Yu-Gi-Oh!

Compra y vende cartas de Yu-Gi-Oh! en Panamá.

Duel Monsters pasó por la televisión abierta panameña, y mucha gente que cambiaba Mago Oscuro y Dragón Blanco de Ojos Azules en el recreo todavía las tiene guardadas en casa. Las cartas de Yu-Gi-Oh! aparecen nuevas y usadas: cajas de sobres selladas, barajas de estructura y latas, sets de Speed Duel, carpetas de sueltas y colecciones enteras de la infancia. El que arma un mazo actual y el adulto que recupera las cartas de su niñez buscan cosas distintas en la misma carta, y a menudo otra impresión de ella. El pequeño holograma cuadrado de la esquina inferior derecha les dice a los dos buena parte de lo que necesitan saber.

Las barajas de estructura se compran de tres en tres:

un mazo de Yu-Gi-Oh! admite hasta tres copias de casi cualquier carta, y una baraja de estructura trae una copia de una estrategia ya armada alrededor de un solo tema, como Ojos Azules o los Reyes de Fuego. Con tres tienes los juegos completos de sus cartas clave, y así empieza mucha gente. Los sobres, sueltos o en caja sellada, son de donde salen las cartas nuevas y las rarezas altas, y las latas y colecciones de aniversario juntan sobres y traen de vuelta las cartas de los inicios. Speed Duel es la versión corta y rápida, armada alrededor de los duelistas del anime, y un buen primer juego para un niño. Sus cartas llevan el símbolo de Speed Duel y sirven también en el juego completo, pero las cartas normales no se pueden usar en Speed Duel. Nada de esto se cruza con los demás juegos de cartas coleccionables.

El mismo Dragón Blanco de Ojos Azules en distintos acabados:

explica por qué dos copias de una carta valen tan distinto. Las cartas populares se reimprimen muchas veces, y cada impresión tiene una rareza que se lee en la carta: nombre normal en la común, plateado en la rara, dorado sobre arte holográfico en la ultra rara, y arriba las secret rare arcoíris, las Starlight y las Quarter Century Secret Rare. Al jugador le sirve la impresión más barata que cumpla. El coleccionista paga por el acabado. Quien busca su infancia quiere la impresión de las primeras expansiones, y ninguna otra le vale. Ten claro cuál de los tres eres antes de pagar.

Cajas selladas de Yu-Gi-Oh! frente a las cartas de adentro:

una caja de 24 sobres de una expansión nueva anda entre unos $90 y $150 en Panamá, y tres copias de una baraja de estructura juntas cuestan bastante menos de la mitad. Para el jugador está claro: la caja es una apuesta y las barajas de estructura te ponen las cartas en la mano. Abierta la caja, el valor se queda en las pocas cartas top y en las que piden los jugadores; casi todas las comunes valen muy poco.

Un Ojo de Anubis dorado en una carta 1st Edition:

es la combinación que hay que ver en cualquier carta que valga más que unas monedas. Las originales llevan un pequeño holograma cuadrado en la esquina inferior derecha, impreso en la carta y no pegado encima. Es dorado en las cartas 1st Edition y Limited Edition y plateado en las Unlimited, así que una carta que dice 1st Edition con holograma plateado es falsa, aunque lo demás esté bien hecho. El nombre de una original va en versalitas; minúsculas normales, errores de ortografía o una carta mágica con puntos de ataque delatan una falsificación. Con las cartas viejas está además la reimpresión. Una Legend of Blue Eyes White Dragon de la primera tirada norteamericana tiene un código que pasa directo de LOB al número de la carta, mientras que las reimpresiones posteriores, entre ellas la de aniversario, ponen EN en medio. Todas son originales, pero solo la primera tirada tiene su precio. Las cartas del colegio se barajaron duro y sin funda: mira bordes y foil bajo una lámpara antes de creerte un «casi nueva».

Exodia, completo y en un solo anuncio:

la cabeza y las extremidades se venden mejor juntas que por separado, y el resto de la colección se trabaja igual. Aparta todo lo que tenga nombre en foil o arte holográfico, luego lo que diga 1st Edition, y publícalo carta por carta con el nombre, el código de expansión que va debajo del arte, la rareza y la edición. Fotografía cada una por delante y por detrás, con el holograma y el código de cerca. Agrupa las comunes por expansión y pasa a su propio juego las cartas de Pokémon o de Magic: The Gathering que se colaron desde el colegio. Aclara si una carta es original o una reimpresión posterior. El adulto que viene desde La Chorrera por el Ojos Azules que tuvo de niño la va a inclinar bajo la luz para ver moverse el holograma antes de sacar la plata.