Muebles De Oficina

Compra y vende muebles de oficina en Panamá.

Buena parte del mobiliario de oficina en Panamá se fabrica a la medida en talleres locales de melamina, cortado para un piso, una recepción o una sala de reuniones concreta, y eso define qué tan bien se muda cuando la empresa que lo encargó se va. Se consiguen piezas nuevas y usadas: estaciones de trabajo, mesas de reuniones, counters de recepción y credenzas, desde juegos importados estándar hasta trabajos a la medida y sistemas de paneles corporativos. Antes de pagar importan dos cosas: si el mueble se hizo para las paredes de otro y si se desarma sin romperse.

Estaciones de trabajo, cubículos y mesas compartidas:

en las oficinas abiertas se amuebla por grupos, no escritorio por escritorio. Una estación de trabajo reúne varios puestos sobre una misma estructura, de frente o espalda con espalda y con un panel divisor en medio, casi siempre con un gavetero con llave en cada puesto. El cubículo es la misma idea con paneles altos que lo cierran a los lados y atrás, y la mesa compartida es la versión abierta: un sobre largo, sin paneles, común en oficinas nuevas y coworkings. Los escritorios sueltos están en escritorios, y las sillas tienen su lugar en sillas de oficina.

Muebles a la medida frente a juegos estándar y sistemas de paneles:

de esto depende cuánto vale para ti una pieza usada. Mucho mobiliario de oficina en Panamá lo hicieron talleres locales por encargo: un counter hecho para una recepción, una fila de estaciones cortada para caber entre columnas, una mesa de reuniones tan larga como lo permitía la sala. Calza en el lugar para el que se dibujó, así que primero mide tu espacio contra el mueble. Los juegos importados estándar, casi siempre de melamina en cajas para armar, vienen como estaciones cerradas que se pueden poner lado a lado pero no se enlazan. Los sistemas de Steelcase, Herman Miller, Haworth o Knoll están pensados para crecer, pero una fila usada solo se amplía con piezas de la misma línea.

Mesas de reuniones, counters de recepción y credenzas:

en cada uno manda una medida. La mesa de reuniones se juzga por el largo y por si el sobre es de una pieza o en secciones, lo que decide si entra en el ascensor. El counter de recepción tiene un mostrador alto para el visitante y detrás un sobre a altura de escritorio, con el retorno a un lado o al otro según por dónde entra la gente. La credenza es el mueble bajo detrás del escritorio gerencial. Los archivadores y el almacenaje están en armarios.

Lo que cuesta una estación o una mesa de reuniones, nueva y usada:

un módulo importado de melamina para cuatro puestos arranca en unos $400 nuevo, y una mesa de reuniones para diez ronda los $900. Usados, los dos se venden por bastante menos de lo que su estado haría pensar, porque quien compra se queda con el trabajo: desarmar, mover una estructura pesada y volver a armar. Lo hecho a la medida es lo que más pierde: un counter o una mesa larga solo encuentra comprador cuando el espacio coincide. Los sistemas de paneles corporativos cuestan mucho más nuevos y aguantan mejor su valor, siempre que vengan con todos los conectores y soportes.

Una estación o un counter usado, contado pieza por pieza:

pide la lista de piezas o la cotización original, y cuenta contra ella: paneles, conectores, estructuras de patas, portateclados y las llaves de cada gavetero. Sin los conectores propios del sistema, una fila de paneles barata queda en una pila de sobres sueltos. En la melamina, revisa los agujeros de los herrajes, que se aflojan con cada armado, porque el aglomerado no aguanta muchas mudanzas. Mira la base de los counters y las patas de los paneles por si el tablero se hinchó con años de trapeado, fíjate a lo largo de una mesa larga por si se hunde en el centro y, en un cubículo con paneles de tela, pide ver el lado que daba al pasillo.

Vender estaciones, counters y mesas de reuniones cuando la oficina se muda:

publícalos mientras sigan armados, si puedes: una estación vista en uso da más confianza que una desarmada sobre una paleta. Fotografía cada juego por ambos lados, un conector y la etiqueta del fabricante, e indica la medida total, la de un puesto, la altura del panel y cuántas unidades iguales hay. Si algo se hizo a la medida, dilo claro y con sus medidas, para que el comprador indicado reconozca su propia sala. El papel, el tóner y lo pequeño del escritorio van en artículos de oficina. Un counter hecho a la medida se vende más fácil a quien ocupa el mismo local después de ti: avísale al nuevo inquilino antes de quitar un tornillo.