Muñecas De Moda

Compra y vende muñecas de moda en Panamá.

En las jugueterías de Panamá aparecen como “muñecas fashion”, y en la casa a cualquiera le dicen Barbie, aunque sea una Rainbow High con los ojos incrustados o una Monster High a la que se le quitan las manos. Son las muñecas para vestir, peinar e inventar historias, nuevas en su caja con ventana o usadas con la ropa que sobrevivió. Barbie, Bratz y las princesas de Disney tienen su propio estante, un poco más abajo. Antes de cerrar el precio, pregunta de qué línea y de qué personaje es la muñeca: de eso depende qué ropa le queda y cuánto vale.

Rainbow High, Monster High y O.M.G. al lado de Barbie:

son las tres líneas que más aparecen en un lote usado después de los tres nombres más conocidos. Barbie es la muñeca de referencia, la que tiene más ropa y muebles hechos a su medida; las Bratz son las de cabeza y pies enormes; las princesas de Disney se escogen por el personaje. Rainbow High, de MGA desde 2020, es un poco más baja que Barbie, con ojos incrustados, pestañas de verdad y cada personaje vestido de pies a cabeza en un solo color. Monster High es la línea de Mattel sobre los hijos de monstruos famosos, y sus fans se dividen entre las muñecas originales de la década de 2010 y la generación de cara más redonda que volvió en 2022. Las O.M.G. son las hermanas mayores de las mini L.O.L. Surprise!, de cara más plana y con cajas pensadas para abrirse capa por capa.

Muñecas articuladas, accesorios chiquitos y la niña que las va a jugar:

a una niña de cuatro o cinco años que sobre todo peina y cambia faldas le basta una O.M.G. o una Barbie básica. Rainbow High va mejor con la que pone a posar sus muñecas para historias o fotos, porque doblan rodillas, codos y manos, pero los zapatos entran apretados y al jalarlos se puede rajar un tobillo, así que las manos pequeñas necesitan ayuda. Monster High trae mascota y un montón de piezas diminutas, y las primeras muñecas son delicadas en el cuello: mejor para una niña más grande o para la vitrina de una coleccionista. La ropa pasa de una línea a otra menos de lo que uno espera. Las blusas y muchos vestidos de Rainbow High le entran a una Barbie curvy o Made to Move, a veces justos; a una O.M.G. le quedan las blusas pero la falda le baila, y los zapatos de Rainbow High le quedan enormes. Una bolsa de ropa revuelta vale solo lo que le sirva a la muñeca que ya tienes en casa.

Original o reedición, y una Monster High sin su mascota:

el año de copyright grabado en la nuca o en la parte baja de la espalda es lo que separa una Monster High de primera generación de una relanzada. Mattel además ha reeditado personajes de la primera época en cajas que imitan las originales, así que una “primera edición” en caja puede ser una reedición: lee el año antes de pagar precio de coleccionista. Las originales venían con mascota, base, cepillo y diario, y la que conserva los cuatro es la que mantiene su valor. La misma muñeca suelta y sin mascota es de juego, y se cotiza como tal. Gírale la cabeza para ver que el cuello aguanta, y quítale y ponle los antebrazos para comprobar que siguen encajando. En una Rainbow High, revisa que las costuras del tobillo no estén rajadas, que no le falten pestañas y que el pelo no esté esponjado de tanto cepillarlo. Los ojos de una auténtica van dentro de la cabeza, no impresos, y el cuerpo lleva la marca MGA. Si una supuesta Rainbow High trae los ojos impresos, es una copia.

Una bolsita por muñeca al vender una Monster High o una Rainbow High:

la gente las busca por personaje, no por línea, así que pon Draculaura, Clawdeen o Ruby Anderson en el título, y di de qué generación es una Monster High. Saca cada muñeca sobre una sábana lisa junto a la ventana, luego un primer plano del año en la espalda, y después cada mascota, base y zapato al lado de la muñeca con la que vino. Aclara si el pelo fue cortado, lavado o vuelto a peinar, y qué accesorios faltan. Guarda las piezas pequeñas aparte, una bolsita por muñeca, antes de que llegue el comprador: una coleccionista que viene desde Penonomé o Boquete va a revisar la mascota y el diario antes de mirar la muñeca.