Herramientas Electricas

Compra y vende herramientas eléctricas en Panamá.

En Panamá casi todas las casas se levantan en bloque y concreto vaciado, y por dentro llevan cielo raso y divisiones de gypsum: cada superficie pide su propia herramienta. Rotomartillos, taladros percutores, atornilladores inalámbricos e impactos comparten lugar con esmeriles, sierras circulares y lijadoras, nuevos en caja o con unas cuantas obras encima. DeWalt, Makita y Milwaukee conviven con líneas económicas como Ingco, Emtop y Total, y la batería de cada marca solo calza en sus propias herramientas, así que la plataforma que elija pesa tanto como la primera herramienta que compre.

Rotomartillos, taladros percutores y atornilladores:

la pared decide cuál necesita. El taladro atornillador se encarga de tornillos y huecos en madera, metal y gypsum. El percutor suma un modo de golpe que alcanza para unos cuantos tacos en bloque. El rotomartillo golpea la broca con un pistón, y es lo que atraviesa una columna o una losa de concreto vaciado sin quemar el motor ni sus muñecas. El trabajo de casa y de acabados va con brocas SDS Plus, el SDS Max queda para demoler, y los dos encastres no se intercambian. Lo que se mueve a mano tiene su lugar en herramientas manuales, y las clavadoras y llaves de impacto que trabajan con aire van con los compresores de aire.

Impactos, esmeriles y sierras para gypsum y metal:

el cielo raso y las divisiones de gypsum se cuelgan de perfiles metálicos livianos, y un atornillador de impacto o una atornilladora para gypsum mete esos tornillos todo el día sin barrer la cabeza. El esmeril corta varilla, baldosa y tubo, siempre que el disco sea el del material. La sierra circular despacha el plywood de la formaleta y las tablas, y la caladora sigue una curva. En lo inalámbrico lo que se elige de verdad es la batería: cada marca tiene su propio riel, así que la segunda herramienta sale más barata si usa las baterías que ya tiene, y los motores sin escobillas no tienen carbones que se gasten. Para pasar el día demoliendo concreto, un rotomartillo de cable nunca se descarga, y si la obra todavía no tiene luz, la salida está en los generadores.

Precios de rotomartillos de cable e inalámbricos:

un rotomartillo SDS Plus de cable va desde menos de $100 en una línea económica hasta unos $220 en una marca de contratista, mientras que uno inalámbrico de gama alta, con dos baterías y cargador, puede pasar de $900. Casi toda esa diferencia es batería, y por eso una inalámbrica usada se cotiza por sus baterías: si aguantan una tarde entera es un kit, y si se apagan rápido usted se queda con la herramienta sola. El rotomartillo de cable conserva mejor su valor, porque los carbones son la pieza hecha para gastarse y cambiarlos sale barato.

Golpe, carbones y baterías cansadas:

pida verla trabajando con carga, no girando en vacío. Un rotomartillo que gira pero casi no golpea tiene los sellos del pistón gastados, y eso se nota apenas toca concreto. Los rodamientos malos rugen, el olor a quemado apunta al motor o al interruptor, y muchas chispas detrás de las rejillas en un motor con carbones indican que ya están por acabarse. Revise que el mandril gire derecho, que el cable no esté encintado junto al mango y que el esmeril conserve su guarda. Las baterías de litio envejecen más rápido con el calor, así que una que pasó su vida en la cabina de un pick-up o en una caja metálica al sol puede marcar carga completa y morirse a media obra: pruébela trabajando antes de cerrar el precio. Una batería de marca falsificada se delata por la etiqueta borrosa, los bordes ásperos del conector y un peso demasiado liviano.

La placa, cuántas baterías y un hueco de prueba:

con eso se resuelve casi todo antes de que alguien haga el viaje. Ponga el código de modelo completo de la placa, diga si es de cable o inalámbrica y si lleva carbones o es sin escobillas, y aclare cuántas baterías incluye, su capacidad y si trae cargador y maletín. Fotografíe la placa y las etiquetas de las baterías, y agregue un video corto perforando. Diga sin rodeos si ya le cambió los carbones o si alguna batería no aguanta. Quien venga desde Aguadulce o Las Cumbres va a querer perforar algo antes de pagar, así que quede en un sitio con tomacorriente y un pedazo de concreto, con las baterías cargadas desde la noche anterior.