Sillas De Comedor

Compra y vende sillas de comedor en Panamá.

En el comedor panameño conviven dos tradiciones. Una es la silla de mueblería: las tapizadas sin brazos y la poltrona, que es como las tiendas de aquí llaman a la silla con brazos de las cabeceras. La otra es el taburete de Herrera y Los Santos, de madera con asiento y respaldo de cuero de vaca curtido, que se sigue haciendo en los talleres de la zona de Sabana Grande. Unas y otras aparecen nuevas y usadas, en juegos de cuatro o seis y sueltas, junto a sillas de cascarón tipo Eames y metálicas de bistró que salen de cafeterías que cambiaron de estilo.

Sillas sin brazos, poltronas, taburetes y cascarones:

la silla sin brazos es la de siempre, porque entra bajo la mesa y deja espacio a los codos, y la parsons, tapizada sobre patas rectas, es la que suele acompañar a una mesa moderna. La poltrona suma brazos y un respaldo más lleno, y casi siempre va en las dos cabeceras; los asientos de sala que se venden con el mismo nombre están en sillones. El taburete es otra cosa: un marco de madera con cuero de vaca tensado y clavado en asiento y respaldo. Aquí la palabra suele nombrar esa silla y no un banco de barra, así que fíjate en las fotos. Las de cascarón tipo Eames y las metálicas de bistró son livianas y se limpian con un trapo, pero ninguna aguanta una jornada frente a la computadora; para eso conviene una silla de oficina.

La altura de la silla frente al faldón de la mesa:

lo que decide si una silla sirve es el espacio entre el asiento y la parte de abajo del marco de la mesa, no el tablero. Unos 30 cm dejan sitio a las piernas. Con la poltrona importa todavía más, porque los brazos pueden chocar con el faldón y no deja meter la silla. Con niños pequeños, el vinil o una microfibra lavable duran más que el lino, y el asiento removible le gana a la parsons tapizada entera: el cojín se desatornilla y se vuelve a forrar con una engrapadora cuando se mancha.

Sillas de comedor nuevas una a una, y por qué el juego conserva su valor:

en las mueblerías panameñas una silla tapizada nueva va de unos $90 la sencilla a $250 o más la de mejor acabado, y las poltronas rondan los $350, así que seis sillas pueden salir más caras que la mesa. Un taburete de cuero de un taller de Azuero suele costar menos que la silla de tienda más sencilla. En lo usado pesa más la cantidad que la marca: un juego parejo de cuatro o seis se vende, porque eso es lo que la gente busca, y una silla suelta cuesta colocarla casi a cualquier precio. Los marcos de madera dura y los taburetes aguantan su valor; las sillas de armar lo pierden en cuanto se bambolean.

Uniones, asiento y cuero de una silla usada:

siéntate, échate hacia atrás con fuerza y muévete de lado a lado. Las sillas de comedor ceden primero donde las patas traseras se unen al marco del asiento: busca ahí una abertura, una grieta o pegamento reciente. En una silla de armar, el bamboleo suele ser solo tornillos flojos; si uno gira sin agarrar, la rosca en la madera ya se barrió. En una silla encolada hay que desarmar la unión y volver a encolarla, y un tornillo metido a la fuerza solo esconde el problema. En un taburete, aprieta el asiento. Un cuero que se hundió como hamaca, que se agrietó por resecarse o que se soltó de los clavos hay que cambiarlo, y eso es trabajo de taller. En las tapizadas, lo primero que se gasta es el borde delantero del asiento. En las de cascarón, mira donde las patas se atornillan al plástico, porque ahí empiezan las rajaduras. Una Eames vendida como original debe llevar la marca de Herman Miller o de Vitra por debajo; si no la tiene, págala como réplica.

Cómo publicar un juego de cuatro, seis u ocho sillas:

pon en el título cuántas son y fotografíalas juntas en fila, luego una de lado, la parte de abajo de un asiento y de cerca cada mancha o unión floja. Indica en centímetros el alto del asiento y el alto total, el material del marco y la tapicería, y aclara si la mesa también se vende; si es así, publícala en mesas de comedor. Si vendes taburetes, di si el cuero es el original y qué edad tienen, porque quien busca trabajo de Azuero pregunta las dos cosas. Y si eres tú quien va a ver un juego, lleva anotada la altura del faldón de tu mesa: un juego dos centímetros más alto de la cuenta es un juego que termina publicado otra vez.