Vídeo & Fotografía
Compra y vende cámaras, lentes y binoculares en Panamá.
Un bulto de cámara aquí casi nunca lleva solo el cuerpo. Va el lente del kit, un tele para los tucanes y los momotos en lo alto del bosque, baterías de repuesto y un sobrecito de sílica gel, porque en este clima la humedad es lo que acaba con los lentes. Las cámaras mirrorless y réflex de Canon, Sony, Nikon y Fujifilm se mueven nuevas y usadas, junto a cámaras de rollo, binoculares, telescopios y las cámaras wifi y cableadas que cuidan un portón o el mostrador de un negocio.
La montura va antes que la cámara:
los lentes sobreviven a todos los cuerpos en que se montan, así que el verdadero compromiso es la montura. Los lentes EF de Canon y F de Nikon se hicieron para réflex; las mirrorless de ambas marcas, con monturas RF y Z, los aceptan con un adaptador oficial, y un bulto de lentes EF sigue siendo motivo para quedarse con Canon. Entre las cámaras fotográficas, una mirrorless es más pequeña, sigue mejor los ojos y lo que se mueve y graba mucho mejor video; una réflex conserva el visor óptico y una batería que aguanta una boda entera. Los lentes manuales de las viejas cámaras de rollo también se adaptan a una mirrorless, y por eso una Pentax o una Minolta del clóset de los papás todavía se vende; lo demás lo pone la gente que volvió a la película.
Binoculares para el bosque y cámaras para el portón:
en unos binoculares, el primer número es el aumento y el segundo el ancho de los lentes de adelante. Menos aumento da una imagen más firme y luminosa bajo el bosque, y por eso quienes observan aves en el Camino del Oleoducto, en Gamboa, suelen preferirlo. Las cámaras de seguridad van por dos caminos: las cámaras wifi de Ezviz, Imou o Tapo de TP-Link, que graban en una memoria o en la nube y se ven desde una app, y los kits cableados de Hikvision o Dahua, que llevan el cable hasta un grabador con disco duro. Lo cableado sigue grabando si se cae el wifi; lo inalámbrico se instala en una tarde.
Dónde está la plata en un equipo fotográfico usado:
una mirrorless de entrada de Canon, Sony o Nikon con su lente de kit anda entre $700 y $1,300 nueva, según el lente que traiga la caja. Los cuerpos pierden valor cada vez que sale su reemplazo, mientras que un buen lente aguanta mucho mejor su precio, así que el ahorro en un equipo usado está casi todo en la cámara, y un tele limpio sale apenas algo por debajo de uno nuevo.
La linterna del celular a través de cada lente:
alúmbralo por ambos lados. Los hongos se ven como hilos blancos finos o una telaraña en el vidrio de adentro, y la neblina como una capa lechosa. Los dos crecen en un lente olvidado en un clóset caliente, se comen el recubrimiento y obligan a abrir el lente. Las hojas del diafragma deben estar secas y cerrar de golpe, y el zoom debe girar parejo, sin raspar. En el cuerpo, pide el conteo de disparos y compáralo con la vida útil de ese modelo, y fotografía una pared lisa con el diafragma cerrado para ver el polvo del sensor. Una cámara de rollo depende de sus sellos de luz, tiras de espuma que con los años se vuelven migajas pegajosas y dejan entrar luz a la película: cambiarlos es un trabajo de rutina, un fotómetro que no se mueve no lo es. Unos binoculares que dan imagen doble perdieron la alineación con un golpe, y una cámara de seguridad que sigue amarrada a la cuenta de la app de su dueño no se puede agregar a la tuya, así que pide que la libere ahí mismo.
La caja seca donde vivieron tus lentes:
cuenta cómo guardabas el equipo, porque quien ya perdió un lente por hongos lo va a preguntar, y una caja seca o un recipiente cerrado con sílica gel juega a tu favor. Fotografía cada lente a contraluz por ambos lados, indica la montura y el nombre exacto de cada lente, y da el conteo de disparos con una captura de dónde lo leíste. Suma una foto sin editar y la lista de baterías, cargadores y memorias. Si es un kit de seguridad, aclara cuántas cámaras trae, si va el cable y si ya borraste el disco del grabador. Una mesa de café en Colón sirve bien para entregar un lente: hay luz para mirar a través del vidrio y espacio para probarlo en la cámara del comprador, así que lleva las dos tapas y una batería cargada.