Manipuladores Telescópicos

Compra y vende manipuladores telescópicos en Panamá.

En una obra panameña, el telehandler es la máquina que sube las carriolas de una galera nueva, pone los pallets de bloques sobre la losa del segundo piso y descarga la plataforma donde un montacargas se quedaría pegado en el barro. Los hay nuevos y usados, desde compactos que trabajan bajo techo hasta equipos de gran altura con estabilizadores, junto con las uñas, plumines, cucharones y canastas que van en la punta de la pluma. Muchos cambian de dueño cuando termina un proyecto, así que uno bien cuidado puede estar parqueado en un lote de playa en Coronado tanto como en el patio de un concesionario.

Telehandler, montacargas o camión grúa:

el telehandler gana cuando la carga tiene que subir y avanzar a la vez, sobre un terreno que no es un piso. El montacargas levanta en vertical y necesita concreto bajo las ruedas; el camión grúa llega más lejos, pero cada izada pide eslingas y amarre. El manipulador telescópico pone un pallet de bloques al borde de la losa, cruza un lote enlodado con los paquetes de láminas para el techo y, con un plumín y gancho en el carro, coloca cerchas y carriolas en una galera sin alquilar grúa. En la finca, las versiones agrícolas hacen otro trabajo, apilar pacas y cargar alimento con cucharón o pinza, y se manejan más como un tractor.

Altura, alcance y la tabla de carga de la cabina:

primero se elige por altura. Los compactos son bajos y angostos, entran dentro de un edificio o entre casas, pero no pasan de piso y medio. Los medianos cubren casi toda la construcción de bloque de dos y tres pisos. Los de gran altura bajan estabilizadores al frente y son los que hacen falta para montar el techo de una galera alta. Los giratorios, con torreta, trabajan más como una grúa pequeña. Sea cual sea el tamaño, la capacidad del anuncio es la que levanta con la pluma recogida. La tabla de carga de la cabina muestra lo poco que queda con la pluma estirada al máximo, y ese es el dato que hay que leer. Mira también el carro: uñas, plumines y cucharones casi nunca pasan de una marca a otra, así que una máquina con sus propios implementos vale más que una pelada.

Precios del telehandler y la cuenta que viene después:

un telehandler nuevo de tamaño completo cuesta en concesionario bastante más de $100,000. Uno de gran altura con unos diez años y varios miles de horas pide entre $50,000 y $70,000. Dónde cae un usado dentro de ese rango depende de lo que el próximo dueño tenga que gastar el primer mes: cuatro llantas rellenas de espuma gastadas, una pluma que pide patines nuevos o unas uñas y un plumín que no vienen con la máquina se descuentan enteros del precio.

Arena, salitre y polvo de cemento en una pluma usada:

un telehandler que pasó unos años en un proyecto de playa en Coronado o Pedasí respiró arena y salitre todos los días, y las dos cosas terminan dentro de la pluma. Estírala completa sin carga y escucha cuando regresa: si raspa o recoge a saltos, hay arena en los patines. Busca óxido y juego en las cadenas de extensión y en los pasadores del pie de la pluma y del eje trasero, y corrosión en el cableado de atrás. Después sube un pallet cargado, déjalo arriba unos minutos y mira si la pluma baja sola, señal de sellos de cilindro cansados. Prueba todos los modos de dirección, delantera, en las cuatro ruedas y en cangrejo, porque un cilindro de dirección trasero muerto pasa desapercibido en una vuelta corta. En obra suelen usar llantas rellenas de espuma, y una cortada profunda no se repara, se cambia. Compara el horómetro con el desgaste de pedales y asiento, y pide el historial de mantenimiento.

La tabla de carga, los implementos y dónde está el telehandler:

el comprador decide por las fotos si la máquina le sirve, así que fotografía la placa y la tabla de carga de la cabina, la pluma estirada al máximo, las cuatro llantas y cada implemento. Indica altura de elevación, capacidad nominal, horas, qué modos de dirección funcionan y si tiene estabilizadores o torreta. Graba un video subiendo un pallet cargado hasta arriba y manejando en cangrejo. Los constructores que cierran una obra en Pacora o en la costa muchas veces venden el telehandler donde está en vez de traerlo de vuelta a la ciudad, así que di exactamente dónde se encuentra, si todavía arranca y se mueve en la obra, y qué uñas, plumín o cucharón se quedan con la máquina y cuáles regresan al patio.