Ropa De Pesca & Accesorios
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A media mañana en una lancha frente a Bahía Piñas ya no queda sombra, y el reflejo del agua azul cansa al pescador mucho antes que el pez. Contra eso trabajan casi solos los lentes polarizados y las camisas de manga larga con capucha, nuevos y usados, con una hielera que aguante hielo hasta la tarde. Buena parte la ofrece gente que se equipó para un viaje grande mar afuera y hoy pesca desde la orilla. En unos lentes de sol lo que se paga son los cristales: son los que salen en la foto y los que se miran a contraluz.
Lentes polarizados y el color del agua:
el tono se escoge según dónde pescas. El espejo azul sobre base gris es el que pide el mar abierto, ese reflejo fuerte saliendo más allá de Las Perlas. El espejo verde sobre base cobre, o el cobre solo, da más contraste cerca de la costa y con luz cambiante, a la orilla del manglar o en el Chagres río arriba. El vidrio es más nítido y se raya menos, pero pesa más; el policarbonato es liviano y aguanta mejor los golpes. Unos polarizados baratos sí cortan el reflejo, pero distorsionan en los bordes y se rayan pronto.
Camisas con capucha, buffs y guantes:
tan cerca del ecuador una camiseta y una gorra dejan demasiada piel al sol, y quien pesca todo el día lleva camisa de manga larga con capucha y su índice UPF en la etiqueta, un buff y guantes sin dedos. Huk, Pelagic y Columbia PFG las hacen holgadas, de secado rápido y con capuchas que no se vuelan con la lancha andando. Los guantes finos son para lanzar; los acolchados de jigging, para agarrar el líder con un pez pesado. Las pinzas y los agarradores de boca van con los aparejos de pesca, y el cinturón de pelea se busca junto al equipo de pie en cañas y carretes.
Impermeables, zapatos de cubierta y la hielera:
un aguacero en el Pacífico llega y se va rápido, así que una chaqueta liviana que cabe en un bolsillo sale a pescar más días que un peto de Grundéns, pensado para el marinero que vive dentro de él. En la cubierta mojada de una lancha, una suela antideslizante que no marca te mantiene firme; las chancletas, no. La hielera es la que más castigo recibe: una rotomoldeada de Yeti o RTIC aguanta el hielo un día largo de calor, y una sencilla de Igloo o Coleman pide hielo nuevo mucho antes.
Costa o Maui Jim frente a unos polarizados genéricos:
casi todo el dinero que importa se va en los lentes de sol. Unos Costa o Maui Jim cuestan entre $200 y $300 nuevos en Panamá, y unos polarizados genéricos salen por menos de $15 y cumplen en una primera salida. Unos de marca con los cristales limpios y su estuche se venden por $90 a $150. El precio lo fija el cristal: es lo que se pagó, una raya en el centro queda delante de los ojos todo el día y un juego de repuesto cuesta buena parte de unos nuevos. Camisas y buffs casi no conservan valor y suelen irse en lote.
Cristales rayados, manchas de bloqueador y una hielera con olor:
gira los lentes despacio contra una ventana y aparecen las rayas finas, el espejo cuarteado o una lámina despegada en el borde. Para probar la polarización, mira la pantalla de un celular inclinando la cabeza: un cristal polarizado la oscurece. Costa y Maui Jim se copian mucho, así que el modelo impreso por dentro de la patilla tiene que coincidir con el estuche, y la sal en las bisagras dice cómo los cuidaron. En una camisa, el desgaste de siempre es el amarillo del bloqueador en cuello y puños, los enganches de anzuelo y la capucha estirada. Un impermeable pegajoso por dentro tiene el recubrimiento deshaciéndose. En una hielera, abre y cierra los cierres, aprieta el empaque, saca el tapón y huele por dentro: el olor a pescado que ya se metió en las paredes no sale.
Pasar lentes, camisas y la hielera después del viaje grande:
pon la marca, el color del cristal y si es de vidrio o de policarbonato, y fotografía los cristales contra un fondo claro con el estuche en la foto. Lava las camisas y da la talla de la etiqueta; unas cuantas con un buff y guantes hacen buen lote para quien prepara su primer viaje a Coiba o a Bocas del Toro. De una hielera, da las medidas interiores y di si el empaque es original. Quien venga por unos lentes va a querer ponérselos afuera y mirar a través del parabrisas de un carro antes de pagar, así que mejor quedar de día.