Buceo & Snorkel

Compra y vende equipo de buceo y snorkel en Panamá.

Para mucha gente en Panamá el primer arrecife está en San Blas, visto con la careta que le tocó de las que lleva la lancha, o en Granito de Oro, en Coiba. Una careta que selle suele ser la primera compra después de ese viaje. Aquí aparecen caretas, aletas y snorkels nuevos y usados junto al equipo de buceo con tanque: el regulador, el chaleco y la computadora que uno prefiere conocer de memoria en vez de alquilar. Muchos juegos usados se compraron al terminar el curso y se mojaron en pocos viajes, así que la fecha del último mantenimiento dice más que lo nuevo que se vea.

Caretas y aletas para un día en los Cayos Holandeses:

las lanchas que salen a las islas de San Blas llevan unas cuantas caretas compartidas, y al último que llega a la caja le toca la que filtra. Una de vidrio templado y falda de silicona suave sella en casi cualquier cara, mientras que las de plástico de juguete de playa se empañan. Las full face sirven para flotar sobre un bajo de arena, pero dentro no puedes apretarte la nariz para compensar, así que no sirven para bajar a ver el barco hundido de Isla Perro. Muchas caretas aceptan lentes graduados para cada ojo, así que una usada es una ganga para quien tenga una graduación parecida y no le sirve a nadie más. Las aletas se dividen por el pie. Las de pie completo, cortas, van descalzo y caben en un bolso de día para salir en lancha; las de talón abierto llevan botín, para entrar por las piedras desde la orilla y para bucear con tanque. Las largas de apnea y pesca submarina son otro tipo, estorbosas en una lancha chica. Careta y snorkel también viajan bien en un kayak sit-on-top o en una tabla de paddle rumbo a un arrecife cerca de la playa.

Computadoras de buceo y boyas de superficie para los pináculos de Coiba:

el equipo pesado propio llega después, porque los centros de buceo alquilan tanques, plomos y juegos completos. Los pináculos de Coiba tienen fama de corrientes fuertes y de capas de agua fría que llegan sin avisar, y quien baja seguido quiere su propia computadora y su propia boya de superficie, porque una lancha que busca a un buzo entre las olas necesita algo más vistoso que las burbujas. El chaleco tipo jacket, el típico de alquiler, te mantiene derecho en la superficie. Los de flotabilidad trasera o tipo ala dejan el pecho libre y te ponen más horizontal, algo que se agradece pegado a una pared con corriente. El regulador tiene que llevar la conexión de los tanques que vas a usar, yoke o DIN, así que eso se decide antes que nada.

Un juego de snorkel y un equipo de buceo con su historial:

una careta de silicona, un snorkel y unas aletas decentes arrancan cerca de $150 nuevos. Chaleco y regulador con octopus y manómetro, nuevos, suman entre $1,200 y $1,800 en Panamá, y un juego usado con mantenimiento reciente y su comprobante se mueve entre $600 y $900. Casi todo ese valor está en un regulador que nadie puede ver por dentro, así que uno sin historial de mantenimiento se vende como si el comprador tuviera que pagar el mantenimiento apenas llegue a la casa.

Sal en el inflador del chaleco y vaho bajo la pantalla de la computadora:

cuentan cómo se cuidó un equipo entre viaje y viaje. Infla el chaleco, aprieta el inflador y cada válvula de purga y fíjate que ninguna se quede pegada, y mira dentro de la boquilla del inflador por si hay costra blanca de guardarlo sin enjuagar. Si el chaleco lleva plomos integrados, mete cada bolsillo y jala la manija para soltarlo: uno que se traba es mejor descubrirlo en tierra. La computadora debe prender sin problema, y cualquier gotita bajo la pantalla es agua que entró. Una boquilla de regulador mordida se cambia barato y no dice nada de la primera etapa. Las aletas se rajan donde la pala se une con el pie, y las correas de talón se resecan al sol.

La fecha del último mantenimiento y la graduación de la careta:

van arriba en el anuncio, junto a marca y modelo, la conexión, yoke o DIN, y las tallas de aletas, botines y chaleco. Fotografía el comprobante del mantenimiento, el vidrio de la careta y el pie de las aletas, donde primero se nota el uso. Una careta con lentes graduados necesita la medida de cada lente por escrito, porque en una foto nadie la puede juzgar. Careta, snorkel y aletas anunciados juntos en un solo bolso, con sus tallas, le sirven a quien arma maleta para unos días en San Blas y prefiere recoger una sola cosa y no tres.