Libros Para Colorear

Compra y vende libros para colorear en Panamá.

Los libros para colorear van desde los contornos gruesos que un niño chiquito ataca con un puñado de crayones hasta los libros de mandalas para adultos que se trabajan durante semanas con plumas finas. Panamá tiene además su propio estante: mandalas dibujados a partir de la fauna del país y diseños sacados de las molas gunas, muchos autopublicados por ilustradores locales. Uno nuevo resuelve un regalo, y uno de segunda vale la pena cuando casi todas sus hojas siguen en blanco. Los de adultos, sobre todo, se regalan, se empiezan y se quedan en una gaveta, y de ahí salen los mejores usados.

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Libros con crayones, libros para pintar con agua y mandalas para adultos:

cada uno pide una mano y una herramienta distintas. Los de los más chiquitos traen contornos gruesos y una sola figura grande por hoja, y muchos incluyen sus crayones. Los libros para pintar con agua llevan impresa una paleta de pintura seca: el niño moja el pincel, frota la paleta y pinta, así que el libro se acaba cuando se acaba la paleta. Los más grandes pasan a Pokémon o Spider-Man y a colorear por números. Los de adultos son otra cosa: mandalas tupidos y láminas botánicas en papel más grueso, para lápices de colores o plumas finas. El niño que acaba de colorear una rana de ojos rojos puede ver la de verdad en libros de animales, y el adulto que no para de pintar tucanes está a un paso de una guía de aves en libros de actividades al aire libre.

Fauna panameña y diseños de molas para colorear:

unos cuantos libros se dibujan aquí, y son los que hay que buscar si quieres algo más que unicornios. Ilustradores y autores locales han autopublicado libros que convierten animales panameños en mandalas, y los diseños de molas se prestan solos para colorear, porque una mola ya está hecha de contornos recortados y campos de color sólido. Casi todos se imprimen bajo demanda en el extranjero, por las dos caras de cada hoja, salvo que el diseñador haya dejado el reverso en blanco. Averígualo antes de sacar los marcadores.

Papel y encuadernación en un libro para colorear de adultos:

de ellos depende que el libro le sirva a lo que tienes en el estuche. Los marcadores de alcohol traspasan casi cualquier papel, así que para marcadores conviene que las hojas vengan impresas por un solo lado. Los lápices de colores piden papel con algo de grano: en una hoja satinada resbalan. Las hojas perforadas dejan sacar un dibujo terminado para enmarcarlo, y el espiral o el lomo que abre plano te deja llegar al borde interior sin partir la encuadernación.

Libros de adultos sin abrir y lotes a medio colorear:

el precio funciona muy distinto en cada extremo. Un libro infantil con crayones o con paleta anda por los $6 o $7 nuevo en Panamá, y uno para adultos de un ilustrador conocido se acerca más a los $15 a $20. Un libro infantil ya trabajado vale muy poco por sí solo, y lo que le llama la atención a un papá o una mamá son tres o cuatro juntos. Un libro de adultos todavía en su plástico es un regalo que nunca se empezó: no se distingue de uno nuevo, puede pedir casi lo mismo y solo una portada maltratada justifica bajarle.

Paletas secas, crayones derretidos y dibujos ya pintados:

un libro para colorear de segunda esconde el uso en la mitad. Los niños casi nunca empiezan por el principio, así que pasa todas las hojas. En un libro para pintar con agua, mira la paleta: donde el color ya se gastó, esos dibujos solo se pueden pintar con pintura propia. Pon contra la luz las hojas impresas por ambos lados: si el marcador del reverso traspasó, se arruinaron las dos caras. Si el libro trae crayones, abre la caja: la cera que se quedó en un carro parqueado bajo el sol panameño se ablanda y se pega en un solo bloque.

Regalos repetidos, pilas que ya no se usan y libros dibujados por ti:

casi todo lo que vale la pena anunciar sale de uno de esos tres lados. En los dos primeros, di cuántas hojas siguen en blanco, fotografía la portada, una hoja interior limpia y las ya pintadas, y aclara si el papel viene impreso por un solo lado. Los infantiles se mueven mejor agrupados por edad. Si ilustras e imprimes tus propios libros, muestra un par de páginas interiores a tamaño completo y di si el reverso viene en blanco, porque con eso decide quien colorea con marcadores. Quien viene desde Penonomé a recoger un lote lo va a hojear ahí mismo, así que deja cada libro con los crayones o el pincel con que vino.