Herramientas

Compra y vende herramientas en Panamá.

En Panamá las herramientas cambian de dueño cuando se termina una obra, cuando un maestro de obra cuelga la bolsa o cuando una pareja jubilada en Boquete desarma el taller que trajo en contenedor hace años. Aquí se separan según lo que las mueve: taladros, esmeriles y sierras que van al tomacorriente o a la batería, y las de mano, que nunca hay que cargar, desde la coa para abrir huecos de poste hasta la pata de cabra que saca los clavos de la formaleta. Unas y otras se publican nuevas y usadas, tanto por quien vacía un garaje como por ferreterías que necesitan mover inventario.

Herramientas eléctricas, manuales y las de aire que quedan en medio:

la línea la marca lo que mueve la herramienta. Todo lo que va al tomacorriente o lleva batería, desde el taladro atornillador hasta la sierra circular, está en herramientas eléctricas, junto con baterías y cargadores sueltos. Lo que funciona con el brazo está en herramientas manuales: la llave Stilson que el plomero le pone al tubo galvanizado, la segueta que corta varilla en un terreno sin luz todavía, la coa con su punta de hierro para los huecos de los postes. Las clavadoras y pistolas de impacto que trabajan con aire van con los compresores de aire, porque el compresor decide cuáles puedes usar.

La bolsa del albañil, la del plomero y la del electricista:

compra según el oficio y no según el catálogo. La del albañil es casi toda herramienta de mano que aguanta golpes, la cuchara, la plana, el martillo y el cincel, y se le suma un rotomartillo cuando hay concreto que perforar. El plomero carga dos Stilson, una para sostener la pieza y otra para girar, además de la segueta y el cortatubos de PVC. En la del electricista manda el aislamiento: destornilladores y alicates con mango aislado para trabajar con tensión, un probador y una escalera de fibra de vidrio de escaleras y andamios. Para arreglos en casa basta un juego ligero. Para quien la usa a diario, la línea forjada y más pesada se paga sola. Truper vende las dos: con su nombre para el oficio y como Pretul para la casa.

Herramienta forjada y juegos económicos después de años de uso:

una buena herramienta de mano casi no se gasta. Un martillo forjado, una Stilson o un juego de llaves combinadas Truper o Stanley trabaja igual después de muchos años si se guardó seco, así que conserva casi todo su valor, y comprarlo usado te ahorra poco pero no te quita calidad. El juego económico en estuche de plástico es lo contrario: nuevo cuesta poco, y uno al que le faltan dados vale muy poco. Lo inalámbrico es lo que más rápido se devalúa, porque la batería envejece se use o no la herramienta.

Cinceles con hongo, cabezas flojas e iniciales borradas:

casi todas las fallas de una herramienta de mano usada se ven en un minuto. Un cincel o un punzón con la cabeza aplastada en forma de hongo puede soltar esquirlas de acero; se puede esmerilar, pero cuenta con ese trabajo al negociar. Golpea el martillo contra algo duro: si la cabeza se mueve o el mango de madera está rajado junto al ojo, toca cambiarle el mango. Cierra las mordazas de alicates y llaves ajustables y mira si pasa luz, porque una mordaza gastada redondea las tuercas. Saca la cinta completa y deja que regrese; si la hoja está doblada o el freno resbala, ya no sirve. El óxido que sale con un trapo con aceite es cosmético; las mordazas picadas o una matraca que salta con fuerza, no. Después busca las marcas del dueño. Los maestros graban o pintan sus iniciales en la herramienta, y un montón donde esas marcas se esmerilaron, ofrecido barato, sin factura y sin cargador, merece una pregunta directa antes de acordar precio.

El taller de un jubilado o la bolsa de un maestro, en lote o por pieza:

la herramienta sale en cantidad cuando alguien deja de usarla: un maestro de obra que se retira en Chitré, o una pareja en Coronado que lo vende todo antes de volver al norte, con un garaje de herramienta que no vale la pena embarcar. Un lote completo atrae a quien arma su primer equipo, pero las piezas buenas rinden más solas: publica aparte las mejores y junta el resto. Indica marca y medida, di si cada juego está completo o qué le falta, y en las eléctricas aclara qué baterías y cargadores van incluidos. Fotografía las mordazas, las cabezas de golpe y cualquier óxido. Quien venga desde Arraiján o Las Tablas va a preguntar si todo cabe en un pick-up y si la caja rodante o el banco de trabajo entran en el trato.