Preparto & Posparto

Compra y vende productos de preparto y posparto en Panamá.

El extractor de leche se suele comprar semanas antes del parto y se guarda unos meses después, cuando el bebé deja el pecho o se acaba la rutina de sacarse leche en la oficina, así que un buen motor a menudo busca otra casa. Lo acompañan las fajas posparto y las cajas selladas de bolsas para leche y pruebas de embarazo. En Panamá la cesárea es frecuente, y por eso la faja post cesárea de velcro es de lo que más se anuncia, a menudo con la etiqueta puesta porque la talla se eligió antes del parto. Una regla vale para todo: lo que toca la leche se compra nuevo.

Extractores de leche manuales, eléctricos dobles y manos libres:

la elección depende de cada cuánto te vas a sacar leche. El manual es silencioso, no necesita corriente y sirve para un biberón de vez en cuando. El eléctrico doble extrae de los dos lados a la vez, lo que deja la sesión en más o menos la mitad, y es el que conviene para una rutina diaria. Los de manos libres van dentro del brasier y te dejan trabajar en el escritorio o ir en el carro, pero casi todos traen la batería integrada, y eso pesa al venderlo. El esterilizador a vapor para las piezas está en cuidado del bebé, y los brasieres de lactancia y la ropa de maternidad en embarazo.

Extractores de sistema cerrado y el embudo que trae la caja:

deciden si vale la pena llevarse uno usado. El de sistema cerrado tiene una barrera entre la leche y la manguera, de modo que la leche no llega al motor. El de sistema abierto no la tiene, y si alguna vez entró leche al motor no hay forma de limpiarlo por dentro; por eso muchas compradoras de segunda mano solo miran los cerrados. El embudo, la copa que va sobre el pecho, viene en tallas según el ancho del pezón, y el mediano que trae casi cualquier extractor no le queda a todas; las otras tallas se venden aparte.

La faja post cesárea de velcro:

es la abdominal sencilla, con paneles elásticos anchos cosidos uno junto al otro y un cierre de velcro que agarra en cualquier punto de la banda, para irla cerrando a medida que baja el abdomen. Se venden por ancho y por un rango de medida tomado en la cadera o la cintura, así que la cinta métrica dice más que la letra de la etiqueta. Las moldeadoras de broches y zíper son otra prenda.

Motor, mangueras y el kit que se reemplaza:

el motor es la única parte que conserva su valor después de la primera dueña. Un eléctrico doble cuesta nuevo desde unos $150 hasta más de $300, con los manos libres en la parte alta, y uno manual vale una pequeña parte de eso. Usado, lo demás no cuenta: quien compra cambia todas las piezas que tocan la leche, y una batería integrada que se cargó todos los días durante meses aguanta sesiones más cortas. Por eso quien compra le resta a su oferta lo que cuesta un kit de repuesto. Enciéndelo en cada nivel y siente en la palma, a través de la manguera, cómo la succión sube y suelta. Una succión débil o dispareja suele ser una membrana gastada, que se cambia por poco; un motor que se esfuerza o traquetea es otra cosa. Mira la manguera a contraluz: gotitas o puntos oscuros quieren decir que la leche o el agua pasaron por donde no debían. Las bolsas para leche materna y las pruebas de embarazo son de un solo uso: solo en caja sellada y con la fecha impresa, igual que las vitaminas prenatales, que están en suplementos. Una faja va pegada a la piel, así que solo vale sin estrenar, con sus etiquetas y su empaque; muchas se compraron antes del parto y nunca llegaron a quedar.

Un extractor anunciado con todas sus piezas a la vista:

fotografía el motor, la etiqueta de abajo y cada pieza sobre una toalla limpia, y aclara cuáles son originales, cuáles son nuevas y cuáles siguen selladas. Indica si es de sistema cerrado o abierto, qué tallas de embudo incluye, cuánto tiempo se usó, y en un manos libres cuánto dura la batería por carga. Si alguna vez entró leche a la manguera, dilo. Para una faja, pon el rango de medida de la etiqueta y cuántos paneles tiene, y muestra en la foto las etiquetas todavía puestas. Quien maneje desde Pacora o Las Tablas va a querer oír el motor antes de pagar, así que llévalo cargado y con el kit nuevo sellado al lado: de un vistazo sabrá qué no le toca volver a comprar.