Refrigeradores Comerciales
Compra y vende refrigeradores comerciales en Panamá.
Una cantina en Penonomé quiere que la fría salga escarchada, una panadería quiere sus dulces detrás de vidrio curvo y un local de sándwiches quiere los ingredientes fríos debajo de la mesa de trabajo. Son tres máquinas distintas, nuevas o usadas: enfriadores de puerta de vidrio, frosters para cerveza, refrigeradoras verticales de acero inoxidable, mesas refrigeradas y vitrinas. Los enfriadores de fabricantes de la región, como Fogel e Imbera, conviven con las marcas estadounidenses de acero que se ven en las cocinas de restaurante. Lo usado sale casi siempre de negocios que cierran o se renuevan, así que pide verlo funcionando antes de que lo desconecten.
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Frosters para cerveza y el enfriador de puerta de vidrio de siempre:
se parecen, pero solo uno hace lo que una cantina panameña le pide toda la noche. El froster baja las botellas por debajo de cero para que la fría salga blanca de escarcha, y su control suele dejarlo trabajar más tibio, como enfriador normal. El enfriador de puerta de vidrio de cualquier minisúper guarda sodas, lácteos y cervezas a temperatura de nevera y no baja hasta froster. Hay frosters verticales de puerta de vidrio y horizontales con tapa, que caben bajo el mostrador de un kiosco de playa en Coronado.
Refrigeradoras de acero, mesas refrigeradas y vitrinas:
en una cocina el frío tiene que aguantar la puerta abierta todo el almuerzo, y para eso está la vertical de acero inoxidable de puerta sólida. La mesa refrigerada guarda el frío bajo la superficie de trabajo, con una fila de bandejas arriba para la pizza o la ensalada, y la nevera de contrabarra es baja y ancha, hecha para ir bajo la barra. Las vitrinas, curvas o rectas, son para carnes, quesos y dulces. Helados y congelados piden un congelador comercial, y estufas y freidoras están con el resto del equipo de cocina industrial.
Fogel, Imbera, True y quién los va a reparar:
Fogel, que fabrica en Guatemala, e Imbera, de México, hacen muchos de los enfriadores y frosters de los comercios panameños; True, Turbo Air y Atosa son los nombres de acero inoxidable en las cocinas de restaurante. En un equipo usado la marca importa por el servicio, no por el prestigio: pregunta si algún técnico de tu zona trabaja con ella y consigue un empaque o un motor de ventilador sin pedirlo afuera. Los modelos nuevos usan refrigerante a base de propano, que no todos los técnicos pueden recargar, así que mira en la placa qué gas lleva antes de comprar uno lejos de la ciudad.
Lo que vale un enfriador o un froster de una puerta:
un enfriador de vidrio de una puerta de un fabricante regional ronda los $1,000 a $1,300 nuevo, y un froster del mismo tamaño se acerca a los $2,000, porque necesita más potencia de frío y un vidrio térmico que no se empañe bajo cero. Usado, un enfriador de una puerta se consigue por unos $250 a $400. A ese precio compras el compresor y poco más, y sus horas no se ven por fuera: un compresor reciente o el recibo de un técnico lo sube a la parte alta del rango.
El froster usado, el termómetro y el vidrio de la puerta:
pide que lo enciendan horas antes y mídelo con tu propio termómetro en una botella de agua, no con la pantalla. Un froster que no logra bajar esa agua de cero está corto de gas o tiene el compresor cansado, diga lo que diga el control. Un compresor que nunca descansa, o que arranca y para a cada rato, es una reparación en camino. Pasa la mano por el empaque buscando aire frío que se escape y fíjate si la puerta se cierra sola. Si hay empañamiento atrapado entre los vidrios, el sello falló, y el óxido en la base viene de años de trapear alrededor.
Un enfriador que sale de tu negocio y el pickup que se lo lleva:
da alto, ancho y fondo, y hacia dónde abren las puertas, porque una vertical tiene que pasar por la entrada de otro local y nadie se mueve sin esas medidas. Fotografía la placa, el interior con la luz encendida y una lectura del termómetro tras unas horas funcionando. Aclara si es froster o enfriador normal, su edad y si le cambiaron el compresor o lo recargaron. Limpia el serpentín del condensador antes de las fotos: uno lleno de pelusa le cuenta a quien sabe de refrigeración cómo se trató el equipo. Quien venga a recogerlo necesita un pickup donde vaya parado y amarrado y una cobija sobre el vidrio, y al llegar debe dejarlo de pie unas horas antes de enchufarlo, para que se asiente el aceite del compresor.