Adopta Un Perro
Encuentra y ofrece perros en adopción en Panamá.
Un perro en adopción busca un hogar, no un comprador: un cachorro de la calle que recogió un vecino, un adulto que lleva meses en el hogar temporal de una voluntaria o un perro mayor cuyo dueño ya no puede atenderlo. La mayoría de los perros rescatados en Panamá son mestizos de pelo corto, y muchos ya se dejaron ver en alguna jornada de adopción de fin de semana, en un parque o en un centro comercial. Quien cuida al perro escribe el anuncio, responde tus preguntas y decide la entrega, casi siempre después de una o dos visitas.
Ferias de adopción en el parque y perros que conoces en su hogar temporal:
los grupos de rescate sacan a sus perros los fines de semana, al Parque Omar, a la entrada de centros comerciales y a las ferias de adopción que organiza la Alcaldía en la capital. Una feria sirve para conocer muchos perros en una mañana, pero es mal lugar para juzgar a cualquiera de ellos. Con música alta, gente por todos lados y una docena de perros desconocidos, el perro seguro parece loco y el tranquilo parece congelado. Toma la feria como una presentación y pide volver a verlo en la casa donde está en hogar temporal, en una tarde tranquila. Un perro recogido en la calle es otra historia. Antes de darlo en adopción hay que publicarlo en animales perdidos y encontrados, y un veterinario puede revisar si tiene microchip, porque un perro bien comido, con la marca del collar, caminando por una carretera de playa muchas veces es el perro de alguien que se salió.
El carácter de un perro rescatado frente a tu casa:
en las fotos, el aspecto es lo que menos dice. Pregúntale a quien lo cuida qué hace cuando un extraño entra por el portón, si cuida su plato de comida, cómo reacciona ante un gato o una moto que pasa y si jala de la correa. Un perro que pasó años amarrado en un patio cuidando la casa quizás nunca ha estado adentro: le toca aprender qué son las puertas, el piso de baldosa y el sofá. El perro tímido que se esconde debajo de la mesa en la feria puede volverse el más tranquilo de la cuadra, pero necesita una casa calmada donde los niños pequeños no lo estén agarrando.
El acuerdo de adopción, el seguimiento y los primeros meses:
la mayoría de los rescatistas te piden firmar un acuerdo corto. Lo usual es que el perro viva con la familia y no amarrado afuera, que se esterilice si todavía no lo está, que mandes noticias y fotos, y que si la cosa no funciona el perro regrese al rescatista y no pase a un vecino o a un primo. Esa última cláusula protege al perro, y el rescatista que la exige es uno que les sigue la pista a sus animales. Después, dale tiempo. Los primeros días un perro rescatado casi no come y se queda en una esquina. En las semanas siguientes aprende la rutina de la casa, y solo después de unos meses muestra su carácter completo, lo bueno y lo difícil. Un kennel, una cama y una pechera que le quede bien para los primeros paseos están en artículos para perros.
El cachorro “gratis” que pide un depósito primero:
la trampa más común en los anuncios de perros es un perro que nadie ha visto. Fotos sacadas de otro lado, la historia de un perro que espera en otra provincia y un pedido de plata para el transporte, las vacunas o para “apartarlo” antes de cualquier encuentro: no pagues. Un rescatista o un dueño honesto siempre te deja ver al perro primero. Desconfía también de quien ofrece camada tras camada de cachorros de raza de moda “en adopción” con gastos incluidos, que es crianza con otro nombre.
Dar en adopción a tu perro sin el anuncio de “se regala”:
un anuncio corto que dice que el perro se regala y que es urgente le llega a cualquiera, también a quien busca un perro para tenerlo amarrado en una obra. Escríbelo como una adopción: cómo es el perro en la casa, con qué no se lleva bien, qué tipo de hogar necesita y qué vas a preguntar. Sé claro con lo difícil, por ejemplo si escarba, persigue gatos o aúlla cuando se queda solo; quien lee eso y aun así te escribe es la persona que buscas. En la entrega, anota la cédula y el teléfono de quien lo adopta y pídele una foto después de la primera semana. Y pon en el anuncio que el perro vuelve contigo si no funciona: las familias a las que vale la pena entregarle un perro son las que se alegran de leerlo.