Juegos De Cartas Coleccionables
Compra y vende juegos de cartas coleccionables en Panamá.
Panamá ya tuvo un campeón mundial de Yu-Gi-Oh! y organiza su propio campeonato nacional, así que una caja de zapatos con cartas viejas en un clóset panameño merece una segunda mirada. Las cartas aparecen nuevas y usadas, desde sobres sellados que nadie abrió hasta carpetas de sueltas que a un jugador le tomó años completar. Pokémon, Magic: The Gathering y Yu-Gi-Oh! son los tres grandes, y juegos más nuevos como One Piece crecen a su lado. Cada juego fija el valor de sus cartas con sus propias reglas: antes de mirar el precio, aclara de qué juego es lo anunciado.
El reverso de una carta dice de qué juego es:
basta con darle vuelta. Reverso azul con una Poké Ball: Pokémon. Reverso café con cinco círculos de colores: Magic: The Gathering. Una carta un poco más angosta con un remolino café oscuro: Yu-Gi-Oh!. Ese ancho explica por qué los accesorios no siempre sirven para todo. Pokémon, Magic y One Piece comparten el tamaño estándar, así que fundas, carpetas y cajas para mazo pasan de un juego a otro. Yu-Gi-Oh! usa las fundas pequeñas que se venden como tamaño japonés, y en una estándar la carta queda bailando, mientras que una de Magic ni siquiera entra en una pequeña. Un lote que trae fundas solo te sirve si son del tamaño de tu juego.
Primero un mazo preconstruido, después las sueltas:
en ese orden compra casi todo el que empieza. Un preconstruido se juega apenas sale de la caja, y con sueltas se convierte en un mazo que gana, porque comprar las pocas cartas que le faltan sale mejor que abrir sobres a ver qué toca. Nuevo en Panamá, un mazo de inicio de One Piece cuesta unos $20, y un mazo de Commander de Magic, cien cartas para el formato casual favorito del juego, arranca en unos $60. La tienda cobra la caja entera, pero un preconstruido usado vale en realidad por el puñado de cartas que lo hacen funcionar: completo, es un ahorro razonable frente al nuevo; sin sus cartas más fuertes, es un montón de comunes en una caja bonita.
Listas de prohibidas, rotación y la Reserved List:
explican por qué dos cartas parecidas pueden valer cantidades muy distintas. Una carta cara porque los mazos la necesitan sube y baja con las reglas: Pokémon saca cada año sus cartas más viejas del formato Estándar, la lista de prohibidas y limitadas de Yu-Gi-Oh! puede dejar fuera de juego una carta clave de un día para otro, y una reimpresión de Magic baja el precio de la vieja. Una carta que buscan los coleccionistas, como una foil de arte alternativo o una de Magic de la Reserved List, que nunca se reimprime, se mueve despacio. Antes de pagar precio de jugador por una carta, averigua en qué formato se usa y si todavía es legal ahí.
Una caja de comunes que alguien ya revisó:
es la desilusión típica de comprar usado. Quien conocía el juego casi siempre sacó ya lo bueno de una caja de cartas a granel, así que da por hecho que el lote fue revisado salvo que el vendedor diga lo contrario. Cada mazo preconstruido tiene una lista oficial de cartas, y compararla con lo que trae la caja toma unos minutos. En las sueltas, pide fotos fuera de la funda, frente y reverso, inclinadas bajo la luz. El estado va de casi nueva a ligera, moderada y muy jugada, y cada escalón se nota en marcas blancas en los bordes del reverso, rayones en la cara, pliegues y dobleces. Las falsificaciones se concentran en las cartas caras: pon la sospechosa junto a una común de la misma expansión y compara el grosor, el color del reverso y cómo se dobla. Las cartas de Yu-Gi-Oh! impresas para el mercado asiático, incluso las que vienen en inglés, son originales, pero en los torneos de aquí no se aceptan, así que van en la carpeta y no en el mazo de torneo.
Las sueltas raras en anuncio propio, el resto en lote:
separa la colección primero por el reverso, aparta luego todo lo foil, de arte completo o marcado como raro, y publícalo carta por carta con el juego, la expansión, el número, el idioma y un estado honesto. Lo demás va en lotes, un juego por lote, porque a un jugador de Magic no le interesan las comunes de Yu-Gi-Oh! que vengan mezcladas. Deja los mazos armados en sus fundas y di qué mazo es. Si las cartas eran de un hijo o una hija que dejó de jugar, pregúntale cuáles importaban antes de ponerles precio: sabrá qué pocas valen más que el resto de la caja, y el jugador que viene desde Coclé a revisarla también.