Motos Acuáticas PWC
Compra y vende motos de agua en Panamá.
Los fines de semana, las motos de agua se concentran en las playas del Pacífico al oeste de la ciudad, de Punta Chame hasta Farallón, donde las flotas de tours y alquiler comparten la arena con los dueños particulares. Van desde las de entrada, livianas, que se remolcan con un carro común, pasando por las de tres plazas para recreo y paseo, hasta las de pie para un solo piloto y las equipadas para pescar, nuevas o usadas y muchas veces con su tráiler. Pregunta pronto si una usada pasó años dando paseos en una de esas playas, porque la vida de alquiler desgasta una moto a su manera.
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De una Spark de entrada a una moto de agua de pie:
la diferencia está en quién la maneja y hasta dónde va. Las de entrada, como la Sea-Doo Spark o la línea EX de Yamaha, son pequeñas, livianas y sencillas, hechas para salidas cortas desde la playa. Las recreativas como la Sea-Doo GTI, la Yamaha VX o la STX de Kawasaki llevan a tres, cargan una hielera y son la moto familiar de cada fin de semana. Las de paseo suman asiento más cómodo y más combustible, justo lo que pide el cruce a Taboga con alguien atrás. Las de pie, como la Kawasaki SX-R o la Yamaha SuperJet, son otro deporte: un piloto parado que gira con el cuerpo y un aprendizaje que se cuenta en caídas. Las de pesca, como la FishPro de Sea-Doo, agregan portacañas y una parrilla atrás.
Pasajeros, peso y la placa de capacidad de la moto:
suma cuántas personas van y cuánto pesan, y compáralo con la placa. Una de entrada con dos adultos va al límite; para jalar a un esquiador o un tubo hace falta una de tres plazas con punto de remolque y potencia para sacar a alguien del agua. La reversa y, en las Sea-Doo, el freno iBR valen más que la velocidad máxima para quien aprende a llegar a una playa o a un muelle. Si el plan es pescar más afuera o llevar a toda la familia, un bote de barcos a motor hace ese trabajo mejor que cualquier moto.
Una recreativa sin supercargador y con unas temporadas encima:
es el centro del mercado de usadas en Panamá. Una de pocos años, con unas 200 horas y sin supercargador, se pide alrededor de $8,000 a $9,000. Sin supercargador que reconstruir, el valor lo ponen la compresión, la turbina y el casco, y dos motos del mismo año pueden quedar a miles de dólares una de otra una vez revisadas.
Dónde esconde el desgaste una moto de agua usada:
en los cilindros y en la turbina antes que en ningún otro lado. Pide una prueba de compresión en todos los cilindros, o que un mecánico la haga junto con una lectura de la computadora del motor. El software de agencia de Sea-Doo y de Yamaha muestra las horas reales del motor y los códigos de falla guardados. Debajo de la popa, mira el anillo de desgaste que rodea la turbina: las motos que se botan desde playas de arena lo van comiendo, y un anillo gastado no suena, se nota en una arrancada floja desde parado. Con la moto en su tráiler, pasa la mano por la quilla y los cantos: si la subían a la arena una y otra vez, el gelcoat estará gastado ahí. Las de alquiler se delatan por números de flota o la sombra de calcomanías despegadas, puños gastados, un asiento roto o con cinta, y horas que suben más rápido que las de cualquier dueño particular. Nada de eso la descarta, pero se paga en el precio. Después de probarla en el agua, levanta el asiento: un poco de agua en el casco es normal, un charco no.
Las horas de la moto a la vista en el anuncio:
pon marca, modelo, año y horas en la primera línea, con foto de la pantalla, y di si la moto trabajó alguna vez en alquiler o tours. Fotografía la quilla y los cantos por debajo, la toma de agua de la turbina, el asiento y el motor. Detalla lo que va incluido, del tráiler y el cobertor a los chalecos, guarda los documentos de la moto, con el mismo número de casco que lleva la popa, junto a las facturas, y adjunta una prueba de compresión o una lectura de la computadora si la tienes. Si quien compra ya tiene tráiler, el tuyo puede ir aparte en tráileres para lancha. Para la visita, deja la moto fría y queden de verse en la playa o la rampa donde sueles botarla, aunque el comprador venga manejando desde Penonomé: si prende limpia en frío y sale con fuerza delante de él, se defiende sola; si ya está caliente, le deja la duda.