Generadores
Compra y vende generadores en Panamá.
Aquí a un generador casi todos le dicen planta, sea un inverter pequeño que mantiene la refrigeradora y el router durante un apagón en Penonomé o una planta diésel cabinada que carga los elevadores y las bombas de un PH entero. Se publican nuevos y usados: plantas abiertas a gasolina, inverters silenciosos, plantas diésel sobre patín y las transferencias que las conectan a la casa. En una isla de Bocas del Toro o en una finca de Darién donde la planta trabaja todas las noches, pesan más las horas para las que fue hecha que los vatios pintados en el costado.
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Generador inverter o planta abierta:
todo depende de cómo se produce la corriente. La planta abierta lleva el motor a toda velocidad y alimenta los tomacorrientes directo del alternador: es la manera más barata de conseguir muchos vatios, hace bulla y sirve para refrigeradora, abanicos, luces y herramientas. El inverter limpia esa salida hasta dejarla estable y deja que el motor baje de vueltas con poca carga: es mucho más silencioso, gasta menos y no daña una laptop ni el router. Honda y Yamaha marcan la pauta en inverters pequeños, pero casi todos son chicos y los grandes cuestan bastante más por vatio. En una finca hay una tercera salida: un generador de toma de fuerza movido por el tractor, sin motor propio.
Plantas diésel que trabajan toda la noche:
la portátil a gasolina está hecha para un apagón; la diésel, para una jornada. Las cabinadas, con motor Cummins, Perkins, John Deere o Kubota girando despacio dentro de la cabina insonorizada, mantienen los elevadores y las bombas de un PH cuando se va la luz, y son las que hostales en las islas de Bocas del Toro y Guna Yala, o fincas de Darién lejos del tendido, prenden horas cada día. Ojo con la clasificación: standby es lo máximo que da durante un corte, prime es lo que aguanta día tras día, y una planta de respaldo puesta a trabajar como fuente principal se acaba rápido. Debe entrar a la casa por una transferencia instalada por un electricista, nunca con un cable a un tomacorriente que devuelve corriente a la línea.
Calcular la planta por el arranque más pesado:
suma los vatios de lo que quieres prendido a la vez y deja margen para el arranque más duro. Una refrigeradora, una bomba de pozo o un split viejo piden varias veces su consumo normal en el instante en que arranca el motor, y una planta corta se ahoga o se dispara. Un circuito de bomba o de calentador pide una planta con el voltaje alto además del normal, y un taller con trifásica necesita una planta trifásica.
Plantas nuevas, y usadas juzgadas por el horómetro:
una planta abierta a gasolina nueva sin marca conocida que alcance para refrigeradora, luces y abanicos cuesta entre $250 y $550, y una diésel pequeña cabinada entre $900 y $1,400. Las portátiles usadas pierden valor rápido, porque las fallas que las tumban, un carburador engomado o un regulador que se muere, cuestan buena parte de una nueva. La diésel de respaldo guarda mucho mejor su precio: una que casi solo se ha prendido para la prueba semanal puede tener el motor apenas gastado tras años de servicio. Júzgala funcionando. Una cifra enorme de vatios en una planta abierta chiquita, o el logo de Honda en una que cuesta lo que un celular, delatan una copia; una Honda legítima trae un número de serie que el concesionario de la marca puede verificar. Conecta un calentador o una plancha y mira un medidor de enchufe: el voltaje debe quedarse quieto y las luces no deben parpadear cuando entra la carga. Una portátil que se quedó con gasolina adentro desde el último apagón se acelera y se cae hasta que le limpien el carburador. En una diésel, préndela en frío, mira cómo se aclara el humo y revisa batería y mangueras, que envejecen trabaje o no. Hollín negro y aceitoso en el escape quiere decir años trabajando casi sin carga.
La placa del alternador en el anuncio de una planta:
ahí está casi todo lo que necesita saber el comprador: kW y kVA, voltaje, fases y frecuencia. Fotografíala de frente junto con el horómetro, di si fue de respaldo o fuente principal, cuándo tuvo el último mantenimiento y qué combustible usa, y graba un arranque en frío y un minuto con carga real. Con el motor pegado y el alternador sano, igual se vende para piezas a quien busca en repuestos industriales. Quien va a mandar una cabinada a Metetí o en lancha hacia las islas arregla el transporte primero, así que da su peso sobre el patín y aclara si cabe atrás en un pickup o necesita grúa.