Tractores
Compra y vende tractores en Panamá.
Desde los arrozales de Chiriquí hasta los maizales de Tonosí, la tierra se abre con un tractor agrícola jalando una rastra Roma pesada, y en las fincas ganaderas la misma máquina se pasa los días con la chapeadora detrás, limpiando potreros. Los hay nuevos y usados, desde compactos hidrostáticos para una parcela de hortalizas o un terreno grande que hay que chapear, hasta tractores de tracción sencilla y doble tracción con peso para jalar rastra toda la jornada, junto con los implementos que se les enganchan. Aquí a un buldócer de oruga también le dicen tractor, así que mira bien las fotos antes de fijarte en el precio.
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Tractores compactos, de tracción sencilla, doble tracción y el de oruga:
lo primero que los separa es lo que tienen que jalar. Los compactos con transmisión hidrostática sirven para una parcela de hortalizas en tierras altas o un terreno grande que hay que chapear. Los de tracción sencilla son el caballo de batalla de la ganadería: mueven la chapeadora en los potreros, jalan la carreta con pacas o postes y hacen girar el ahoyador. Los de doble tracción son los que compran los productores de granos, porque el eje delantero con tracción mantiene al tractor jalando en barro con una rastra detrás. Cualquiera puede además mover por toma de fuerza un generador sin motor propio. Mucha gente le dice tractor al buldócer de oruga, el Caterpillar de la serie D con cuchilla y cadenas. Esa es máquina de movimiento de tierra y se juzga por el tren de rodaje, como una excavadora, no por el enganche.
El tractor según la rastra Roma o la chapeadora:
se compra para el implemento más pesado que llevará. El arroz mecanizado de Chiriquí, Coclé y Veraguas y el maíz y el sorgo de Los Santos se preparan casi siempre con rastra Roma, de discos y pesada, y jalarla en suelo arcilloso pide un doble tracción grande y con lastre; un tractor chico en ese trabajo patina y quema el clutch. La chapeadora exige mucho menos, y un tractor mediano de tracción sencilla la mueve bien si la toma de fuerza y el enganche de tres puntos corresponden al implemento. Revisa las salidas hidráulicas de atrás: una Roma de tiro o una pala frontal piden válvulas de control remoto, y sin ellas hace falta un kit antes de trabajar. Los Ford, Massey Ferguson y John Deere mecánicos de antes siguen en muchas fincas porque los arregla un mecánico en casi cualquier pueblo del interior; los electrónicos nuevos necesitan el equipo de diagnóstico del concesionario.
Lo que pide un doble tracción de diez años frente a uno nuevo:
un doble tracción nuevo de unos 90 caballos de una marca grande cuesta más o menos entre $45,000 y $60,000 en el concesionario, sin implementos. Uno de diez años con menos de dos mil horas, de una sola finca, pide alrededor de $25,000 a $30,000. Dónde cae un usado depende de lo que haya que gastarle enseguida: solo un par de llantas traseras se va a unos cuantos miles, y un doble tracción al que ya no le entra la delantera es un tractor sencillo con precio de doble.
Humo por el respiradero y un enganche que se baja solo:
pide que no prendan el tractor antes de que llegues, para verlo arrancar en frío. Ya caliente, quita la tapa del aceite: humo constante ahí es soplo por anillos gastados, y un overhaul de motor es la cuenta más grande que puede darte un tractor. Sube un implemento con el tres puntos y déjalo arriba; si baja solo, los sellos del levante se están yendo. Prueba la toma de fuerza con carga y mete la doble en tierra suelta. Aceite lechoso en la varilla de la transmisión quiere decir que entró agua, algo común en tractores que trabajaron en fangueo. Compara el horímetro con el desgaste de pedales, asiento y timón, porque en los tractores viejos el horímetro se para o lo cambian.
Un tractor anunciado con su chapeadora y su rastra:
en el interior se busca por marca, modelo y si es doble tracción, así que pon las tres cosas en el título. Fotografía la placa con el número de serie, el horímetro, el piso de cada llanta trasera y el enganche de tres puntos. Cuenta qué trabajo hizo y en qué suelo, cuándo se le cambiaron aceite y filtros, y qué implementos van incluidos. Graba un arranque en frío y una vuelta con la toma de fuerza girando. Cuando un productor de Tonosí o Montijo sube a un doble tracción más pesado para la Roma, el tractor chico casi siempre se va, con chapeadora y todo, a alguien con ganado, y ese comprador querrá ver los dos enganchados y cortando pasto antes de buscar el camión.