Gemelos

Compra y vende gemelos en Panamá.

En Panamá casi nadie dice gemelos: se dice mancuernas, y como la misma palabra trae pesas de gimnasio, conviene buscar «mancuernas de camisa». Solo sirven en camisas con ojal a los dos lados del puño, así que salen para bodas, graduaciones y oficinas donde todavía se usa saco, y se guardan en el joyero de quien baila con montuno, cuya camisa blanca se cierra por tradición con mancuernas de oro. Las hay nuevas y usadas, desde juegos chapados de fantasía hasta pares de oro y plata macizos heredados del abuelo.

Mancuernas de barrita, de cadena y fijas:

el cierre de atrás decide qué tan rápido se ponen y cuánto duran. La de barrita o torpedo, una pieza pequeña que gira y queda plana después de pasar el ojal, es la más común hoy. La de ballena tiene una pestaña plana que se dobla y menos partes que se gasten. Las de cadena, dos caras unidas por una cadenita, son el estilo más antiguo y lucen adorno a los dos lados del puño. Las fijas no tienen pieza móvil, así que nada se rompe, pero necesitan un puño con algo de holgura. El puño doble o francés se dobla sobre sí mismo y no trae botones, y el puño convertible trae botón y un segundo ojal para la mancuerna. Un puño sencillo con un solo ojal no las acepta. El metal es la otra mitad de la combinación, y un par de oro junto a un reloj de acero de relojes para hombre se ve como un descuido.

Mancuernas de oro y la camisa del montuno:

en el traje típico de la provincia de Panamá, la camisa de hilo del hombre, la que llaman la millonaria, se cierra con mancuernas de oro, lisas o hechas de monedas, y algunas polleras antiguas llevaban mancuernas de oro en la camisa donde hoy va la mota de lana. En el montuno santeño los botones pueden ser de oro, de plata o de fantasía, y hay que saber cuál de los tres se ofrece. El sombrero que completa el traje está en sombreros y gorras para hombre.

Mancuernas chapadas, de plata o de oro macizo:

el sello de atrás pesa más que el diseño. Las chapadas y las de acero inoxidable, que son casi todas las de fantasía y las de logo, van de unos $20 a $50 nuevas y conservan poco de eso una vez usadas, porque lo que se paga es el baño. La plata de ley, sellada 925, arranca cerca de $80 y pasa de $200 en un par pesado o grabado. El oro macizo lleva sello 750 si es de 18 quilates o 585 si es de 14, y un par de oro se valora primero por su peso, así que el comprador va a querer ponerlo en la balanza. Sellos como GP, GF o HGE indican una capa de oro sobre metal común, que vale una fracción del mismo par en oro macizo.

Mancuernas viejas bajo buena luz:

los bordes y la barrita son lo primero que se gasta, porque el puño los roza cada vez que se ponen. El baño se va ahí antes que en ningún otro lado, y una mancha cobriza o gris delata metal común debajo. Gira cada barrita: debe trabar firme en las dos posiciones, y una que da vueltas sola se sale del ojal antes del almuerzo. El esmalte desportillado no se arregla puliendo. Las de marcas como Montblanc, Cartier o Hugo Boss se copian mucho. Las originales pesan para su tamaño, el grabado es nítido y casi siempre vienen con estuche y librito; un par liviano, de letras blandas y barato, casi siempre es copia.

Mancuernas de familia que buscan nuevo dueño:

casi todos los pares que aparecen fueron del papá o del abuelo, así que empieza por contar de dónde salieron y si alguna vez probaron el oro: el oro de familia es justo lo que buscan los conjuntos folclóricos y los coleccionistas, y es el peso lo que fija su oferta. Fotografía las dos caras y la parte de atrás de cada una con luz de día y el sello legible, suma una foto puestas en un puño para que se vea el tamaño y menciona grabados o el estuche original. Cuando alguien venga desde Las Tablas a buscar un par de oro, deja que lo pase por su propio puño doble antes de pagar: una mancuerna corta para un puño grueso arruga la tela, y eso es mejor descubrirlo en la entrega que en plena boda.