Muñecas
Compra y vende muñecas en Panamá.
En Panamá una muñeca puede ser la Barbie con la que juega una niña o una figurita con pollera cosida a mano y tembleques en el pelo que vive en una vitrina, y aquí caben las dos. También bebés que toman agua y mojan el pañal, Bratz, princesas de Disney y bebés reborn por los que los coleccionistas pagan bien. Las usadas suelen salir de casas donde la niña ya creció, muchas veces con una bolsa de ropa que no siempre les queda; las nuevas llegan selladas. Antes de ir a verla, pide una foto del sello en la nuca o en la parte baja de la espalda.
Una muñeca para cuidar y otra para vestir:
esa es la primera división, y casi nunca se quieren las dos a la misma edad. Las muñecas bebé se cargan, se alimentan y se acuestan a dormir. Las de vinil o de tela son juguetes sencillos; una Baby Alive toma agua, come con cuchara y moja el pañal. En el otro extremo están las reborn, con peso y pintadas a mano para parecer un recién nacido, que compran adultos tanto como niñas. Las muñecas de moda son para cambiarles la ropa e inventar historias. Barbie ocupa casi todo ese estante, las Bratz son más bajas, con cabeza y pies grandes, y las princesas de Disney se eligen por el personaje: la niña que pidió a Elsa no se conforma con Rapunzel.
Los cuerpos de Barbie y la ropa que les queda:
son cuatro, original, curvy, petite y alto, y la ropa se corta para cada uno. Un vestido de la original no cierra en una curvy, y un pantalón de petite le queda por la canilla a una alta. Antes de comprar una bolsa de ropa usada, pregunta de qué muñeca salió. La ropa y los zapatos de Bratz no se intercambian con los de Barbie.
Muñecas con pollera y el trabajo del vestido:
la muñeca panameña que busca un coleccionista lleva el traje nacional en miniatura. Las que vale la pena guardar muestran costura de verdad, encaje y bordado en la falda y la camisa, y una cabeza de tembleques armada con alambre. Los adornos y el encaje son lo primero que se suelta o amarillea: revisa la cabeza y el ruedo. Si la hizo una artesana conocida, su nombre se nota en el precio.
Una Barbie Fashionistas en la tienda y suelta en una bolsa:
nueva, una Fashionistas ronda los $15 a $20 en una juguetería panameña, y una muñequita con pollera de tela, de las de recuerdo, unos $10. Fuera de la caja, una Barbie se queda en pocos dólares, porque se paga la ropa, los zapatos y los accesorios, y eso es lo que se pierde. Las reborn y las muñecas con pollera hechas a mano funcionan al revés: se compraron para guardar, y su precio lo ponen el estado y quién las hizo, no los zapatitos perdidos.
El sello de la nuca y el agua dentro de una Baby Alive:
antes que nada, voltea la muñeca. Barbie lleva una marca de Mattel en la parte baja de la espalda y otra detrás de la cabeza, las Bratz dicen MGA y las princesas, Mattel o Hasbro. El 1966 que traen muchas Barbies es el año del molde, no de la muñeca. Una muñeca de moda sin marca es genérica, diga lo que diga el anuncio. En una reborn, aparta el pelo de la nuca: los kits originales traen el nombre del escultor en relieve en el vinil, y una terminada por una artista suele venir con certificado. Muñecas de fábrica se hacen pasar por reborn todo el tiempo, y una nuca lisa las delata. Una Baby Alive pide otra revisión. Se enjuaga después de comer y no se sumerge, así que si le dieron jugo de verdad o le quedó comida adentro, puede criar moho donde nadie llega. Mírale la boca, huélela y, si se puede, dale agua y fíjate que llegue al pañal.
Un anuncio de muñeca con los zapatos contados:
fotografía la muñeca de frente y de espalda con luz de día, el sello de cerca para que se lea, y toda la ropa, los zapatos y los accesorios juntos, además de la caja si la guardaste. Di qué cuerpo tiene si es Barbie, si fue de juego o de vitrina, y cualquier raya de marcador o corte de pelo que le hizo la niña. En una muñeca con pollera, nombra a la artesana y fotografía de cerca la cabeza y el encaje; en una reborn, indica el kit y el escultor e incluye el certificado. Y llega a la entrega listo para la prueba que pide todo comprador de una Baby Alive: un biberón con agua y un pañal seco, para verla tomar y mojar antes de pagar.