farmacia o de clínica vale un anuncio y lo del súper casi nunca. Abierto, cualquiera pierde de golpe casi todo su valor, porque quien compra no sabe cómo se guardó. La excepción es el kit que conserva sellados la mayoría de sus pasos, y su precio lo marcan esas piezas cerradas.

El lote en la punta del tubo y la crema que ya se pasó:

primero el empaque. Un tubo sellado trae el lote y la fecha marcados en la punta prensada, y un pote o un frasco, en la base; los frascos con bomba o gotero muchas veces llevan un sello de aluminio o plástico debajo de la tapa. Después, el contenido. Una crema que se separó en aceite y agua, que está granulosa o aguada, que se oscureció o que huele a aceite de cocina viejo ya se pasó, diga lo que diga la fecha. Circulan copias de las líneas de farmacia más conocidas con la impresión un poco corrida y cajas de cartón más delgado que las originales: compáralas con las fotos del fabricante. Las muestras en sobrecito y los tamaños de viaje valen como extra, nunca como el motivo del viaje: nadie ve lo que hay dentro de un sobre.

Media rutina en el gabinete del baño:

anuncia cada pieza por separado, salvo que sea parte de un kit de clínica, con el nombre completo y el tamaño tal como salen en la caja. Fotografía la punta del tubo o la base con el lote y la fecha legibles, y si el frasco es transparente o de gotero, levántalo contra la luz para que se vea el nivel. Di cuándo lo abriste, más o menos cuántas veces lo usaste y por qué lo dejaste: muy pesado, un olor que no te gustó, una rutina que recortaste. En un kit de clínica, aclara qué pasos siguen sellados y cuáles están abiertos, e incluye el folleto que vino con él. Quien venga desde Costa del Este por un kit de clínica va a voltear cada tubo para leer la punta antes de pagar, así que llévalo en su caja original y con los pasos en orden.