Gafas De Sol Para Mujer
Compra y vende lentes de sol para mujer en Panamá.
Un ojo de gato que se levanta en la esquina, una mariposa grande de acetato carey, un aro redondo de metal fino que casi no pesa: en los lentes de sol de mujer la montura se luce tanto como el cristal. Nuevos y usados, van desde Michael Kors y Coach hasta Gucci, Prada y Chanel. Como en Panamá todo se paga en dólares, el código del modelo impreso por dentro de una patilla lleva directo a lo que costó el par nuevo, y así es fácil saber si lo que piden es razonable antes de ir a verlos.
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Ojo de gato, mariposa y aros redondos de metal:
cada forma pone la sombra en un lugar distinto. El ojo de gato sube en las esquinas y suaviza una mandíbula cuadrada. Los aros grandes y los de mariposa, casi siempre de acetato grueso, tapan más piel. Los redondos y ovalados de metal son los más livianos, y sus plaquetas ajustables hacen que una nariz pequeña los sostenga sin que se resbalen; además caben mejor bajo el ala ancha de los sombreros para mujer y no le roban protagonismo a unos aretes grandes de joyería para mujer. El acetato, el plástico denso y pulido de casi todas las monturas de diseñador, se puede calentar y amoldar donde un óptico para que asiente mejor, cosa que el plástico inyectado barato no permite.
Tintes claros de moda, cristales oscuros de playa y el sello UV400:
lo oscuro que se vea un cristal y lo que bloquea de ultravioleta son dos cosas aparte. Los tintes rosados, lila o amarillos están hechos para la ciudad y las tardes nubladas, y para un día de arena en Coronado dejan pasar demasiado reflejo; para eso hace falta gris o café oscuro, con espejado si el brillo del agua te molesta. Sea cual sea el color, por dentro de la patilla o en la etiqueta tiene que decir UV400 o protección UV total. Un cristal oscuro sin filtro UV es peor que nada, porque detrás de él la pupila se abre y entra más radiación.
Lentes de marca de moda frente al acetato de diseñador, en dólares:
tomando como guía para un par nuevo el precio de lista de la propia marca, Michael Kors y Coach andan entre unos $100 y $200, mientras que Gucci y Prada arrancan cerca de $300 y sus monturas de acetato más gruesas pasan de $500. Unos lentes de marca de moda con el cristal marcado cuesta pasarlos, porque por poco más quien compra se lleva unos nuevos en su caja. Unos Gucci o Prada con los cristales limpios, su estuche y su tarjeta son otra historia: frente a un precio de lista de $400 el ahorro se nota, y los papeles le dejan verlo a quien compra.
Los códigos por dentro de las patillas de unos lentes de diseñador:
son donde casi todas las copias fallan. En un par original una patilla lleva el código del modelo, el del color y las medidas de la montura, impresos nítidos; la otra lleva el país de fabricación, muchas veces Italia, y la marca CE. Busca el código en internet: si sale otra forma u otro color, algo no cuadra. Muchos Gucci y Chanel recientes llevan además un logo diminuto grabado en la esquina de un cristal, que se ve mejor inclinándolo a contraluz. Las bisagras de verdad son de metal atornillado, embutidas al ras en el acetato; pegamento en la unión ya es motivo para dejarlo ahí. Después mira a través de cada cristal un borde recto, el marco de una puerta o una fila de baldosas, y mueve la cabeza: un buen cristal mantiene la línea derecha, y uno que la tuerce es un repuesto barato o una copia. Por último, revisa que las dos patillas cierren planas y que las puntas de acetato no estén blancuzcas ni rajadas donde iban detrás de las orejas.
Monturas de diseñador compradas para un viaje y olvidadas en una gaveta:
son los pares que más vale la pena pasar, y se venden con pruebas, no con la historia. Fotografía el interior de las dos patillas con buena luz, el logo del cristal a contraluz, las bisagras abiertas y el estuche. Di dónde se compraron y si los cristales son los originales, porque los de repuesto no traen el grabado y quien no lo encuentre va a pensar que es copia. Menciona cada raya y cualquier arreglo de bisagra, y copia las medidas de la patilla para que quien compra sepa desde su casa si le van a quedar. Llévalos a la entrega en su estuche y no sueltos en la cartera: una raya nueva en el camino te tumba la venta ahí mismo.