Sillas De Oficina
Compra y vende sillas de oficina en Panamá.
En cualquier tienda de oficina de Panamá las sillas vienen en el mismo orden: secretarial, luego gerencial, luego ejecutiva, con las de visita para el otro lado del escritorio y la cajera, alta, para el mostrador. Esa escalera sirve igual para buscar aquí, nuevas o de segunda mano. Las usadas salen de dos sitios: de empresas que se deshacen de sillas por tandas cuando remodelan un piso o se mudan de torre, y de casas donde la silla del escritorio sobra después de una mudanza. Pregunta de dónde viene cada una, porque una silla que aguantó turnos de oficina ha trabajado mucho más que la de un cuarto de estudio.
Dónde queda la silla gerencial, entre la secretarial y la ejecutiva:
es el escalón del medio el que confunde. La secretarial es la silla de trabajo sencilla: respaldo medio, pistón, inclinación básica y casi siempre brazos fijos. La ejecutiva trae respaldo alto, muchas veces cabecera, más acolchado y brazos que se ajustan. La gerencial, en medio, es donde caen muchas de las sillas de malla de las tiendas panameñas, con brazos regulables y un precio más cerca de la secretarial que de la ejecutiva. La cajera es una silla de trabajo con pistón alto y aro para los pies, a la altura del mostrador. Las gamer, con su respaldo de carreras en PVC, se ven amplias pero casi nunca se ajustan tan bien como una sencilla de malla. Compárala con el escritorio donde va a rodar; las de la mesa del comedor están en sillas de comedor.
Una silla de oficina para la jornada completa:
lo que pagas son los ajustes. El asiento debe bajar hasta que apoyes los pies planos con los codos a la altura del escritorio. El mecanismo sincronizado, que inclina asiento y respaldo juntos a distinto ritmo, separa una silla de trabajo de una que solo se mece. Los brazos que suben y bajan valen la pena si dejan meter la silla bajo el escritorio. Revisa el peso máximo en la etiqueta: muchas sillas económicas tienen una capacidad baja, así que quien pese más debe buscar una más robusta. La malla respira; la cuerina se limpia fácil pero se pela. Sobre baldosa o porcelanato, las ruedas de goma o de poliuretano ruedan sin ruido y no rayan; las de nylon duro son para alfombra.
Las sillas de oficina que guardan su valor y las que no:
una secretarial básica nueva cuesta menos de $100 en Panamá, y la mayoría de las gerenciales y ejecutivas de malla quedan entre unos $120 y $250. Ese precio bajo manda en la usada: cuando una silla de ese rango tiene el pistón cansado o el asiento hundido, el comprador la compara con una nueva en su caja, y se vende por poco más de lo que cuesta arreglarla. Las Herman Miller y las Steelcase son la excepción. Nuevas pasan con holgura de los $1,000, sus piezas están hechas para cambiarse y una usada en buen estado conserva mucho de su valor; por eso la Aeron se copia tanto.
La prueba del minuto en una silla de oficina usada:
sube el asiento al tope, quédate sentado un minuto y fíjate si baja solo. Si baja, el pistón está gastado, pero casi siempre es una pieza estándar: negocia en vez de irte. Prueba el bloqueo de la inclinación en cada posición. Voltea la silla y mira la base de cinco puntas donde las patas se unen al centro: una grieta en una base de nylon solo crece, y hay que cambiar la base antes de usarla. La malla cede primero junto al marco; la cuerina, en el frente del asiento y en los descansabrazos. Una Aeron original lleva bajo el asiento una etiqueta con el modelo y la fecha de fabricación, y viene en tallas A, B y C. Una tanda sin ninguna etiqueta es, casi seguro, una tanda de copias.
Sillas que salen de una remodelación, de una en una o por pisos enteros:
di si vendes una silla o un lote, y si se puede llevar solo una parte. Pon el tipo y la marca, tómale foto a cualquier etiqueta e indica qué se ajusta y si funciona. Sé claro con un asiento que se baja o un descansabrazos rajado. Fotografía una silla de frente, de lado y por debajo, y luego el grupo completo. Las sillas de un call center, o de cualquier oficina por turnos, han trabajado más de un turno al día, y conviene decirlo de entrada. Una empresa que desocupa un piso en Obarrio o en Panamá Pacífico debe indicar hasta qué fecha se retira todo; y quien vaya por el lote completo, que llegue en un panel o un pickup y no en un carro pequeño: las sillas de oficina no se apilan.