Aparejos De Pesca

Compra y vende aparejos de pesca en Panamá.

Camino a los arrecifes de Isla Montuosa, casi siempre alguien a bordo va bajando un sabiki por la borda para llenar el vivero de carnada antes de que el primer señuelo toque el agua. Por ahí empiezan los aparejos de pesca: señuelos, línea y anzuelos, lo que va entre el carrete y el pez, nuevos y usados. Aquí al señuelo de faldas para curricán se le dice pluma, y al de superficie que se trabaja en zigzag, paseante; los anuncios usan las dos palabras. Lo usado casi siempre llega por cajas enteras, no señuelo por señuelo.

Plumas para curricán, señuelos de lance y jigs metálicos:

cada uno se pesca distinto, y eso define lo que te hace falta. La pluma es una cabeza con faldas que se arrastra detrás de la lancha en marcha, a menudo sobre carnada armada, para dorado, atún y wahoo; Williamson y Boone son las marcas de casi todas, y el sencillo cedar plug de madera sigue sacando atún. Los de lance se tiran y se recogen dándoles acción: poppers y paseantes en superficie, minnows que bajan un poco, vinilos en cabeza plomada pegados a las piedras y a las bocas de río. Los jigs metálicos se dejan caer a plomo sobre arrecifes como los de Cebaco y se suben trabajándolos. Los cortos y planos de slow pitch planean al bajar; los largos y delgados se recogen rápido.

Línea, líder y el anzuelo de la punta:

el nylon estira, perdona una mano pesada y sale barato, por eso llena casi todos los carretes de carnada. El trenzado es más fino y no estira, así que se siente cada toque, pero pide un líder de nylon o fluorocarbono amarrado adelante; el fluoro se ve menos en el agua y aguanta mejor el roce con las piedras y los dientes de un pargo. La sierra y el wahoo cortan los dos, así que delante del señuelo va un tramo corto de alambre. Con carnada viva, el anzuelo circular se clava solo en la comisura cuando la línea se tensa; si jalas fuerte como con un anzuelo J, se lo sacas de la boca. Plomos, destorcedores y snaps completan el aparejo. El equipo que lanza todo esto está en cañas y carretes, y los guantes para agarrar un líder de alambre en ropa de pesca y accesorios.

Jigs sin marca y los señuelos de marca que guardan su valor:

los importados baratos bajaron el piso casi a nada. Un jig o un minnow sin marca cuesta un par de dólares, mientras que una pluma armada o un señuelo duro de Williamson, Rapala o Yo-Zuri anda entre $8 y $25 nuevo. Los baratos pescan, pero sus triples y argollas son lo primero que se oxida y se abre, y mucho pescador se los cambia antes de la primera salida. Usados, los señuelos sueltos casi no se mueven: se van en lote, valorado por los pocos buenos de marca y no por la cantidad, y quien compra descuenta los anzuelos nuevos. Una bobina de trenzado sellada conserva su valor; una abierta y sin historia vale poco, porque nadie sabe cuánto sol agarró.

Triples oxidados y agua dentro del señuelo:

mira primero la caja y después los señuelos. Las manchas anaranjadas en los compartimentos dicen que se guardaron mojados de sal, y el óxido pasa de un anzuelo al de al lado. Pasa cada punta por la uña: una afilada se agarra, una gastada o doblada resbala. Revisa que las argollas no estén abiertas. Agita cada señuelo duro junto al oído; si suena agua, entró por una grieta y va a nadar torcido. Los vinilos guardados contra señuelos pintados se derriten encima y arruinan los dos. Las copias de señuelos famosos abundan y algunas pescan, pero págalas como copias: impresión borrosa, costuras de pintura toscas y anzuelos baratos las delatan.

Un cajón de señuelos anunciado como un solo lote:

ordénalo antes de tomar las fotos: plumas con plumas, señuelos de lance juntos y jigs en fila según el peso impreso en cada uno. Fotografía con los anzuelos a la vista y aclara si cambiaste triples y si todo se enjuagó con agua dulce después del mar. Reconoce las copias. Da el tipo de línea, la resistencia y el largo que dice la etiqueta, y no abras las bobinas selladas. Si la caja es grande, divídela por técnica: quien sale a jiggear a los arrecifes casi nunca quiere los minnows de río. Cuenta con que quien venga vacíe la caja en una mesa y la revise anzuelo por anzuelo; saca antes todo lo que tenga naranja en el anzuelo, y lo que queda sostiene tu precio.