Deportes Acuáticos
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En el Pacífico panameño la marea sube y baja varios metros en pocas horas, mientras que al otro lado del istmo, en Portobelo o Bocas del Toro, el mar casi no se mueve. Los kayaks y las tablas de paddle se arrastran por playas que la marea dejó secas, y las caretas, chapaletas y equipo de buceo trabajan sobre todo en los arrecifes del Caribe. Aquí aparecen tablas y kayaks nuevos y usados, con los trajes y accesorios que los acompañan, muchas veces de dueños que suben de nivel o se van de la costa. Antes que la marca, revisa el casco, las costuras y la válvula.
Tablas, kayaks y caretas en dos costas que no se parecen:
en el Pacífico, frente a la ciudad y a Las Perlas, la marea sube y baja varios metros dos veces al día, y en el Caribe apenas cambia. La playa que estaba llena de agua al desayuno puede ser un largo trecho de lodo y piedra al mediodía. Por eso casi todos los kayaks que se ven aquí son sit-on-top de polietileno, y por eso tantas tablas de paddle surf son inflables que aguantan el arrastre. El Caribe tranquilo y claro de Portobelo y Bocas del Toro es donde trabajan las caretas, las chapaletas y los reguladores, todo en buceo y snorkel. Las tablas de surf y las de wakeboard, que se corre detrás de una lancha en agua quieta, son otro mundo: el surfista escoge por volumen y el de wakeboard por el rocker y la talla de las botas.
Tablas inflables o rígidas, y cuánto neopreno:
la inflable se enrolla en un bolso que cabe en el maletero del carro o en una lancha hacia las islas. La rígida avanza más con cada remada y es la que conviene para agarrar olas. El kayak de pedal deja las manos libres para la caña, pero pesa mucho más que un sit-on-top de remo. El neopreno depende de la costa. En el Caribe y el golfo de Chiriquí basta una lycra o un shorty fino, pero casi todos los veranos los alisios empujan mar afuera el agua caliente de la superficie y sube agua fría en el golfo de Panamá, y quien bucea en Taboga o en Las Perlas entonces agradece un traje completo 3/2. El traje debe quedar ajustado en el cuello y la espalda baja, sin pliegues sueltos, así que pruébatelo en seco antes de pagar.
Kayaks sit-on-top y el pedal:
un sit-on-top individual con su remo cuesta entre $400 y $550 nuevo en Panamá, y los kayaks de pesca con pedal arrancan cerca de $1,300. Uno de remo usado y en buen estado se mueve entre $200 y $300. El casco de polietileno dura años, así que casi toda esa caída sale de lo que cuesta tenerlo: el espacio, el rack del carro y el sol que destiñe la cubierta. Los de pedal solo mantienen su valor mientras el mecanismo gire suave, porque la sal en los engranajes y rodamientos es la reparación cara.
Cascos rayados, costuras flojas y neopreno cansado:
son las señales que hay que buscar antes de pagar. Voltea el kayak: los rayones hondos de las piedras del Pacífico son normales en un casco, pero una grieta alrededor de los agujeros de drenaje, o una abolladura que se quedó hundida donde las correas lo apretaron al sol, no lo es. Infla la tabla a su presión de trabajo y déjala unas horas. Si se ablanda, pierde aire por la válvula o por una costura, y casi siempre ceden las del canto. En una tabla rígida o de surf, presiona la cubierta con el pulgar buscando zonas blandas y mira si algún golpe dejó entrar agua: se nota como una mancha marrón bajo la fibra. Una careta con la falda amarillenta y pegajosa no va a sellar por mucho tiempo. Un regulador debe venir con su historial de mantenimiento, y una costra verde en la primera etapa quiere decir que la sal se quedó ahí. El neopreno tieso o abierto en las costuras ya dio lo mejor que tenía.
Un anuncio de kayak o de tabla que le ahorre el viaje al comprador:
pon largo y ancho, y aclara qué incluye y qué no: remo, bomba, leash, quilla, asiento. Fotografía la parte de abajo del casco, la válvula y las costuras del canto de una inflable, y el pad de la cubierta de una rígida. Quien viene por un kayak llega con pickup o con rack y correas, así que pon el largo del casco donde nadie lo pase por alto y prepárate para ayudar a subirlo. Quien recoge una inflable va a querer verla bien dura y después enrollada otra vez en su bolso antes de soltar la plata.