Peces

Encuentra y ofrece peces en Panamá.

En una sala de tierras bajas, el agua de una pecera se mantiene cerca de la de los ríos de donde vienen tetras, guppys y escalares, así que aquí los peces tropicales son la opción fácil y el pez dorado la difícil. Los koi viven mejor en un estanque con sombra, y mejor todavía en las tierras altas de Chiriquí. Las peceras, filtros, bombas y lonas para estanque que los mantienen se compran y se venden aquí, nuevos y usados. Los peces, en cambio, se entregan sin precio: casi siempre uno que ya no cabe en su pecera, o una comunidad entera que se va con el montaje cuando alguien se muda.

Peces de acuario, peces de estanque y las peceras donde viven:

casi todo el mundo empieza por la pecera y después decide quién va adentro. Los peces tropicales de agua dulce, desde un betta solo en el escritorio hasta un cardumen de tetras en un plantado, son la mayor parte de peces de acuario, con un lado marino más pequeño para quien mantiene un arrecife. Los koi y los peces dorados que viven afuera van en peces de estanque. Vidrios, filtros, calentadores y lámparas están en acuarios y accesorios para acuarios, y ahí es donde se mueve el dinero, porque a los peces se les busca hogar, no precio.

Peces dorados, koi y el calor de un estanque en tierras bajas:

los dos son peces de agua fría y están a gusto más o menos entre 18 y 24 °C. Aguantan agua más caliente, pero el agua caliente guarda menos oxígeno, y un estanque pequeño y poco hondo a pleno sol en David o en Santiago se calienta rápido en una tarde despejada. Si los quieres en tierras bajas, dales profundidad, sombra sobre parte del agua y una bomba de aire o una cascada funcionando de día y de noche. Un estanque en Volcán o en Cerro Punta se mantiene lo bastante fresco como para que los koi necesiten mucha menos ayuda. Con los peces tropicales de acuario pasa lo contrario: una sala de tierras bajas ya está cerca del agua de donde vienen. Ahí lo que decide es el tamaño adulto. Un pleco, el limpiavidrios que venden del largo de un dedo, puede pasar de 40 cm, y un óscar del tamaño de una moneda termina pidiendo una pecera de 75 galones o más. Averigua cuánto crece un pez antes de llevártelo, no cuánto mide dentro de la bolsa.

Una lona de estanque, una bomba o el montaje completo de otra persona:

lo que acaba con el equipo de estanque es el sol. Una lona de caucho EPDM se mantiene flexible por muchos años, mientras que la de PVC, más barata, se pone rígida y se raja donde quedó expuesta sobre el nivel del agua; dobla un borde expuesto antes de aceptarla. Los estanques prefabricados de plástico se rajan en las esquinas cuando los sacan llenos o los asientan en terreno disparejo. Pide ver la bomba sumergible funcionando en un balde y sigue su cable hasta el enchufe: un corte o un empalme con cinta en un cable que va bajo el agua significa una bomba nueva, no una ganga. Cuenta con cambiar la lámpara del clarificador UV, que deja de servir mucho antes de dejar de encender. Quedarse con los peces junto con la pecera o el estanque es común cuando una familia se muda, y cuanto más tiempo lleve el montaje funcionando con los mismos peces, mejor señal. Del que hay que desconfiar es del estanque cavado el mes pasado y ya lleno de peces.

Cuando el pleco ya no cabe en la pecera o el estanque se desmonta:

di qué especie es, cuánto mide hoy, qué come, a qué compañeros ha perseguido o se ha comido y si vivió en agua dulce o salada. Una foto clara y un video corto en la pecera le dicen más a un acuarista que cualquier descripción. Pregunta a quienes respondan dónde lo van a tener, porque un pleco de 40 cm necesita una pecera grande o un estanque, no una bolita de vidrio. El equipo sale más rápido con fotos funcionando y con el caudal de la bomba y las medidas de la lona por escrito. Pase lo que pase, nunca sueltes un pez en un río, en un embalse o en el Canal. Unos sargentos traídos hace décadas para un estanque de pesca deportiva llegaron al Chagres y se regaron por todo el lago Gatún, y muchos de los peces nativos pequeños de ahí casi desaparecieron. Un estanque de jardín que se desborda hacia una cuneta en un aguacero hace lo mismo más despacio, así que ponle un rebose con malla que no deje pasar peces antes de que entren las lluvias.