Muñecas Bebé
Compra y vende muñecas bebé en Panamá.
A una muñeca bebé se la carga, se le da de comer y se la baña, y casi todo depende de si va a entrar a la tina. El muñeco de tela tiene que quedarse seco, el bebé todo de vinil aguanta un lavado después de cada comida, y la Baby Alive o las Bebés Llorones traen biberón, baterías o un tanquecito para llorar de verdad. Al otro extremo están las reborn, con peso de recién nacido y pintadas a mano; una que ya está en Panamá te ahorra las semanas de espera de un encargo. Las nuevas vienen en caja, y las usadas valen lo que valgan las piezas que conservan.
Por ahora no hay anuncios activos en Muñecas Bebé. Explora anuncios relacionados en Muñecas:
Muñecos de tela, bebés para la tina, llorones y reborn:
cada uno va con un niño distinto. El muñeco de cuerpo blando, barriga de tela con cabeza y manos de vinil, es el primero de los más chiquitos, junto a los vasitos apilables de juguetes para niños pequeños. El bebé todo de vinil es el indicado si la niña lo quiere bañar. Las interactivas llevan agua, baterías o las dos cosas. La Baby Alive toma, come con cuchara y moja el pañal. Las Cry Babies, que aquí también salen como Bebés Llorones, son de la española IMC Toys y lloran lágrimas de verdad cuando les quitas el chupón; las mini lloran cuando les aprietas la cabeza. Las reborn son un pasatiempo aparte: vinil pintado a mano, peso de microesferas de vidrio, chupón magnético y dueñas a menudo adultas. Si la niña prefiere cambiar de ropa a dar de comer, lo suyo son las muñecas de moda.
El agua de la tina, las baterías y la edad de quien la va a cargar:
el agua arruina más muñecas bebé que el juego brusco. Un cuerpo de tela se empapa y nunca termina de secarse, así que el muñeco blando es para abrazar y para bañar está el de vinil. Las interactivas tienen la electrónica tras una tapa con tornillo y no entran a la tina. El tanque de una Bebés Llorones pide agua destilada, la misma de la plancha, porque la de la pluma deja sarro que tapa los conductos, y hay que vaciarlo antes de guardarla. A un niño chiquito le conviene algo sin nada que llenar ni piezas sueltas, y una reborn, con sus imanes y su relleno de bolitas, es para una niña más grande o para un adulto.
Bebés Llorones, Baby Alive y una reborn hecha por encargo:
nueva, una Baby Alive o una Cry Babies grande cuesta entre $30 y $50, y un bebé de vinil sencillo, una parte de eso. Una reborn pintada por una artista arranca cerca de $100 y sube a varios cientos, y si se encarga afuera hay que sumarle el envío y semanas de espera, por eso una que ya está en Panamá vale más de lo que dice la etiqueta. Usadas, las interactivas conservan su precio solo mientras el truco funcione: una llorona que ya no llora es una muñeca sencilla con un tanque en la cabeza, y se cobra como tal.
Ojos que se cierran, piernas con agua y una reborn anunciada como silicona:
sostén la muñeca derecha y luego acuéstala. Los ojos van con un contrapeso, y en una muñeca que se bañó mucho o se guardó boca arriba se quedan medio cerrados o dejan una mancha como de óxido en las esquinas. Sacude una de vinil cerca del oído: si suena agua en una pierna, está ahí desde el último baño, y por ahí empiezan los puntos negros. Un vinil pegajoso o grasoso estuvo guardado en un lugar caliente. En una Bebés Llorones grande el chupón es el interruptor: pídelo, y pide que llenen el tanque delante de ti. En una reborn, el vinil siliconado sigue siendo vinil, solo que más suave; una de silicona completa es blanda entera, pesa mucho más y cuesta bastante más. Apriétale el cuerpo, porque si la bolsa interior se rompió, las bolitas se corren a las extremidades.
Anunciar una Bebés Llorones o una reborn con todas sus cosas al lado:
pon la marca, o el nombre del kit de la reborn, en el título, que es como la gente busca. Fotografíala con luz de día y con el biberón, el chupón, la cuchara, los pañales y la cuna o el coche al lado si van incluidos. Mídela de la cabeza a los pies, porque la ropa de reborn y los coches para muñeca se venden por largo. Avisa si el tanque llevó alguna vez agua de la pluma, y vacíalo antes de entregarla. Una reborn tiene que irse como llegó, envuelta en su cobija y con la cabeza sostenida, así que guarda la bolsa de traslado: quien viene desde Tocumen por una recién nacida pintada no quiere que se le roce la cara contra el asiento del carro.