Acordeones
Compra y vende acordeones en Panamá.
En Panamá, decir acordeón es casi siempre decir acordeón de botones de tres hileras, el de la música típica, y dos que se ven iguales pueden estar en tonos distintos, porque los afinadores del país los llevan a los bemoles y sostenidos que las fábricas no sacan. Nuevos y usados, van desde un Panther de Hohner para aprender hasta un Corona o un Gabbanelli hecho a mano con años de bailes encima, y también aparece algún acordeón a piano, sobre todo de estudiantes y músicos de iglesia. Antes que nada, pregunta el tono de cada hilera: de eso depende que te sirva para lo que tocas.
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El acordeón de botones de tres hileras y su tono:
casi todo acordeón que toca música típica es diatónico, con hileras de botones para la mano derecha, unos pocos bajos para la izquierda y dos notas en cada botón, una abriendo el fuelle y otra cerrándolo. El acordeón a piano y el cromático de botones, que tienen todos los bemoles y sostenidos, aparecen como instrumento de estudio, en la iglesia o para repertorio europeo, pero casi no se oyen en un conjunto. La guitarra eléctrica y el bajo que completan el conjunto típico tienen su lugar en guitarras, y quien duda entre un acordeón a piano y un teclado puede compararlo con los instrumentos de pianos y teclados.
Sol, fa y los acordeones afinados en otro tono:
el tono pesa más que el color. Las fábricas sacan los diatónicos en pocos tonos, sobre todo sol-do-fa, la-re-sol y fa-si-mi, y los afinadores panameños los suben o bajan un tono o medio tono hacia los bemoles y sostenidos que faltan, sin tocar los intervalos entre hileras. Muchos acordeonistas de típico prefieren además el sonido armonizado que se hace aquí al brillante de fábrica, y el género vive en los tonos menores. Por eso, para quien aprende, el acordeón correcto es el que está en el tono de su maestro o de su conjunto, no el más barato que aparezca. Después del tono, compara las voces: la mayoría de los acordeones para aprender y de gama media llevan dos voces por nota, y uno de tres voces suena más lleno y pesa más en el hombro. A un niño que ya piensa en concursos como el Nacional de Acordeón Victorio Vergara le rinde más un acordeón liviano de dos voces que uno profesional de peso completo.
Pitos y fuelle definen el precio de uno usado:
un acordeón de botones vale según lo que lleva por dentro. Un juego de bloques de pitos de la mano derecha para un acordeón profesional cuesta alrededor de $500 como repuesto y un fuelle nuevo unos $250, sin contar la mano del técnico, así que uno con varios botones roncos o el fuelle cansado debe bajar más o menos eso frente a uno sano. Arriba, los acordeones hechos a mano de marcas como Gabbanelli arrancan cerca de $4,000 nuevos, y uno bien cuidado casi siempre merece una afinación antes que un reemplazo.
Dónde muestra sus años un acordeón de botones:
en los resortes de los botones, en las válvulas de madera y en la voz de cada pito. Toca cada botón abriendo y cerrando, hilera por hilera, y fíjate si alguna nota se volvió ronca o muda, o si un botón se pega, hace ruido o regresa lento: resortes y válvulas son los arreglos más comunes en un acordeón que ha tocado muchos bailes. Haz lo mismo con los bajos. Luego revisa la afinación hilera por hilera con un afinador en el celular, porque un acordeón que ya pasó por el taller puede no estar en el tono que trae marcado, y el armonizado suena distinto al de fábrica. Pregunta quién lo afinó la última vez y a qué tono.
Publicar un acordeón con su tono y su historia:
el tono va primero, escrito para las tres hileras, junto con la marca, las voces y si tiene registros, los interruptores que cambian qué pitos suenan. Di si lo cambiaron de tono o lo reconstruyeron y quién lo hizo, y si la afinación es de fábrica o armonizada: muchos acordeonistas tienen un afinador de confianza y van a querer saber de quién es el trabajo que están comprando. Graba un video corto tocando cada hilera abriendo y cerrando y unos acordes en los bajos, lo bastante cerca para que se oiga cada nota, y fotografía el fuelle abierto, las correas y el estuche. Cuenta cómo se usó, porque uno que tocó bailes de fin de semana con un conjunto ha trabajado más que uno que se quedó en la casa. Quien viene desde Tonosí a probarlo va a querer tocar una pieza entera en su propio tono, así que dile el tono y cualquier cambio de afinación antes de que salga, no cuando ya llegó.