Médico & Movilidad
Compra y vende médico y movilidad en Panamá.
Una cama tipo hospitalaria, una silla de ruedas o una andadera llegan de un día para otro, cuando alguien sale del hospital, y se van meses después, cuando cumplieron; por eso una de segunda mano muchas veces casi no se ha usado. El equipo, nuevo o usado, se reparte en dos grupos: las ayudas de movilidad, desde la silla de transporte que empuja un familiar hasta la andadera con asiento, y el equipo médico para el hogar, desde la cama hasta la silla de servicio que va al lado. Antes que nada, pide las medidas: una cama así no pasa entera por cualquier puerta o ascensor de una torre de la ciudad.
Camas tipo hospitalarias y lo demás del cuarto de cuidado:
la cama es el centro del equipo médico para el hogar, y la decisión es manual o eléctrica. Las dos suben el respaldo y las rodillas y cambian la altura del marco, para que quien cuida pueda bañar, cambiar y voltear a la persona sin doblar la espalda. En la manual cada movimiento tiene su manivela al pie de la cama, y tres funciones son, sencillamente, tres manivelas. La eléctrica lo hace con un control de mano, y vale la diferencia cuando una sola persona atiende todo. El colchón casi siempre se compra aparte y tiene que ser de espuma, hecho para doblarse con el marco; uno de casa pelea con el respaldo. Alrededor de la cama van la mesa puente y la silla de servicio, el marco con bacinilla sobre ruedas, que muchas veces sirve también para la ducha.
Sillas de ruedas, andaderas y bastones:
entre las ayudas de movilidad, la pregunta de entrada en una silla de ruedas es quién empuja. La autopropulsable lleva ruedas traseras grandes con aro para las manos; la de transporte tiene ruedas pequeñas, se pliega más chica y necesita a alguien detrás. El ancho del asiento lo marca la cadera, y 18 pulgadas es la medida corriente de adulto. La andadera fija, sin ruedas, se levanta y se apoya a cada paso, mientras que la de ruedas frena desde los mangos y casi siempre trae un asiento para hacer una pausa en el camino. Muletas y bastones se ajustan de altura con botones que deben seguir trabando en cada posición.
Una cama hospitalaria por la puerta de un apartamento en El Cangrejo:
mide casi un metro de ancho y dos de largo, más de lo que dejan pasar entera muchas puertas de cuarto y los ascensores viejos de las torres de la ciudad. Casi todas las de uso en casa se desarman en cabecera, piecera y una base por secciones, así que pregunta si esta ya se ha desarmado antes y si los tornillos y las herramientas siguen con ella. Igual hace falta un pick-up y dos personas. Ese costo entra en el precio. Una cama manual con barandales ronda los $1,000 nueva y una eléctrica arranca cerca de $1,500. Una usada que funcione bien debería quedar varios cientos de dólares por debajo, y más si no trae colchón, porque quien compra paga la mudanza y muchas veces una espuma nueva.
Manivelas, motores, frenos y óxido de salitre:
revisa una cama usada con alguien acostado. Gira cada manivela de punta a punta; nada debe devolverse. En la eléctrica, prueba cada botón del control y escucha si el motor se esfuerza o traquea. Confirma que cada barandal trabe y que las ruedas frenen. Pliega y abre la silla y prueba cada freno en una pendiente: aprietan contra la llanta, y una llanta gastada los debilita. Abre y cierra pieceros y braceros: son lo que más falta en una silla usada y los repuestos rara vez sirven de una marca a otra, así que pregunta la marca antes de ir. El acero cromado que pasó años en Colón o en Pedasí se oxida en las soldaduras y los pernos del eje, mientras el aluminio aguanta mucho mejor el salitre. Una silla de servicio o de baño solo vale la pena con el asiento sin rajaduras y un balde que cierre bien.
Pasar la cama o la silla a otra familia después de la recuperación:
casi todo se va en buen estado, y quien compra decide desde el anuncio si vale el viaje. Para una cama, indica si es manual o eléctrica, cuántas funciones tiene, si se desarma y si incluye colchón y barandales. Para una silla, da el ancho del asiento, el ancho plegada y el peso máximo que trae la etiqueta del marco. Fotografía la cama subida y plana, las manivelas o el control, y cualquier óxido o tapiz roto, y limpia todo antes de las fotos. Después agrega el piso y si el edificio tiene ascensor de servicio, porque quien venga por la cama necesita saber si bajará las secciones por la escalera o en ascensor.