Kitesurf

Compra y vende kites y tablas de kitesurf en Panamá.

Cuando entra el norte en Punta Chame, el kite que sirve es el que va con el viento de esa tarde, y por eso aquí casi todos tienen dos y cambian alguno cuando cambian de peso o de tabla. Los kites inflables se ofrecen nuevos y usados con las barras que los manejan, junto a twin tips para la laguna plana, tablas de foil y arneses. Parte del equipo usado viene de visitantes que prefieren no volver a subir una tabla al avión. Un kite solo vuela seguro con una barra hecha para él, así que un anuncio que nombra las dos cosas vale más.

Un kite y la barra que lo maneja:

se compran como pareja, aunque se anuncien por separado. La barra dirige el kite y lleva el quick release que lo suelta en una emergencia, y casi todas están hechas para los kites de una sola marca. Un kite Duotone se puede armar con una barra Cabrinha, pero esa pareja nadie la probó, así que un equipo mezclado es un kite que todavía espera su barra. En Panamá casi todo lo que vuela es inflable, con un borde de ataque lleno de aire y unos sables que le dan forma: con menos sables es liviano y gira rápido con viento flojo, con más se siente firme, como lo quieren los que saltan.

Twin tips, foils y la laguna de Punta Chame:

del lado de la bahía, dentro de los bancos de arena, el agua queda plana y a la cintura a media marea, terreno ideal para una twin tip. Se navega en ambos sentidos y es la tabla con la que casi todos aprenden, pariente cercana de las de wakeboard. La tabla de hidrofoil sigue volando con un viento que a la twin tip no le alcanza, pero el mástil pide fondo y quien navega con foil se guía por la marea. Las direccionales, heredadas del surf, son para quien sale a buscar olas, más pesadas que una tabla de surf para aguantar los aterrizajes.

Tallas de kite para una temporada de nortes:

el tamaño lo deciden el viento y el peso de quien navega. En los meses de viento el alisio del norte entra fuerte en Punta Chame casi todas las tardes, y alguien de contextura promedio lo cubre casi todo con dos kites de tallas distintas: uno mediano para los días más duros y otro más grande para el resto. Los más pesados suben de talla, y con foil se puede bajar una. El arnés de silla, con el gancho más abajo, ayuda a quien empieza y a las espaldas delicadas; los demás usan el de cintura.

Lo que pierde un kite en dos o tres temporadas:

un kite inflable nuevo, en las tallas que se usan aquí, anda entre $1,500 y $2,300 sin barra, y uno con dos o tres temporadas que todavía aguanta el aire se vende por unos $700 a $1,000. Se gasta la tela, que el sol tropical ablanda temporada tras temporada, y las marcas renuevan casi todos sus modelos cada año, lo que envejece al kite también en el papel. Una twin tip de la misma edad conserva mucho más de su precio, porque una base rayada navega igual que una impecable.

Un kite usado, a prueba en la arena:

ínflalo y déjalo parado durante un almuerzo largo; si se ablandó, pierde aire por una bladder o por una válvula. Pasa la mano por el borde de ataque y por cada sable buscando parches y costuras levantadas, y pon la tela contra la luz para ver agujeritos. Si cuelga lacia y suena como bolsa de papel, se volvió porosa, y un kite poroso vuela lento y pierde potencia con poco viento. Desenrolla las líneas buscando nudos y hilos sueltos. Dispara el quick release varias veces: debe abrir limpio y rearmarse sin pelear. Revisa la tabla por delaminación en las puntas, grietas alrededor de los insertos y, si es de foil, golpes en el ala delantera. Un kite guardado húmedo durante meses se delata por el olor, los paneles pegados y las bladders rajadas en los dobleces.

Marca, modelo, talla y año de un kite en venta:

son los cuatro datos por los que buscan los kiters, así que van primero, y después con qué barra vuela y si se venden juntos. Cuenta cuántas temporadas tiene, cada reparación y si las bladders son originales, y fotografíalo inflado, por delante y por detrás, con la tela contra la luz. A veces el visitante que se va vende la tabla y se lleva los kites, porque el bolso de la tabla es lo que más estorba en el avión. Si es tu caso, entrega con ella las quillas, los footstraps y los tornillos, que son las piezas que suelen terminar en la maleta.