Suplementos
Compra y vende suplementos en Panamá.
Casi toda la proteína en polvo y las vitaminas que se venden en Panamá vienen empacadas para Estados Unidos: el pote va en libras, la etiqueta en inglés y, cuando la fecha de la base va completa, el mes aparece primero. Esa fecha se lee antes que el sabor o la marca. Un pote sellado de whey o de creatina casi siempre sale de alguien que cambió de sabor o dejó la rutina, y un frasco de vitaminas, de un plan que no se siguió. Sin abrir, con el sello intacto y meses por delante, es una buena compra. Con el sello roto o a pocas semanas de vencer, pierde casi todo su valor.
Proteína en pote, vitaminas en frasco:
la diferencia va más allá del envase. La whey concentrada es la proteína de todos los días; la aislada pasa por más filtrado y cuesta más; la vegetal, casi siempre de arveja o de arroz, es para quien no consume lácteos; y la creatina casi todos la compran sin sabor, por eso es el pote que más fácil encuentra otro dueño. Vitaminas, omega 3 y colágeno vienen en cápsulas, cápsulas blandas, gomitas o polvo suelto, en frascos lo bastante pequeños para probar de uno en uno. Las gomitas son lo más delicado: un frasco olvidado en un lugar caliente termina hecho un solo bloque. Los extractores de leche y las bolsas para guardarla van en preparto y posparto, y la andadera o la silla de baño que hizo falta después de una operación, en médico y movilidad.
La etiqueta de atrás de un pote de proteína:
dice si te sirve, mientras el frente solo vende el sabor. La declaración de alérgenos cuenta más que el nombre del sabor, porque la leche, la soya y el trigo pueden aparecer en polvos que no los mencionan al frente. Un pote grande solo ahorra si te lo vas a terminar antes de la fecha, así que para probar una proteína por primera vez suele convenir el tamaño chico. Casi todos los potes que se consiguen aquí están hechos para el mercado de Estados Unidos, y por eso vienen en libras y no en kilos. Si compites en un deporte con controles antidopaje, busca un sello de análisis independiente para deportistas impreso en la propia etiqueta, no una promesa en el texto del anuncio.
Un pote de whey frente a uno de creatina:
el de whey de cinco libras anda entre $100 y $130 nuevo en Panamá, con la aislada en el tope de ese rango o un poco por encima, mientras la creatina va de $20 a $45. El pote de whey de dos libras sale más caro por libra, pero deja menos polvo esperando a que se venza, y eso pesa más que el ahorro cuando el pote es para una sola persona.
Un sello de aluminio roto o un polvo que se hizo piedra:
cualquiera de los dos tumba el trato, así que destapa el pote cuando se encuentren. El sello debe estar liso y pegado en todo el borde, sin huequitos, y la banda plástica de la tapa tiene que seguir entera. El lote y la fecha del pote deben coincidir con los de la caja, si la trae, y una fecha completa se lee a la americana, con el mes primero: leída a la manera de aquí puede quedar corrida varios meses. Sacude el pote. El polvo tiene que correr suelto, y los terrones duros indican que le entró humedad. En un frasco, las cápsulas blandas pegadas entre sí o las cápsulas reblandecidas delatan días dentro de un carro o una bodega caliente. Las imitaciones se notan en el acabado: una etiqueta que se despega en las esquinas, una tapa de un tono distinto al del pote, letras que se corren con el dedo. Si la etiqueta trae un código para raspar o un QR, revísalo antes de que se mueva el dinero.
El sabor que nadie en la casa quiso tomar:
es el motivo más común para pasar un pote sellado, junto con una rutina que se dejó a medias o un regalo que no atinó. Fotografía el sello con la tapa quitada, la etiqueta de atrás completa, y el lote y la fecha tan de cerca que se puedan leer. Escribe el mes de vencimiento con letras para que nadie lo lea al revés, y di dónde estuvo guardado: en un gabinete dentro de la casa, no en el carro. Si el sello ya se rompió, dilo en la primera línea; un pote abierto es mejor anunciarlo con franqueza que dejar que lo descubran en la puerta. Quien venga a buscarlo va a querer levantar la tapa y leer la base antes de soltar el dinero, y la factura, si la guardaste, deja claro dónde se compró.