Cámaras Fotográficas

Compra y vende cámaras fotográficas en Panamá.

Casi todo el que busca cámara ya anda con un celular que toma buenas fotos, así que vale la pena la que hace lo que el celular no puede. Una semiprofesional de zoom largo alcanza a los surfistas de Santa Catalina desde la arena. Una GoPro o una OM System Tough resistente se va de snorkel a Bocas del Toro y a bucear en Coiba. Una compacta de bolsillo o una mirrorless con un lente luminoso deja nítido al niño que cruza corriendo un salón mal iluminado. Vale igual para cámaras nuevas y usadas, y en el equipo que estuvo en el mar, los empaques pesan tanto como el sensor.

Lo que una compacta o una mirrorless le suma a tu celular:

un sensor mucho más grande, un zoom de verdad o un lente que se cambia. Una compacta premium como la Sony RX100, la Ricoh GR o la Fujifilm X100 guarda el detalle bajo techo y al atardecer, donde el celular lo embarra. Una bridge o semiprofesional como la Nikon Coolpix P950 parece una réflex pequeña y cambia tamaño de sensor por un zoom enorme: ideal para surf y fauna, y floja en interiores. Las mirrorless de Sony, Canon, Nikon y Fujifilm, y las réflex que reemplazaron, aceptan lentes intercambiables y dan la mejor imagen de todas. Para el aspecto del rollo, las de película están en cámaras de rollo.

Cámaras de acción para el arrecife y la ola:

una GoPro, una DJI Osmo Action o una Insta360 nacieron para video: angular, estabilizado y montado en la tabla, el casco o un palo. Una compacta resistente como la OM System Tough, antes vendida como Olympus, saca mejores fotos, tiene zoom óptico de verdad y un modo macro para bichos diminutos del arrecife, y se mete al snorkel y a inmersiones poco profundas sin carcasa. Más abajo, compactas y mirrorless van dentro de una carcasa submarina, y cada carcasa está hecha para un solo modelo de cámara, así que el par vale más vendido junto. Una cámara de acción no está hecha para vigilar la entrada de la casa día y noche; las que sí lo están se encuentran en seguridad y vigilancia.

Una GoPro de hace dos generaciones frente a una Fujifilm X100 que no pierde valor:

las cámaras de acción se devalúan más rápido que cualquier otra, porque cada año sale un modelo nuevo y el del año pasado graba la playa igual de bien. Una GoPro o una DJI del último modelo anda por unos $400 nueva, y una de dos generaciones atrás se consigue entre $120 y $200, la compra sensata para una primera temporada en el agua. Las compactas de culto van al revés: la Fujifilm X100 y la Ricoh GR han pasado largas temporadas agotadas nuevas, así que una usada bien cuidada puede pedir casi lo que costaba en vitrina, y a veces más.

Donde el mar deja su marca en una cámara usada:

primero en los puertos y los botones. Costra blanca ahí, y botones que se pegan o crujen, dicen que entró al agua salada y nadie la enjuagó. En una compacta resistente, abre las tapas y revisa que el empaque esté limpio y entero; si hay neblina atrapada detrás del lente, el agua pasó al menos una vez. En una carcasa, el o-ring principal tiene que estar suave y parejo, nunca aplastado, rajado o con arena, porque por ahí es por donde se inunda. Una batería hinchada se atasca en su ranura o no deja cerrar bien la tapa, y se cambia, no se carga. Los lentes abombados de una Insta360 se rayan fácil y cada marca sale en el video; en las GoPro recientes, la tapa del lente se desenrosca y sale barata. Toma unas fotos con tu propia tarjeta en los dos extremos del zoom y míralas a tamaño completo: una esquina borrosa delata un lente golpeado. Una imitación vendida como GoPro no se empareja con la app de GoPro.

El historial de buceo que pide quien compra una cámara sumergible:

di claro dónde ha estado la tuya: piscina, snorkel o buceo en el mar. Los buzos querrán saber cuándo se cambiaron los o-rings de la carcasa y si todo se remojó en agua dulce después de cada salida. Anota cada batería, el cargador, los soportes y la carcasa con su nombre de modelo, y fotografía las tapas, los empaques y el frente del lente con la pantalla encendida. Suma unas fotos sin editar, desvincúlala de la app de la marca y restablécela. Quien venga a recoger una cámara sumergible en Coronado o en Bocas va a querer hundirla en un balde de agua con las tapas trancadas antes de soltar la plata, así que ten el balde lleno.