Gatos
Gatos en adopción y artículos para gatos en Panamá.
Un gato pide menos cosas que un perro, pero las usa todas a diario: un arenero que acepte, algo para rascar que no sea el sofá y una transportadora para ir al veterinario. Esas cosas se compran y se venden aquí, nuevas y usadas, desde un rascador alto de sisal hasta un arenero que se limpia solo. En una casa con tanque séptico, que las hay de sobra de La Chorrera a Boquete, la arena que elijas importa más de lo que parece. El gato que necesita un nuevo hogar va por otro camino: pasa a adopción con su tarjeta de vacunas y se entrega sin ponerle precio.
Adopción para el gato, artículos para la casa:
el gato que busca familia va en adopta un gato, con su carácter y cómo se lleva con otros gatos y con niños, y lo entrega quien lo ha estado cuidando. Ningún gato lleva precio. Lo que sí se compra y se vende está en artículos para gatos, y casi todo responde a tres necesidades: dónde hacer sus cosas, dónde rascar y trepar, y cómo viajar. Si el gato se salió y no ha vuelto, va en animales perdidos y encontrados.
Arena aglomerante, sílice o vegetal, y a dónde va a parar:
la arena de arcilla aglomerante es la opción barata y pesada de siempre. Forma una bola firme que se saca a diario, pero levanta polvo y el saco pesa. Los cristales de sílice absorben la orina sin formar bolas, pesan mucho menos y se cambian completos cada pocas semanas. Las arenas vegetales, de tofu, maíz o pino, son livianas y casi no sueltan polvo, y varias se venden como aptas para el inodoro. Antes de echar algo por el inodoro, piensa a dónde va. Muchas casas en Arraiján, La Chorrera, Boquete y los proyectos de playa funcionan con tanque séptico, y la arena que se tira ahí le suma sólidos para los que el tanque no fue hecho. Mejor en bolsa a la basura. Elijas la que elijas, cámbiala poco a poco, mezclando un poco más de la nueva cada pocos días: un gato al que no le gusta un cambio brusco te lo hace saber en la alfombra del baño.
Areneros, postes rascadores y un árbol para gatos que no se caiga:
la mayoría de los areneros que se venden son muy pequeños. El arenero debería medir una vez y media el largo del gato, de la nariz a la base de la cola, y por eso una caja plástica baja de las de guardar suele funcionar mejor que uno de marca. Ten uno por gato y uno más. El arenero con tapa evita que la arena se riegue, pero hay gatos que no entran en uno. En el rascador cuentan más la altura y el peso que el diseño. El poste tiene que ser lo bastante alto para que el gato se estire por completo en dos patas, sobre una base que no se tambalee. Un árbol alto con plataformas necesita una correa a la pared: si se le viene encima al gato cuando salta, no lo vuelve a usar.
Sisal deshilachado, aglomerado hinchado y un arenero automático que tiene que funcionar:
en un árbol para gatos usado, lo primero que se gasta es el sisal del poste principal, a la altura de los hombros. Los postes casi siempre se desenroscan y se pueden volver a forrar, así que el desgaste solo no es razón para dejarlo. Sí lo son el aglomerado hinchado en la base, por el trapeador o una filtración, y los tornillos que giran sin agarrar. Huele las plataformas alfombradas y el interior de las cuevitas: un gato que marcó deja un olor que ningún lavado quita del todo. Pide ver un arenero automático, un Litter-Robot o similar, hacer un ciclo completo con la gaveta puesta, y confirma que viene con su adaptador. Un arenero plástico sencillo es tan barato nuevo que uno rayado casi nunca vale la pena, porque las rayas guardan el olor.
Árboles, transportadoras y la entrega de un gato:
toma la foto del árbol armado completo y da su altura y la medida de la base. Aclara si se desarma para llevarlo en el carro, si los tornillos van en su bolsita y cuántos gatos lo usaron. Los sacos de arena o de comida sin abrir se venden fácil; los abiertos casi nunca. En una transportadora, muestra el seguro de la puerta y los ganchos que unen las dos mitades. Si el que se muda es el gato, publícalo en adopción y mándalo con su arenero, su plato y medio saco de la arena que conoce. Un gato que encuentra su arena de siempre en una casa extraña tiene muchas más probabilidades de usar el arenero desde la primera noche.