Herramientas Manuales

Compra y vende herramientas manuales en Panamá.

Casi todos los pernos que se aflojan en Panamá son métricos, porque los Hilux, Accent y Picanto que llenan las calles son japoneses y coreanos, y eso define qué juego de dados conviene antes que la marca o el número de piezas. Aquí se publica nueva y usada la herramienta de mano: juegos de llaves y dados para el carro o el taller, sargentos y una prensa de banco para que la pieza no se mueva, y el nivel y la escuadra que dejan derecha una repisa o un marco de puerta. A veces sale un buen alicate suelto, y otras un maletín con los huecos que dejan años de taller.

Juegos de dados, llaves combinadas y el dado de 10 mm que siempre falta:

para quien trabaja en un carro aquí, la respuesta es métrica. Toyota, Hyundai y Kia encabezan la venta de autos nuevos, y sus pernos van en milímetros, con las medidas de 10, 12 y 14 mm haciendo casi todo el trabajo. Los dados de seis puntas agarran las caras del perno y lo redondean menos que los de doce. Los cromados son para el ratchet de mano; los negros de cromo-molibdeno están hechos para la llave de impacto, como las que hay en herramientas eléctricas, y un dado cromado puesto en una de ellas se puede rajar.

Sargentos, prensas de banco y pinzas de presión:

sujetar bien la pieza es medio trabajo. Un sargento o una prensa en C aguanta la madera encolada o una platina mientras la perforas, y la pinza de presión se traba en una cabeza de perno redondeada que ya ninguna llave agarra. En la prensa de banco es donde vale la pena comprar pesado. Las baratas son de hierro fundido gris, que se puede rajar la primera vez que alguien le da martillazos, mientras que los cuerpos forjados o de hierro dúctil aguantan el maltrato por décadas.

Niveles, escuadras, serruchos y remachadora:

una pared de bloque sube carretilla tras carretilla de mezcla, la que sale de carretillas, y el nivel decide si sube derecha. Casi todos los serruchos nuevos tienen dientes templados, que cortan rápido y aguantan mucho afilados pero no se pueden limar, así que uno sin filo se reemplaza. La remachadora pop arregla marcos de ventana de aluminio y canales, y la tijera para lámina corta a medida los botaguas de zinc.

Maletines de mecánico y llaves en pulgadas:

un maletín de mecánico de unas cien piezas de marca económica cuesta entre $100 y $150 nuevo, y una serie completa de llaves combinadas de marca reconocida ronda los $100 por sí sola. Usado, el precio depende de qué medidas siguen en el estuche. Un juego métrico con sus dados de 10 y 12 mm completos es el que busca quien tiene carro; sin ellos, al comprador le faltan justo las dos piezas del primer trabajo. Un juego solo en pulgadas tarda más en venderse, por bueno que sea, porque a pocos carros de las calles panameñas les sirve; lo compra quien tiene un pick-up americano, maquinaria vieja o un taller con lo métrico ya cubierto.

Dados rajados, puntas de destornillador mordidas y un nivel que miente:

busca grietas finas dentro del encastre de cada dado, sobre todo en los cromados que alguien usó con pistola de impacto, y esquinas redondeadas dentro del hexágono. Un destornillador de cruz que ha patinado tiene las aletas redondeadas, y uno plano, la hoja despostillada: los dos resbalan y muerden el tornillo. Un nivel que se ha caído marca mal aunque se vea entero, así que revisa que ninguna burbuja esté rajada, turbia o perdiendo líquido, y mira el perfil por si está torcido o golpeado. En la prensa, cierra las mordazas, busca juego en la corredera y revisa que no haya grietas alrededor de los huecos de montaje. Lo que más se falsifica es lo que más se vende: llaves combinadas, ratchets, dados y alicates con nombres como Knipex o Stanley. Los delatan las rebabas de forja sin pulir, el grabado borroso o con faltas, el cromado que se descascara y un nombre de primera a precio de marca económica.

Un maletín de dados, una prensa de banco o un buen alicate suelto:

abre el maletín y fotografíalo lleno, con las medidas legibles, para que quien lo vea sepa de un vistazo qué dados faltan, y anota los huecos en el texto. Aclara si es métrico, en pulgadas o mixto, y qué encastres trae. En una prensa, indica el ancho de las mordazas y si van incluidos los pernos de montaje; en un nivel, el largo y si alguna vez se ha caído. Una prensa de banco pesa más de lo que parece, así que avisa a quien venga desde Tocumen o Penonomé si sigue atornillada al banco y si debe traer una llave para soltarla.