Vestidos
Compra y vende vestidos en Panamá.
Casi todos los vestidos que vale la pena traspasar en Panamá se usaron una sola noche: el largo de una graduación o de una gala, el de quinceaños, el de cóctel para una boda allá en Boquete. También aparecen vestidos de diario en lino y algodón, nuevos con etiqueta o de segunda, y la pollera, el traje nacional, que cambia de manos como un conjunto de piezas laboreadas a mano y no como una sola prenda. Antes de quedar, pide busto, cintura y largo total, y cuéntale a quien vende para qué fecha lo necesitas.
Vestidos de diario, de cóctel y largos de gala:
el largo y la tela los separan mucho más que la marca. Los de diario, un camisero o uno cruzado, van a la rodilla o más abajo, en algodón, lino o viscosa, y se lavan en casa. Los de cóctel llegan a la rodilla o a media pierna, en crepé, satín o encaje. Los de gala tocan el piso y llevan la pedrería, la abertura o la espalda de corsé, y los de quinceaños son otra familia: cuerpo con ballenas sobre falda de tul. Los de novia están en vestidos de novia y los que dejan espacio para la barriga, en ropa de maternidad.
Strapless, sirena o corte en A, y cuánto perdona cada uno:
un strapless se sostiene solo, así que debe calzar casi exacto de busto y de contorno. La falda sirena se pega hasta la rodilla, así que cuentan también cadera y muslos. La falda en A solo tiene que cerrar en la cintura, por eso es la más fácil de heredar, y una espalda de cordones da algo de juego. El largo es lo que casi nadie revisa: un ruedo hecho para tacones arrastra y se engancha con zapatos bajos, y uno hecho para zapatos bajos queda corto con tacón.
Pollera de gala y pollera montuna:
la pollera de gala es un conjunto, no una prenda: la camisa enjaretada con lana y rematada con motas, la pollera de vuelo, las enaguas por debajo y el rebozo sobre los hombros. Su valor está en la labor, cosida a mano en zurcido, marcado o talco al sol, y la de gala santeña, de Los Santos, es la más apreciada. La montuna, más sencilla, es la que se luce en las fiestas folclóricas. Las cadenas de oro y los tembleques se publican aparte, en joyería para mujer. Pregunta qué labor lleva, quién la cosió y si el ajuar viene completo.
El alquiler como vara de medir para vestidos de gala y polleras:
la ropa de noche en Panamá se cotiza contra lo que cuesta alquilarla. Un vestido largo se alquila por unos $90 a $150 la noche, así que uno usado una sola vez se vende cuando pide poco más que eso, porque la compradora se lo queda; si se acerca a lo que costó nuevo, ella alquila. La pollera juega en otra liga. Un ajuar de gala marcado pasa de los $10,000 comprado a la artesana, y los de segunda se traspasan por unos $5,000, según la labor. Lo que sostiene ese valor es el trabajo de aguja, y baja cuando la labor está rota o manchada o cuando el conjunto ya se separó.
Lentejuelas sueltas, ruedo raspado y zíper forzado:
son las huellas que deja una pista de baile. La pedrería se suelta en los costados y bajo los brazos, el ruedo se raspa por dentro contra el piso y el zíper aguanta el tirón de cada vuelta. Pregunta si lo entallaron: una costura ya recortada no deja nada que soltar. Los vestidos de graduación de marcas como Sherri Hill y Jovani se copian muchísimo, y la copia suele anunciarse con la foto de catálogo de la marca: pide una del vestido real en su gancho y otra de la etiqueta tejida de adentro. Revisa el cuerpo de satín por manchas de desodorante, que el lavado en seco casi nunca quita.
Un vestido de gala que pasa a la siguiente invitada:
pon la talla de la etiqueta y luego busto, cintura, cadera y largo del hombro al ruedo, además de la altura del tacón con que se hizo el ruedo. Cuenta qué arreglos tiene y si pasó por la tintorería después del evento. Fotografíalo con luz de día puesto en una persona o un maniquí, de frente y de espalda, y de cerca la pedrería y la etiqueta. Si es pollera, detalla cada pieza y su labor. Casi todas quieren medírselo antes de pagar: ofrece un lugar con espejo y pídele que traiga los zapatos que piensa usar: el ruedo es lo único que ninguna foto resuelve.